lunes, 11 de julio de 2011

Estamos de vacaciones!


Praia das Pipas, la playa del camping.

Por fin, 15 días seguidos de vacaciones. Llevamos desde el día 11 de julio de vacas entre el campo, carreteras, playa y tiempo regulero. Estamos de prestado en un precioso camping de o Grove. Desde Navidad (10) días, ni mi hija ni mi pareja ni yo hemos podido disfrutar de tanto tiempo de asueto. Estamos descansados, comidos y a gusto a pesar del tiempo, Catu se baña igual todos los días.

Ya habla por los codos, no es muy habladora pero cuando se suelta es maravilloso oír lo que se cuece en su cabecita. Se ha soltado a nadar sola con sus manguitos, se sube al water a hacer pipí ella sola, solo hubo que comprarle un taburete y como siempre, proponer sin forzar nada. cada vez se despega más de mamá, ella sola. Se nos hace mayor.


miércoles, 6 de julio de 2011

Confudir respeto con falta de contención

Estos días prevacacionales, las tan ansiadas vacaciones, entre bricolage casero: Catu ya tiene su propia habitación (aunque falta la cama, como se encarga ella de recordarnos), tardes en el piscina y calores, estamos los papás aprendiendo una cosa nueva. Otra más!. Nuestra hija muestra síntomas de falta de contención. Es duro oírlo sobre todo por parte de alguien que sabe mucho del tema (a pesar de que hubo cosas con las que nos estoy de acuerdo, casi todo coincide en que SÍ) y para unos papás en constante aprendizaje y madurez que han hecho lo mejor que creían para ella, como todos lo que pueblan el mundo. Otro reto más para nosotros.

Confundir respeto con falta de contención y otorgar un excesivo poder al niño sobre el curso de los acontecimientos puede provocar una sensación brutal de falta de contención que se traduce de las más diversas formas.

No es lo mismo tratar al niño como una zapatilla que él o ella, tengan poder de decisión sobre el devenir de la vida en general. Es cierto que lo necesitan y sobre todo en cosas relacionadas con su propia integridad física y psicológica, pero muchas veces se confunde liderazgo con autoritarismo cuando los peques necesitan del primero y nunca del segundo. Necesitan escucha, validación, amor.

La segunda mitad de los dos años han sido todo un reto pues las sombras y los TICS en la crianza se han salido con fuerza, nos ha dejado claro que necesita para seguir siendo esa niña mágica y especial.

Los niños reciben nuestro amor cuando son respetados, educados y contenidos, cuando se les da lo que necesitan y no lo que quieren. Acompañar en este caso va de la mano de guiar.

Así de bien lo expresa Naomi Aldort, en su texto Sobrevivir a los dos años. Educar es una carrera de fondo, no es alegrarlo justo en ese momento si no pensar a largo plazo.



Potenciar la responsabilidad



Mi hijo Oliver, de 2 años, estaba sentado junto a mi lámpara para que le leyera. En cuanto terminábamos de leer un libro, quería otro más. Le besé y le dije: “Pon este libro en su sitio, y trae lo que quieras leer”. Era una tarea sencilla, y lo hizo sonriendo. La vida de Oliver estaba llena de tareas pequeñas que podía realizar fácilmente. Los zapatos se quitan cuando llegamos a casa. Luego se guardan. Cada juguete se guarda antes de elegir otro. Su padre y yo le ayudábamos, en caso necesario, a hacer estas cosas con alegría.
A veces el desorden era demasiado abrumador, y terminaba por hacer yo la mayor parte del trabajo. Mi sentido del orden, la autodisciplina y la responsabilidad entraba en escena, con o sin la participación de mis hijos. Verme limpiar la comida que ha caído por el suelo, o ayudarme voluntariamente a hacer esta tarea (a petición suya) eran herramientas mucho más útiles para Oliver que verse obligado a hacerlo él antes de estar preparado de verdad para ello. De la misma manera, mi tono amable de voz, mi generosidad y amabilidad al responder a sus necesidades, le enseñaban todo lo que un millón de palabras no conseguirían comunicar.
A los 3 años, Oliver me pedía que limpiara si la comida se caía fuera del plato. Ya le interesaba este asunto. Por el contrario, mis otros hijos no internalizaron esta actitud hasta mucho más tarde. Cada niño tiene su propio ritmo y su propia tabla de desarrollo. En una relación construida sobre el apego, los niños internalizan todos los matices de nuestra forma de ser, porque confían en nosotros. Cuando somos autodisciplinados, ellos siguen nuestro liderazgo. Cuando viven la experiencia de nuestra amabilidad y gratitud hacia ellos, se convierten a su vez en niños amables, y cuando nos ven cooperar, aprenden a cooperar.


Proporcionar liderazgo en momentos difíciles.



Una niña de 3 años estaba disfrutando alegremente de un baño en la piscina, en brazos de su madre. Cuando quiso dar por terminado el baño, pidió que le pusieran la ropa para jugar en la hierba. En cuanto estuvo vestida, empezó a lloriquear: “Mamá, quiero irme a casa ahora”. La madre le dijo que ahora le tocaba bañarse a su hermano, y que después de 5 o 10 minutos se irían a casa.
La niña se mantuvo inflexible: “¡AHORA!”, gritó, “¡Quiero irme a casa AHORA!”. Esta madre quería satisfacer las necesidades de ambos niños. Lo que hizo fue validar los sentimientos de su hija, mientras la acariciaba cariñosamente: “Quieres irte a casa ahora, y no podemos hacerlo todavía. Estás triste y lloras”. La niña pidió una vez más ir a casa y contó con la validación de su madre, pero no hubo ningún cambio de planes. Una vez su necesidad de empatía fue satisfecha, dejó de llorar y jugó alegremente el resto del tiempo.
En muchos casos, la historia es al revés: un niño no se quiere ir. El reto es el mismo, no obstante. El niño quiere algo que no es posible, ya sea porque entra en conflicto con la necesidad de otro niño, porque es perjudicial, o por cualquier otro motivo. Los padres pueden sentir ansiedad por proporcionar todo aquello que el niño pide, o pánico de hacer frente a un niño contrariado o que llora. Estar al lado de nuestros hijos no siempre significa que sea posible darles todo lo que quieren. La mayoría de los niños que hablan son capaces de comprender y aceptar los límites de la realidad, siempre y cuando les mostremos que nos interesamos por sus sentimientos y que los comprendemos.
Amamantar a demanda, llevar en brazos, responder al llanto o colechar son solo una parte de la crianza natural. Un niño hablará en un tono amable si escucha que sus padres le hablan con amabilidad, a él y a los demás. Es probable que sea cuidadoso con las cosas si ha observado cómo los demás son cuidadosos con su entorno. Aprenderá a compartir si comparten con él, y si se le respeta cuando no está preparado para compartir. Aprenderá a decir “gracias” cuando reciba y observe expresiones de gratitud. La única forma de saber cuándo cabe esperar el desarrollo de ciertos comportamientos es observar al niño. Mientras tanto, los padres pueden guiarlo, no mediante el control o las órdenes, sino mediante el ejemplo y una orientación clara y amable.




viernes, 1 de julio de 2011

¿Qué es la empatía?




La empatía es esa gran desconocida. Empatizar es simple y llanamente ponerse en el lugar del otro y acogerse a su óptica, sin ir más lejos: acompañar en el sentimiento. Pero Ay! Qué pasa si nosotros mismos estamos absolutamente desconectados de nuestras propias emociones. Como podemos “amar al prójimo como a nosotros mismos” si muchos ni siquiera lo hemos intentado?. ¿Cómo podemos ponernos muchas veces en el lugar de nuestros hijos, o ya ni siquiera eso, ¿cómo podemos hacerles saber, trasmitirles que entendemos lo que les sucede?

Se ha leído mucho sobre la empatía y muchas personas la usan en su vocabulario convencional. ¿Pero que es exactamente la empatía?. Para ilustrarlo de forma práctica y gráfica, me serviré del fantástico ejemplo que proponen Adele Faber y Elaine Mazlish discípulas de Ginott. En su libro "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen"

"Imagínese que está en la oficina. Su jefe le pide que haga un trabajo extraordinario. Lo quiere encima de la mesa al concluir la jornada. Usted tiene intención de ocuparse de él inmediatamente pero, debido a unas urgencias imprevistas se olvida por completo. Tanto se complica todo que apenas le queda tiempo de comer.


Cuando junto a algunos compañeros, se dispone a marcharse a casa, se presenta el jefe y le reclama el trabajo terminado. Intenta explicarle en dos palabras el día excepcionalmente ajetreado que ha tenido. Él le interrumpe. Con una voz fuerte, desabrida, le grita: ¡No me interesan sus excusas! Para que diablos cree que le pago? Para pasar todo el día sentado sobre su trasero?. Al verle abrir la boca dispuesto a hablar dice: ¡Cállese! Y se aleja del ascensor.
Sus compañeros fingen no haber oído nada. Termina de recoger sus papeles del despacho y sale por fin. Camino de casa se encuentra con un amigo. Esta tan trastornado que no puede evitar contarle lo que le acaba de pasar.

Su amigo trata de “ayudarle” de ocho maneras diferentes

1. Negación de los sentimientos:

“No veo por qué te afecta tanto. Es una bobada sentirse así. Probablemente lo que ocurre es que has magnificado todo el asunto. No puede ser tan grave como haces que parezca. Venga, sonríe, cuando lo haces estás mucho más guapo”.

2. La actitud filosófica:

“Mira la vida es así. Las cosas no siempre salen como uno quiere. Tienes que aprender a tomártelo con más calma, en el mundo no hay nadie perfecto”

3. Un consejo:

“¿Sabes lo que deberías de hacer? Mañana por la mañana ve directo al despacho del jefe y dile “Señor tal, admito que estaba equivocado” Luego ponte manos a la obra y termina ese trabajo que has descuidado hoy. No te dejes atrapar por los mil imprevistos que surgen siempre. Y si eres un poco listo y quieres conservar el empleo, procura que no vuelva a sucederte nada parecido.

4. Preguntas:

“¿Qué urgencias has tenido exactamente para olvidar el encargo especial de tu jefe?
“¿No has pensado que se pondría hecho un basilisco si no te dedicabas a ello inmediatamente?”
“¿Te había ocurrido ya alguna vez?”

5. Defensa de la otra persona:

“Comprendo la explosión de tu jefe. Probablemente está sometido a grandes presiones. Tienes suerte de que no pierda los nervios más a menudo”

6. Lástima

“Oh! Pobrecillo. ¡Es horrible! La verdad es que me dan ganas de llorar.

7. Psicoanálisis de aficionado

“Se te ha ocurrido pensar que la auténtica razón por la que te has alterado tanto es que tu jefe representa esa figura “paterna” en tu vida? A lo mejor tu jefe ha despertado esos miedos infantiles al rechazo que te brindaba tu padre si te comportabas mal.

8. Una actitud vehemente (Intento de solidarizarse con los sentimientos del otro):

“Jolines, que experiencia tan desagradable! Soportar un ataque como ese delante de terceras personas debe haber sido terrible”



Cuando estamos dolidos o irritados por algo, lo último que deseamos escuchar es si a alguien le ha ido peor, advertencias, consejos, filosofía, psicología o la opinión de otra persona. Esa clase de argumentos solo consiguen empeorar nuestro estado. La lástima nos deprime, las preguntas nos ponen a la defensiva y lo que más exaspera es oírnos decir a nosotros mismos que no deberíamos de ponernos así.

Pero si alguien me escucha verdaderamente, si se conciencia de verdad de mi dolor interior y me da la oportunidad de hablar más a fondo de lo que me aflige, enseguida comienzo a sentirme menos crispada, menos confundida, mucho más capaz de hacer frente a mis sentimientos y a mi problema.

El proceso no es distinto en nuestros hijos. Ellos también pueden ayudarse a sí mismos si encuentran un oído atento y una actitud solidaria. Pero el lenguaje de la solidaridad no brota naturalmente. No forma parta de nuestra “lengua materna”. La mayoría de nosotros hemos crecido con los sentimientos desestimados o denegados.




La empatía es esa manta calentita que nos acoje en los peores momentos, es todo un arte saber trasmitirla y acojerla.

martes, 21 de junio de 2011

El blog de un papá

Catuxa durmiendo su siesta a los pocos días de nacer.



Hace tiempo me sorprendí gratamente con este blog que os voy a presentar. Son cada vez más los blogs de mamás en la red, ahí compartimos y nos desahogamos ya que por desgracia, muy pocas personas que nos rodean en el día a día piensan como nosotras: los foros, los chats, en facebook (las hay que no lo tenemos por no digitalizar más nuestras vidas)... Las mamás, sí, pero…¿y los papás?




Mi hija va a cumplir tres años en dos meses. Me parece que con los dedos de una mano (quizás alguno más de la otra) podría contar a los papás que realmente he visto implicados en esto de la crianza respetada. Está claro que muchos no están en ello ya que es todo un reto a nivel personal, otros están en la sombra, en este acaso diríamos que "detrás de una gran mujer con bebé hay siempre un gran hombre" y que los primeros años de crianza sabemos lo mucho que esto hace falta.




Las mamás que decidimos criar así, sabemos que no necesitamos a una pareja que llegue del trabajo o de donde sea como un soldado herido pidiendo compasión, si no con alguien empático, que se preocupe de su bebé y de la mamá que observe y actúe, que se comunique y le conceda algo espacio a esta.




Muchos salen de esa sombra y deciden salir a la palestra, pocos pero algunos lo hacen, y es toda una gran labor personal, porque a muchos les cuesta abrir el cajón de su propia infancia y mostrárselo al mundo sin poder evitar el enojo y el dolor inicial: Apoyan redes, forman asociaciones, reclaman una nueva masculinidad sin dejar de ser hombres y se esfuerzan día a día por no caer en el control y el autoritarismo con sus propios hijos y eso ya es un gran mérito.

Desde que nuestra hija nació y en tiempo record ha habido grandes cambios en la vida de su padre y la mía. Cosas y temas sobre los que no teníamos la más absoluta consciencia nos sorprendieron como sumamente importantes y viceversa. De repente empezamos a encontrar un montón de cosas superfluas y otras no tanto. Nuestra generación post-dictadura en este país fue de las primeras en carecer de maternaje profundo, adobarse en televisón y salpimentarse en el consumismo más feroz.

Sobre la marcha nos hemos ido equivocando y aprendiendo, los dos nos dimos cuenta de que nos podíamos enojar con nuestras propias familias, sin culpar a nadie ni victimizarnos por las muchas torpezas cometidas hasta la fecha desde el amor condicional. Todo empezó desde que decidimos concebirla y que viniera al mundo de la forma más respetada posible, no encontramos apoyos ni complicidad pero nos lo debíamos a nosotros mismos y a ella. Después de un embarazo que fue el comienzo del fin para muchas cosas, queríamos empezar bien.




Pasan los años y todo lo aprendido va dejando poso. Es cierto como bien sabéis l@s que leéis este blog que nuestra relación está en un reto constante, ya que muchas veces la díada madre-bebé-niña que optan por una crianza digamos “slow”, a veces y esto será algo que nos suene a muchas, no es suficientemente sustentada. Pero hemos aprendido a pedir el uno del otro a decir lo que necesitamos. Ya que cuando uno escoge este modo de criar, tiene que hacer más equipo, dejar atrás los dictados patriarcales de que la mujer ha de complacer primero al hombre necesitado de cariño y luego a los hijos que serán hombres y mujeres necesitados, a sú vez y así hasta el infinito.



Es cierto también que somos felices viendo a nuestra hija pero estamos aprendiendo a hacer de esto algo más democrático para los tres, mirarnos el uno al otro y descubrir que nos gusta del otro. Sin renunciar nunca a ser nosotros mismos, como padres, porque nosotros somos lo que fuimos más todo esto que nos está pasando, viendo como vamos creciendo, como vamos cambiando nuestras vidas, aprendiendo día a día de nosotros mismos (de ahí nuestro enojo) de nuestras propias reacciones con ella. Ahora estamos aprendiendo a darle espacio a que se abra al mundo, que sepa que tiene el regazo de su madre (lo sigue necesitando mucho, y lo respetamos) y de su padre pero que hay todo un mundo y una tierra por explorar y del que aprender.


Por eso es importante no renunciar a todo lo aprendido, desde nates de ser papás, si no darle una nueva óptica, desde la crítica y desde la autenticidad que es como son los niños, auténticos, con sus alas.

“That fucking attachment parenting” término que conocemos bien, (The Baby book fue el primer libro que compramos y nuestra tabla de salvación ante críticas y presiones externas) es un blog de un padre que decidió salir del armario con su particular “mala leche”. El título del blog "papitoequivoca" viene de la sorpresa que produce en nuestra hija desde los dos años y medio cuando los "mayores" nos equivocamos. Sí, los mayores nos equivocamos, claro que sí.




Una rara avis que dedicó su tiempo con muchísima paciencia todas la mañanas a su hijita de seis meses que lloraba echando de menos a su mamá que era yo.




El blog tiene la huella de un padre que aprende a organizar su vida pero que no quiere dejar se de él mismo con sus gustos y aspiraciones, igual que tampoco queremos criar niños y niñas en serie, quiere hacer ver que se puede amar sin renunciar, aunque muchos de estos gustos estén aparcados o nos hemos sorprendido con otros nuevos. Todos los post los acompaña de un vídeo musical, como no podía ser de otra manera.

Estamos ahora embelesados con los “Pudiós hiciós y haigas” y siempre nos sorprende como va aprendiendo nuestra hija, calladamente, poco a poco y nosotros intentamos acompañarla con toda la alegría que podemos, aprendiendo los unos de los otros, de nuestros errores como confundir respeto con falta de contención, de dar espacio... y muchas cosas más.

Gracias Diego.



domingo, 19 de junio de 2011

Indignación en la Infancia

Nuestro modelo económico, inhumano e insostenible, atenta de lleno contra los más débiles, entre ellos, l@s niñ@s, futuros adultos. ¡Hasta cuándo!



miércoles, 15 de junio de 2011

El Instituto Madrileño del Menor y la Familia se queda sin argumentos.

No puedo dejar de publicar esto en el blog. Aunque sé que la gente que se pasa por aquí está concienciada con estos temas puedo tener la suerte que alguien por curiosidad entre y se entere. Por eso lo publico!

Ha salido a la luz el informe del IMMF sobre la razones de la separación de la joven marroquí Habiba de su hija Alma.

Yo recuerdo cuando Catuxa tenía 15 meses...recuerdo que había días que no podía ir ni al baño sin ella, máxime tratándose de una madre curranta fuera de casa como yo. No me puedo imaginar a Alma y su desesperanza infinita en este momento.

Tres prestigiosos pediatras rechazan con sólidos argumentos este informe, argumentos sustentados por datos oficilales, esto para descreídos del sentido común de que dar amor, comprensión y contacto a un bebé es lo natural y que necesitan cifras, estadísiticas y que venga respaldado por alguna organización internacional.

Por favor, devuélvanle a su madre a la niña.

Aquí se pueden leer las opiniones de estos pediatras, entre los que se encuentra el maravilloso Adolfo Gómez Papí y obtener más información.
http://todossomoshabiba.blogspot.com/

Se puede llamar a la fundación raices y preguntar como ayudar.
http://www.fundacionraices.org/

martes, 7 de junio de 2011

Intervenir o no, esa es la cuestión.



El caso de Habiba nos ha puesto a todo@s los pelos de punta. Conozco a Ibone Olza desde hace años, ella probablemente no se acuerde de mí pero yo me acuerdo bien de ella. La ví en varias ocasiones, en charlas, como la de Prospe a la que fuí con mi incipiente barriga de embarazada, es amiga de la cuñada de una buena amiga que acaba de parir hace poco y con la que habló de como quería que fuese su parto (sin mucho éxito). No la conozco en profundidad pero me merece confianza.

Y por qué digo esto? Porque por lo que tengo entendido los equipos de psicólogos de este tipo de servicios no separan así como así a una hija, tan pequeña, de su madre. Mi cuñada trabaja en estos temas desde hace años, tiene callo, hace visitas a hogares...hace un trabajo que yo jamás podría hacer, o sí, no lo sé. Muchas veces le he preguntado que se hace con un maltrato, dónde acaba ese niño o niña, como saber que es lo "mejor", siempre me contesta lo mismo: que solo en casos extremos se separa a los niños de sus familias. Yo no sé a lo que se refiere con "extremo", claro. También desconozco como actúan estos servicios en la Comunidad de Madrid, que visto lo visto con casos como los de los Centros de Menores y fundaciones como O'Belén o Nuevo futuro me dan pie a la más absoluta desconfianza. Con los años estoy aprendiendo a no fiarme de todo lo que leo y menos aún de la fugaz y efímera red de redes, que ya le hace competencia al televisor, pero no sé por que, no veo porque no he de fiarme de esto que me ha llegado. Con el tema de la lactancia a demanda puede pasar de todo por muchos cerebros dolidos. Como con el homeschooling.

Indignarse y colaborar sentados en la silla delante del ordenador es muy cómodo, y sirve, ya está demostrado que sí. Pero me gustaría abrir un debate, se que mucha gente visita este blog, (no tengo medidor de visitas, no lo tenía en mis blogs anteriores, reconozco que tengo un "EGO 2.0" muy pobre;)) por ello os pido que si podéis me contéis que pensáis y así generar un debate.

Os cuento una historia de hace aproximadamente un año, sucedió en julio del año pasado. Una vecina me contaba que en el patio trasero de mi casa, un patio de manzana muy amplio con árboles y parque de un barrio de clase media-alta de Madrid (no la nuestra!), en varias noches había oído los gritos desesperados de un nene o nena a primera hora de la noche y primera de la mañana, yo le decía que no lo había oído y es que por aquel entonces estaba embotadísima por la falta de sueño y el cansancio de criar a una bebé lactante prácticamente sola y madrugando.

Pero justo el día antes de irnos a Galicia de vacaciones Catu y yo (su papá se quedaba trabajando), ese día de julio, Catu se durmió pronto, algo poco habitual en ella, así que me levanté de la cama después de dormirla y me quedé cerrando la maleta, cuando por suerte o por desgracia oí al peque.

No os podría describir el horror, sin duda era un niño de unos 2-3 añitos (o una niña!) encerrado en su habitación que llamaba desesperado a su padre y a su madre, yo me compungí de tal manera que incluso pensé en despertar a Catu e ir a investigar por lo portales, pero me corté al final. No me podía quedar de brazos cruzados y llamé a la policía, con disgusto, pero la llamé.

Enseguida llegó una patrulla aquella calurosa noche. Subieron a casa, fue algo surrealista porque Catu estaba sopita total y no se enteró de nada ya que incluso entraron en nuestra habitación a ver si se oía también por ahí, pero oh! fatalidad, los gritos, que ya se oían exhaustos, habían cesado. Yo insistí mucho en que no era el llanto de un nene atendido un llanto de rabieta o o por algún dolor o porque simplemente no le apetecía dormir, era el llanto de un niño abandonado, les insistí mucho en esto y me pidieron por favor que los llamase de nuevo si los volvía a oir.

Las luces de la patrulla captaron la atención de los vecinos cuyas terrazas dan a la calle y salimos varios cuando los polis bajaron a investigar (por aquel entonces Catu se despertaba al poco de dormirse así que yo estaba pendiente de eso también) los vecinos me preguntaban que qué hacían ahí así que les expliqué la historia, cual fue mi estupefacción, todos los "asomados" lo habían oído, algunos decían que que niño más pesado otros que cuando España había ganado el mundial había estado gritando más de dos horas. Al menos no había sido yo sola la que lo había oído! ¿Pero qué había hecho la gente? Nada.

Yo preferí no decir nada y me centré en la "investigación". Nada, habían llamado a varios portales y nadie había oído nada. Pero cómo es posible? No daba crédito.

Esa misma noche cuando se fueron (no pegué ojo) preparé unos cartelitos para pegar por el barrio al día siguiente y antes de irnos al norte, puse a Catu en el fulard (por aquel entonces le seguía gustando aunque cada vez menos) y allá que nos fuimos a pegar carteles, intentando que si alguien los volvía a oir que por favor hicieran algo. Aquel mes mi amigo Miguel Jara publicó mi experiencia en su blog.

Ya en otros post hablé de la tolerancia al sufrimiento infantil y a la intolerancia a la expresión de este, que está tan arraigada. No tengo que retrotrarme a julio del año pasado, ese fue un caso extremo, solo tengo que acodarme de ayer, por ejemplo, entrando en el metro, por la mañana, un peque de unos 20 meses con una mochilita andando detrás de su madre, una tía que iba hecha un pincel, lloraba desesperado y ella le amenazaba que le iba a cerrar la puerta si no corría más.

Qué hacéis en estos casos? Sabemos que ante cualquier expresión de violencia entre adultos se reacciona, que empeiza a calar la intolerancia contra la violencia doméstica, pero que pasa con los niños y las niñas? Cómo reaccionáis vosotr@s? Intervenís? Si lo hacéis...¿Cómo? o dejáis que fluya, a lo zen? Yo he ido aprendiendo, ya me concentro más en la estupefacción de mi hija si es que estoy con ella. No sé hasta que punto me gusta exponerla a estas cosas, si no tenemos televisón justo porque he tardado tanto años en entender que la consciencia no tiene por que estar reñida con la innecesariedad de tener que ver tantas cosas desagradables, (aparte de lo poco que aporta) ¿es la calle una excepción?

Este debate lo tuvimos depués de una de las jornadas de la Serrada, en concreto después de la conferencia en la de las raíces de la violencia, no encontré posturas contundentes, si se putualizó que el maltrato físico ensombrecía al resto de ellos, pero encontré mucha confusión con este tema, como la que yo tengo ahora.

Si queréis firmar pidiendo que reúnan de nuevo a Habiba con su hija a través de la WEB Actuable, os dejo el enlace. Más información en la web de Ileana Medina

martes, 24 de mayo de 2011

Evânia Reichert: la OMS anticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!



Os pego esta maravillosa entrevista de la sin par "Contra" de la Vanguardia a la que debería de darse la difusión que se merece y más en los tiempos que corren. Promociona el libro "Infancia, la edad sagrada" de la autora, que que decir...tiene una pinta estupenda.



¿Qué es un niño?
Una persona con todas las posibilidades por desplegar, que podrá ser todo lo que quiera.

Fabuloso.
Si los adultos no lo impiden.

¿Boicoteamos a los hijos?
Los machacamos, les inyectamos complejos de inferioridad, les traspasamos neuras, les cortamos alas, segamos sus talentos, les impedimos desplegar todas sus posibilidades.

Quizá educar sea eso...
¡Discrepo! Educar es guiar, es formar sin castrar las potencias del niño.

¿Dejándole a su aire?
No. Contención, que no represión. Hay que fomentar en el niño su autorregulación: que aprenda a regular sus acciones en cada fase.

Poniendo límites, ¿no?
Las paredes del vientre materno son un cálido límite para el embrión. Los brazos paternos que le mecen son para el bebé un amoroso límite... Por tanto, hay contenciones, ¡pero con afecto y calidez y ánimo formativo!

¿Maltratamos a nuestros hijos?
¿Quién no ha abroncado a su hijo sólo porque en ese momento se sentía irritado, malhumorado? Nos vengamos en ellos de nuestros malos rollos, los humillamos, ¡y hasta llegamos a insultarlos!

Mujer…
Sí, sí: ¡los adultos somos muy cobardes! Lo que no osaríamos decirle o hacerle a un adulto en la calle o en el trabajo, ¡se lo decimos o hacemos a nuestros niños!

¿Tanto?
Los hogares albergan las mayores violencias consentidas.

¿Con qué consecuencias?
Fraguamos niños más inseguros, que no se valorarán, que tenderán a maltratarse o maltratar, a ser agresivos...

¿Cómo evitar eso?
Con conciencia: ayudarlos a autorregularse, evitando fustigarlos con nuestros brotes de rabia y fragilidades. Todo lo que hagamos o digamos debe tener propósito educativo. Pero claro, como es más fácil conducir a un niño reprimido que a un niño sano y libre... ¡tendemos a modelar a niños reprimidos!

¿Y cómo modelar a un niño sano?
Con la vacuna que la neurociencia nos confirma: cariño, afecto, amor.

¿Qué dice la neurociencia al respecto?
Que el afecto estimula la sinapsis, las interconexiones entre neuronas.

¿Sí?
¡Sí! De 0 a 1 año se establece en el cerebro humano el mayor número de interconexiones neuronales de toda su vida. Y se ha constatado que el amor de los padres y cuidadores, el cariño, el afecto expresado en caricias, besos, cosquillas, abrazos, pedorretas, achuchones... ¡fomenta las sinapsis, multiplica las redes neuronales!

O sea, que ese cerebro será más rico.
Tendrá mejores cimientos sobre los que levantar ulteriores capacidades. Haber sido mecido, acunado, besado, acariciado, amado, respetado... ¡te hará más inteligente! A más amor recibido, más inteligencia futura.

¿Qué se entiende por respeto al niño?
Tratarlo según lo que pueda esperarse de él en cada franja de edad.

Ponga un ejemplo.
De los 1,5 a los tres años, el neocórtex infantil es incapaz de procesar más de dos o tres prohibiciones. Si dirigimos 30 ¡noes! al niño... nos parecerá que nos desobedece 27 veces. ¡Y no es eso!

¿Y qué es?
Que no es capaz de grabar las órdenes. Y que decirnos ellos no es un primer paso de su autonomía personal, de perfilar su identidad: es, pues, algo saludable.

¿Y cuándo estará el niño en condiciones de entender los “noes”?
A partir de los 3,5 o cuatro años graban bien cualquier orden. Entonces sí hay que estar vigilante para evitar filiarcados.

¿Qué es eso?
Hay patriarcado (hegemonía del padre), matriarcado (de la madre) y filiarcado (del hijo): ¡busquemos mejor la heterarquía, es decir, que cada cual tenga un lugar!

¿A qué edad aparece en el niño la conciencia de género?
De los tres a los seis años se desarrolla la pulsión sexual a la par que la epistemofílica.

¿Qué pulsión es esa?
Curiosidad de saber, de conocer, de explorar: si reprimes la pulsión sexual de un niño, ¡reprimes su impulso de saber!

¿Qué hicieron mal sus papás?
Vivíamos en el campo y, por ignorancia, me pusieron a trabajar de muy niña, cargaron sobre mí altas responsabilidades familiares... Eso me ha hecho emprendedora, pero también sentirme imprescindible para el bienestar de los demás, cosa muy dañina...

El Gobierno español propone escolarizar a los niños desde su nacimiento...
Eso puede comprometer esa primera fase de formación de la persona, en la que el principal alimento es el afecto. ¡Alerta: la OMSanticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!

Dígame que es optimista y que pronto mejorará la educación de los niños.
Seremos cada día más conscientes de la importancia de las primeras edades de la vida... o estaremos jugándonos el futuro de la humanidad. Nunca antes supimos tanto sobre la infancia: ¡si lo aplicamos, daremos lugar a la única gran revolución de verdad!

¿Sí?
Sí, la paz sobre la Tierra empieza en el vientre de la madre.

jueves, 19 de mayo de 2011

Mi carta a "Democracia Real Ya"


Hace dos días, un compañero mío me pasó los puntos que defendía la plataforma Democracia real ya, que junto con No les votes o Toma la Plaza y otras, forman parte del aire fresco que supone el movimiento 15-M.

Mañana sábado 21 la familia nos acercaremos a esta protesta pacífica en la Puerta del sol que la Junta electoral central ha prohibido, no creo que nos metamos en el meollo pero si iremos a hacer bulto. Los ojitos que brillan no quiere quedarse fuera de esto, como si nada pasara. Estos días me he dedicado a reenviar lo que supone votar en blanco, abstenerse o el voto nulo. Y...por qué lo hago? lo hago por mi niña, cuyos derechos básicos como ser humano se tambalean desde que nació y que es agotador luchar por ellos, su derecho a estar con su mamá y sus papá, a un parto digno, a una educación no mecanizada y más respetuosa, a una alimentación que respete el medio ambiente, a un aire que pueda respirar a un agua que no se privatice y se pueda beber a una tierra en la que se pueda correr y saltar que es lo que le gusta a ella. Por ello, envié esta carta, de parte de una "mamá".




Hola! Os escribo para daros mi apoyo a vuestro movimiento fruto del hartazgo, el desengaño democrático y la indignación. Vivo en Madrid, en pareja y soy madre de una niñita de dos años y medio. Me gustaría que este movimiento significara la recolección de todas la voces que nos alzamos en contra de la connivencia entre los poderes políticos y los económicos, en contra del injusto reparto de la riqueza, en contra de estas crisis calculadas que hacen a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, en contra de la industria armamentísitica y de la destrucción del medio en el que vivimos con nuestra terrible huella ecológica, desde le respeto al individuo como parte de una colectividad que ha de marchar unida, que somos la humanidad. Hay que empezar poco a poco, desde el principio, con una ley electoral que nos represente a todos y todas y no fomente el bipartidismo y pequeñas cosas.

Pero me gustaría aportar mi granito de arena. Ayer me llegó un manifiesto en el que se leía en el Punto 11, dedicado al derecho al cuidado.


Multiplicación de guarderías y residencias de día para enfermos y ancianos.


Pues bien, el que haya guarderías está bien, pero estamos en el infinito debate del Qué y el Cómo. Me gustaría hablaros de necesidades infantiles con todo el rigor y la síntesis que me es posible.
Los seres humanos, somos seres que necesitamos que nos cuiden, nuestro momento de nacer no marca un antes y un después, si no que dado que desde que somos bípedos nacemos "prematuros", necesitamos, para crecer saludablemente tanto física como psicológicamente el contacto directo con la madre, que haya "maternaje" como ha habido hasta hace pocos años. Esto, como bien es sabido, no implica que "la madre" como mujer, se quede fuera de juego socialmente hablando, al contrario, su papel es completísimo, aportando salud a la sociedad a largo plazo y humanizando un mercado laboral caduco, agresivo, destructivo y obsoleto a su incorporación. Tampoco quiere decir que el padre "se lave las manos" ni mucho menos, su papel es importantísimo en esos años decisivos en la vida de una persona, desde su concepción hasta el nacimiento: de apoyo a la madre y de apoyo al bebé.

Los desapegos que genera la sociedad patriarcal en la que vivimos, sus resultados, son palpables: Partos mecanizados, bebés "robotizados" y desamparados, métodos conductistas, madres ausentes y agotadas, poco contacto físico, delegación de la crianza en intituciones masificadas donde no se profesa la atención que se requiere, falta de lactancia natural, son las semillas de la infelicidad futura, un individuo que no tuvo el sustrato necesario en su infancia, necesitará "captarlo" de muy diversas formas, dependencias, compulsiones, agresividad disfuncional. Como la política que tenemos, que es anti ética y agresiva, una democracia que no es tal, si no la dictaudra del neoliberalismo, cuatro niños desamparados, maltratados y tristes al cargo de las más poderosas instituciones globales.

No me lío más, solo deciros que si esto es un germen, no os olvidéis de regarlo con el objetivo de una política más humana, menos patriarcal, con el RESPETO a la propia ecología del ser humano, respetando sus necesidades de atención consciente, y amor desde la concepción y hasta que lo precise. Son los individuos del futuro.

Os mando una gran abrazo y deciros que podéis hacer lo que estiméis conveniente con este mail.

domingo, 15 de mayo de 2011

NO ES PAÍS PARA NIÑOS.




Estos días se estrena la película de Montxo Armendáriz No tengas miedo. No la he visto y no creo que la vea. Está bien que se hable de la violencia sexual o del tipo que sea contra los niños, lo hizo Achero Mañas con El Bola y ahora Armendáriz. Muchas veces me prgunto. Qué pasa con los niños y las niñas, con la violencia hacia ellos, ¿por qué se denuncian los malos tratos domésticos y la sociedad está sensibilizada y sin embargo los niños son "un caso aparte"? Por qué nadie se escandaliza cuando se oyen los llantos desesperados de un bebé o un niño pequeño en una noche de verano durante días, llamando a su padre y a su madre, como me sucedió a mí el año pasado? Por qué es normal? ¿Aún dudamos sobre si vivimos en una sociedad enferma?


Os propongo un experimento. Probad a salir a la calle, a un parque, a una plaza, fijaos en la actitud de muchos padres y madres para con sus hijos de un año, añito y medio, dos, tres, cuatro, seis, siete, diez años, da igual la edad. Observad sus miradas de reprobación, que se clavan como rayos, sus tonos desafiantes, sus ademanes agresivos, sus amenazas continuas, y en ocasiones la agresión física que constato no es, muchas veces, el peor dolor. Hay algo que no me cuadra, que no encaja, que no comprendo, si tratamos con amabilidad, sensiblería, incluso ñoñería y algo de cinismo a las otras madres u otros padres, a los amigos, compañeros de trabajo, vecinos y conocidos, si felicitamos, damos abrazos, damos besos, si sonreímos, ocultando a nuestro niño herido... porque utilizamos tonos de voz, miradas y demás ademanes más propios de un Clint Eastwood cualquiera en el Bueno el Feo y el Malo, o de un domador de leones en un circo con nuestros propios hijos? Es que ellos nos se los merecen? ¿Son ciudadanos de segunda? ¿Gente con menos derechos?


Gritos y broncas a bebés de dos añitos, que se oyen desde la ventanas, llantos desesperados, tonos de voz agresivos y lo peor es que eso si que no hace falta leerlo en ningún periódico, se puede ver en cualquier sitio, en cualquier lugar, en nuestro primer mundo desarrollado en crisis financiera y de valores.

Me queda claro que el modelo educativo vigente es el autoritario, el “desde arriba”, eso es algo que incluso ponerlo en duda puede resultar peligroso. Rara es la ocasión en que se puede ver a alguien tratar con respeto a un hijo, con amabilidad, y si se ve se suele estropear al poco rato de que el niño, “incordie” “nos pida algo” o “haga algo que no queremos que haga” para que enseguida cambie nuestro “chip” y nos salga el Hyde que llevamos dentro. El Hyde que nos es otra cosa que ese niño falto y asustando que hemos sido todas y todos. Es más, no solo son las actitudes, también son las conversaciones entre adultos, llenas de reproches, etiquetas, faltas de respeto e incluso insultos a los propios hijos, el pan nuestro de cada día.


Como ya he contado a veces, sí, cada vez somos más locos y locas los que nos hemos dado cuenta de que aquí hay que cambiar algo cuanto antes, pero seguimos siendo pocos. Hay días que los despropósitos que veo cuando salgo a pasear son tantos que intento concentrarme en mi hija o lo que esté aconteciendo porque sencillamente hay cosas que me duelen y no entiendo, como me dolían y no entendía cuando lo hacían conmigo y no me gustaría perpetuar. Yo soy la rarita que pasea con su perro y su niña, que la lleva en brazos y la deja en el suelo cuando quiere correr o coger algo o andar, a la que le da teta, la que juega con ella mientras lo siga necesitando, la que se tira al suelo, la que le habla, la que se ríe con ella, la de las ojeras. Y lo más gracioso es que hay gente que me ve aparecer y como que disimula, se nota mucho, sé con absoluta certeza que genero antipatías, que me importa un bledo y en el fondo me cuesta entender por qué.


No todo es tan negro, si es cierto que muy de vez en cuando ten encuentras con padres y madres con una sensibilidad especial, que son de otra pasta, pero es muy de vez en cuando . Gente con la que intercambias " que si se despierta por las noches" "que si no quiere hacer esto o lo otro" " que si llora en la "guarde".

Son muchas pequeñas historias las que me rodean, muchos niños y bebés que sé que están pasándolo mal, sufriendo, y los niños y niñas mandan señales constantementre, señales que no sabemos captar con nuestras antenas rotas, con ese llanto de hartura, dolor y cansancio, reclamando sus espacio, su desarrollo y su dignidad.


Hablemos de oficialismos:


La Convención sobre los Derechos del Menor, creada en 1989 y ratificada por España el año siguiente, es el primer tratado internacional sobre este tema jurídicamente vinculante. En esta convención se reconoce que los menores de edad son individuos con derecho al pleno desarrollo físico, mental y social, y ofrece un modelo integral sobre salud, educación, bienestar social y participación que los Estados deben garantizar. En el último examen realizado a España se han sacado las siguientes conclusiones sobre salud mental

Salud mental infantil. Muestra inquietud porque existe una alta prevalencia de trastornos emocionales y psicosociales que no son abordados adecuadamente, así como por el aumento, en un plazo corto de tiempo, de la prescripción de psicoestimulantes a niños y niñas diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). “Nos encontramos con el problema de la doble marginación que sufre en España la atención de la salud mental de los niños y adolescentes (la que, por un lado, padecen en el ámbito de la Sanidad y, por otro, en el de la salud mental de adultos)”, según afirma la Asociación Española de Neuropsiquiatría en su Informe sobre la Salud Mental de Niños y Adolescentes presentado en 2010.
Por estas razones, emplaza a que se elabore una política nacional de salud mental infantil, que debe incluir la promoción de la salud mental positiva y el bienestar emocional, la prevención de los problemas comunes de salud mental en las escuelas, el tratamiento de atención primaria de salud y el desarrollo de equipos especializados en los servicios ambulatorios y de hospitalización. También emplaza a examinar cuidadosamente el fenómeno de la prescripción excesiva de medicamentos a los niños y niñas diagnosticados con TDAH y otros trastornos del comportamiento y a que se revisen los recursos psicológicos y educativos con los que cuentan sus padres y maestros.

Entre eso, y el último informe sobre pobreza infantil de la OCDE llegamos a la conclusión de que España, no es un país para niños.

lunes, 9 de mayo de 2011

VOTA ECOLOS!




Quisiera utilizar "los ojitos" para echar un cable a unos amigos. Yo pensaba no votar o votar en blanco pero...:



Hola a todas y todos los que estéis aburridos, desencantados e indignados con este circo político que tenemos, aquejado del mal de la corrupción y lleno de connivencias con el poder económico, cuyos males son palpables.


Os escribo para contaros sobre Ecolo Verdes y su candidatura a las elecciones municipales y autonómicas en Madrid y resto de España, (no son Los verdes que van con IU que se han apropiado del nombre!!!) Ecolo Verdes, es la plataforma electoral de la Coalición (por fin!) de partidos verdes en toda España, la Coordinadora Verde, al "estilo" de European Greens.




Su programa político y más información lo podéis ver en estas webs que os adjunto abajo. Tienen grupos de trabajo como el de Ecoféminas que lucha por el respeto a la maternidad y a los bebés y niños!.



En las próximas generales se coalicionarán con EQUO, fundación que preside Juantxo López de Uralde (ex director de Greenpeace). Deciros que Diego y yo les hemos querido echar un cable presentándonos en las listas a la Comunidad y el Ayuntamiento y ahí estamos, nos gustaría participar más activamente pero en este momento de nuestra vida nos es difícil.

No quisiera contaros más cosas, solo invitaros a que entréis en la web electoral de Ecolo Verdes y en la de la Coordinadora Verde y echéis un vistazo a sus posturas. Os mando una foto de algunos de los candidatos (no están todos/as) con Catu en primer plano, en plena puerta del sol, dueña de la situación!








Os adjunto también una web que se llama Voota, donde se puede votar (a favor o en contra) a partidos y candidatos y dejar comentarios. (para registarse solo es necesario el e-mail y una contraseña) http://voota.es/partido/ECOLO-VERDES Podéis reenviar esta información a quién creáis conveniente!


No votes en BLANCO, Vota en VERDE!!!

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viernes, 6 de mayo de 2011

El mejor y el peor lugar del mundo para ser madre en 2011




Os pego el informe de Save the Children sobre las condiciones de las mamás en 168 países del mundo. El mejor y más valorado, Noruega, el peor Afganistán. Esta es mi aportación al desafortunado comentario del Sr. Valeriano Gómez, Ministro de Trabajo en España esta primavera de 2011, que sinceramente parece que le han afectado mucho en su juventud las novelas de Orwell. Como ve Sr. Ministro, el informe de "Save the Children" organización que lucha por lo derechos de la infancia, considera los mejores paises, aquellos donde existe un permiso por maternidad extenso, necesario para la crianza saludable de los hijos.


Por cierto...desde el trabajo no puedo abrir el blog Amor Maternal, blog pionero en iniciativas como esta: con lo que no puedo poner el enlace de otros blogs! Si alguien sabe como hacerlo...Gracias...

Ummm. Conseguido!






martes, 3 de mayo de 2011

Lo que nos preocupa a las mamás europeas.












Querida Madre Europea,



Tenemos el placer de publicar los resultados de la "Gran Encuesta Europea de las Madres" a la que usted participó el año pasado, junto con otras 11.000 madres europeas.


Nuestro objetivo era transmitir sus realidades, preocupaciones y opiniones en cuanto al bienestar de sus familias.


Hemos intentado resumir lo mejor posible sus mensajes en un documento llamado
"Lo que importa a las madres en Europa" (descargable aquí : English, Français, Svenska, Español) y lo hemos enviado a más de 700 parlamentarios europeos así como a 250 organismos.
Un comunicado de prensa se ha enviado hoy mismo a más de 10.000 periodistas en Europa y en el mundo.


No dude en transmitir lo que es importante para usted a los políticos y a los periodistas que conozca: con esta cadena podemos ayudar a que la sociedad mejore.



Le agradecemos una vez más su confianza,


El equipo MMM Europa.
http://www.mmmeurope.org/


Os pego los resultados de esta encuesta ya que he tenido el privilegio de participar en ella, en un momento de mi vida, además, en el que estaba muy "quemada" con las políticas laborales totalmente inhumanas (lo sigo!).

martes, 26 de abril de 2011

Vuelta con las pilas cargadas

Ay! una no se da cuenta de la falta que le hacía desconectar de la cotidianía delirante hasta que se va.
Esta vez el papi, por motivos de salud y de estudio no nos acompañó y nos fuimos hija y madre en el tren hasta Puebla de Sanabria (con la silla del coche incluída!) para "refugiarnos" del mundanal ruido a un pueblito donde había estado hace ya unos cuántos años. Un paraje mágico. La Sierra de la Cabrera, en León.

Estuvimos alojadas en casa de Pilar una amiga de mi tía, antigua maestra del lugar que se enamoró del lugar y de un lugareño. En ella viven todo el año dos chicas maravillosas con una calidad humana con la que no me encuentro desde hace mucho tiempo. La casa, auténtica, al lado del río, con cuadras, huertas. Hicimos un poco de todo, sí, nos llovío, pero hubos tiempo para los paseos, para hacer un espantapájaros, para cantar, para ver al corderíto recién nacido, perseguir gatos...

Catu estuvo muy a gusto, nuestra habitación era preciosa, amplia, con una vista espectacular que os pongo aquí a la derecha.

Losadilla de la Cabrera está aislado, bellísimo y lleno de historias terribles (guerra, maquis, aislamiento, explotación de la pizarra sin ton ni son) y hermosas de sus parajes mágicos.

Perteneciente a la provincia de Léon, linda con el Caurel y está lleno de valles glaciares. Los rebollos estaban a punto de echar la hoja y aún así aquello era ya una belleza.


Vuelvo con muchas preguntas en mi cabeza, con muchas ideas también. Ni mi hija ni yo queríamos volver, ella me preguntaba con razón porque volvíamos si no queríamos. Nos merecíamos unos días así ella y yo, desde hacía tiempo. De turista la vida en el campo es muy bonita pero, cuidado! se trabaja y mucho, pero es muy satisfactoria. Al lado de esta casa vivía una familia que también habían optado por darles a sus hijos una infancia en la campo, la mejor que hay.

Os escribo desde mi nueva oficina, un lugar aséptico que estrenamos mis queridos compañeros y yo. Echo de menos compartir mis mañanas con mi hija, que sé que me sigue necesitado mucho y hace lo que puede por compensar mis ausencias. Con ella me lo paso muy bien, me encanta meterme en su mundo, en sus descubrimientos...te echo de menos mi vida!!!

viernes, 15 de abril de 2011

Preciosa primavera y feliz Semana Santa







No puedo dejar de escribir esto.




Hace ya unos 7 años que vivimos cerca de la Dehesa de la Villa (con premeditación y alevosía) y estos días del año son los más bonitos en ese parque. Estos días relucientes está exultante, después de las lluvias y con este calorcito, verde y florida: almendros, fresnos y sobre todo pinos piñoneros. Bonitas vistas y el silencio más absoluto, no se oye nada, los árboles actúan de pantalla acústica. Es el sitio perfecto para llevar una merienda, ir en bici, dar un paseo, tumbarse a la bartola con una mantita, o incluso estudiar, como hace alguna gente en sus mesas.

Más adelante ya en junio hace demasiado calor, las sombras son de pinos y todos sabemos que las buenas sombras son las de los árboles caducifolios. Estos días estamos yendo por la tarde, Catu y yo, y por las mañanas va con su papá. Esta vez es diferente a cuando era más peque. Ya escala, sube cuestas, las baja, corre, salta. Ahí hemos celebrado cumpleaños, ha gateado, se ha revolcado con unos pocos meses, ha jugado con Lou. Por fin escapamos de los infames “parques” o la calle misma a descubrir, hormigueros, pájaros, plantas y demás por sus caminos. Es muy grande y está llena de rincones muy diferentes unos de otros. Recomiendo una vista. Esta Semana Santa no estaremos, nos invitan a una bonita casa en la Sierra de la Cabrera en León.

Pero, si el tiempo acompaña (con algo de lluvia y frío también es hermosa aunque no se puede uno sentar en el suelo, claro) os recomiendo a quienes viváis en Madrid que os deis un paseo y os dejéis perder por allí. Los peques disfrutarán! Hasta la vuelta!

martes, 12 de abril de 2011

Cuando pensar es un castigo

Por Laura Mascaró

Poner a un niño de cara a la pared, arrodillado y haciéndole sujetar un par de pesados libros con cada mano no está bien visto. Pegarle es, incluso, ilegal en un gran número de países. En las sociedades occidentales los padres suelen disponer de poco tiempo (y, en ocasiones, de pocas ganas) para buscar otras formas más eficaces de disciplinar a los hijos. De ahí que un programa televisivo nefasto como es la Super Nanny haya tenido tantísimo éxito. Como los castigos, en el sentido tradicional del término, empiezan a ser políticamente incorrectos, los adultos hemos recurrido no a nuevas estrategias sino a nuevos eufemismos.



Hay un castigo clásico llamado “time out” (tiempo fuera) que consiste en aislar durante cierto período de tiempo al niño que se ha portado mal. En primer lugar, deberíamos revisar el concepto de “portarse mal”. ¿Se ha portado mal el niño de dos años que ha derramado el vaso de leche porque todavía no ha terminado de desarrollar su motricidad fina? ¿Se ha portado mal el niño que ha montado un escándalo porque no quería bañarse a la hora que tú has decidido que debía hacerlo? En segundo lugar, deberíamos revisar, también, nuestras normas que, normalmente, son arbitrarias y tienen poco sentido. ¿Es realmente tan importante merendar a las cinco y no a las seis de la tarde?


¿ O tendría más sentido que el niño merendara cuando tuviera hambre? ¿Es tan importante ver la tele sólo durante una hora al día? ¿O tendría más sentido negociar con él para que pueda ver su programa favorito completo en vez de disponer sólo de cierta cantidad de tiempo? Hace unos días, un amigo me contaba que su hijo de cinco años había estado jugando al fútbol dentro de casa y que había roto una bombilla. Su padre (mi amigo) le explicó por qué no era conveniente jugar al fútbol dentro de casa y por qué era peligroso que se hubiera roto la bombilla. Además, le impuso un castigo consistente en no bajar al parque con él a jugar a fútbol por la tarde, tal como habían quedado. Mi amigo no se daba cuenta de que el niño no había tenido ninguna intención de romper nada (ni la bombilla ni las normas familiares); de que, muy probablemente, había tenido suficiente con el susto de ver que la bombilla le caía encima hecha pedazos (no digamos ya de ver el enfado de su padre); y tampoco se daba cuenta de que aunque, en efecto, las acciones tienen consecuencias, el prohibirle bajar al parque no es en absoluto una consecuencia lógica y natural del hecho de haber roto la bombilla.

Aplicando este tipo de consecuencias artificiales lo que conseguimos es que nuestros hijos se esfuercen por no ser descubiertos en futuras ocasiones y esto implica que empiecen a mentirnos. Si nuestros hijos confían en nosotros y se sienten seguros en nuestra compañía, nos contarán las cosas que han hecho o que les han pasado. Pero, si no confían en nosotros y no se sienten seguros porque saben que les caerá una “consecuencia”, lo más probable es que no nos lo cuenten. Ni a los dos años, ni a los siete ni a los dieciséis. ¿Es ése el tipo de relación que queremos tener con ellos? Porque es fácil quejarse de lo herméticos que son los adolescentes y no querer darse cuenta de que, quizás, somos nosotros los que hemos alentado esta actitud cuando, de pequeños, los hemos mandado a “pensar” en vez de hablar con ellos.

Aislar al niño por haber incumplido normas que quizás no comprende (y que quizás no tengan ningún sentido) supone una enorme falta de respeto hacia él, además de una humillación totalmente innecesaria (como toda humillación, dicho sea de paso). Se le ha cambiado el nombre al clásico “time out” y ahora se le llama “silla o rincón de pensar”. Con lo cual convertimos el pensar en un castigo. Quiero creer que, en realidad, no queremos que nuestros hijos crezcan con la idea de que pensar es un castigo. Sin embargo, ése es justamente el mensaje que les transmitimos. Es más, durante el tiempo que dura su aislamiento (que, según “expertos” como la Super Nanny ha de ser equivalente a un minuto por año de edad) lo que el niño piensa en realidad es cómo evitar ser descubierto la próxima vez; y la lección que aprende es que gana el más fuerte o el más astuto. De este modo, el niño aprende a calcular el “precio” de sus acciones y a decidir, en cada caso, si vale la pena o no asumir el riesgo. Desde los años 50, los científicos que han estudiado la disciplina han venido clasificando a los padres en función de que basaran sus actos hacia los niños en el poder o en el amor. La disciplina basada en el poder incluye (o puede incluir) pegar, gritar y amenazar. Los castigos, por supuesto, son una forma de amenaza, un claro chantaje: “si no te acabas la comida, no podrás salir a jugar”, por ejemplo. La disciplina basada en el amor, en cambio, incluye prácticamente todo lo demás.


A los lectores interesados en conocer alternativas prácticas y reales al castigo, les recomiendo encarecidamente la lectura de los libros “Por tu propio bien” de Alice Miller, “Crianza incondicional” de Alfie Kohn, “Ser padres sin castigar” de Norm Lee (disponible gratuitamente online), “Padres liberados, hijos liberados” de Adele Faber y Elaine Mazlish y el libro de Rosa Jové sobre las rabietas que está a punto de ser publicado. Para ir abriendo boca, pueden buscar en internet los siguientes artículos: “Cinco razones para dejar de decir muy bien” de Alfie Kohn, “Las rabietas” de Rosa Jové, “Ayudar a los niños a resolver conflictos emocionales” de Naomi Aldort o “Educar sin castigar” publicado por quien suscribe estas líneas en la revista www.atalisdigital.com (pág.47).

lunes, 11 de abril de 2011

Cuando no hay sostén.

Estos días estoy ordenando ideas, aprendiendo, una y otra vez, arrojando luz sobre un montón de cosas. Y bueno, en mi cabeza resuenan conclusiones sobre las que se ha reflexionado mucho pero hasta que una no las pasa no llegan a donde tiene que llegar.


La maternidad trasforma, vaya que sí transforma, por un lado adquieres nuevas fortalezas para toda la vida, pero por otro, de repente te ves desnuda delante de tu hija, y no hablo de una desnudez física, si no de la emocional, todas las sombras de las que hablaba Jung aparecen, tu infancia desamparada, esos brazos contenedores de una madre que de bebé necesitabas y no estaba, los malos tratos entre mi padres, los malos tratos y la incomprensión para sus hijos, la falta de respeto, la ceguera, la falta de humildad, su terribles infancias, sobre todo la de mi padre (si es que hay grados, que los hay, creo).


De repente te ves con ese bagaje. Sí, has vivido, has viajado, has tenido experiencias mil, muchas muy buenas, te consideras en el fondo afortunada, pero y esas necesidades básicas no cubiertas, que todos tenemos y se manifiestan en modos mil, ¿Cuándo se han llorado? ¿Cuándo se han hablado y procesado? De repente tienes un hijo y sale todo eso. Das gracias porque eres consciente, al menos. Pretendes ser una madre trabajadora respetuosa, del global estás contenta pero estás en pleno proceso de transformación, tu pareja te apoya con tu hijo, pero te das cuenta que aún queda mucho camino.

Estás cansada, porque no te puedes permitir el lujo de abandonar tu trabajo por la situación en la que te encuentras, que tiene cosas que te gustan y eso es algo, apenas tienes tiempo de nada que no sea intercambiar desahogos vía blog o mensajes de email.

Con tu hija, tienes que mantener el tipo, en alguna ocasión lo has perdido, en pocas pero en algunas, ellos lo notan y la rabia que no has procesado…están ahí para sacarla, de muchas maneras. Así que decides empezar a autoconocerse y explorarte, de verdad.


Pero, las madres que empezamos este viaje, ¿qué sostén emocional tenemos? ¿Quién nos apoya y nos acompaña cuando estamos en estas circunstancias tan extremas y la tradición es que nosotras somos las que sustentamos y apoyamos a hijos y varones? Entiendo que haya que hacerlo con los hijos pero y con el resto del mundo? Con tu pareja? Sostiene una pareja que cría como tú? Qué también está cansada? Qué tiene que reorganizar sus esquemas, a su ritmo, que hasta ahora le funcionaban para sus objetivos?. Qué está aprendiendo a contener a sus hijos, algo que no han hecho con él? Que no encontró oídos ni brazos mientras crecía? Que de forma muy silenciosa y sutil piden más que dan? Viendo como se desmoronaba su mundo y sus madres, madres de familia numerosa, tiraban del carro para sostener a su propia familia incluida su pareja, (sobre todo a su pareja, otro niño desamparado y herido) y te tocaba el cachito que te tocaba.


¿Quién puede cambiar eso de un plumazo? ¿Nuestras vidas? ¿En una generación? ¿Quién se da prisa y lo llora para que no le toque a su hijo? ¿Quién sostiene a esas mujeres, a nosotras? Las que queremos coger el toro por los cuernos, por nuestros hijos, las que queremos cambiar esto. Ya queríamos cambiarlo a nuestro modo antes de que nacieran ¿pero cuál es el cambio más doloroso? El nuestro propio. Sobre todo a estas que queremos vivir nuestros días de forma saludable mental y físicamente,con nuestros hijos?


De dónde sacamos espacio para llorar, hombres y mujeres, cuándo tenemos un mal momento? para limpiarnos ante nuestro hijos, cuando en algún momento lo necesitemos, quienes trabajamos, llevamos mil tareas y nos acostamos todas la noches con nuestros hijos y los criamos solos, parejas que nos hemos convertido en compañeros de piso más que otra cosa. Cómo alcanzar la paz interior para poder trasmitírsela a ellos enteramente, sin fingir? Cuándo eres solo dos adultos, creciendo, y desencontrados?

lunes, 4 de abril de 2011

Frases célebres con Lengua de Trapo

En medio de este marasmo de autoconocimento, nos encontramos todos los días con frases como estas:


Y po qué? (enfatizado el qué?)


Mamá saca la tetita escondidita en el meto (cuando quiere mamar en el metro)


Te voy a cotá las tetitas y así las tengo todo el día.


Vamo a intentá a vé si si o si no.


Nooo mami, el agua se bebe, no se come, se confunde! Ji ji ji.


Cuando sea mayó, mañana mañana mañana, voy amontá en coche juguete con moneda.


Estás ceciendo mami (mal sabe ella cúanto y cómo!)? Pues cuando quezcas puede bebé ceveza


Vamos por la calle en manga corta las dos y dice: Mía mami, voy remangada, tocándose el brazo...y tú también!


Cuando algún niño o niña la avasalla o la aborda: lo mira y dice: Sí, valle me paece bien, (cuando no, lo deja bien claro).


Le digo que la mantequilla ecológica es buena para los dientes y los huesos y dice: Pue después de come un camamello, comé mantequilla…


"Enta un hombe en un café y chó"


"le damo un tozo de tata palla que se sienta mehó"


"Ay! que me pato el cullo" Mía! Se pate el cullo" (que me parto el culo!)


En el metro o en el bus cuando ve a alguna persona negra: Mía papi, un señó de choco-choco.


Cuando se siente próxima y querida, nos dice “Eres mi amiga mami” y a su papi…”es que papi es mi amigo”.


Son amigos gemelos


Verás papá!: vas a alusiná!


A vé como hueles mami? Hueles a mami.


Que hay de sena? Y de poste? Mi poste favorito?


Surrealismo:


Voy a cojé el piano y voy a comerlo con un poco de agua.


Compamos una alitas para volá? Así no tenemo a i en coche.


Ete libro e muy aburrido…


Eta noche va a tené lengua y cara



Luego canciones a tutiplén, últimamente canta:


"Japi beibi tu lluuuuuu"....

viernes, 1 de abril de 2011

"Mapaternidad" Tóxica


Estos días pasados, la familia, hemos tenido el inmenso placer de visitar en su casita a la familia "Babog", Raquel & co. Allí estuvimos muy a gusto y espero que ellos también, (aunque ser anfitrión con dos nenas peques es un poco estresante). El caso es que Catu y yo nos subimos a dormir una siesta y allí me encontré con un libro que me llamó la atención. "Toxic parenting. (no está traducido al español). Me llamó la atención porque nos viene como anillo al dedo en este momento en casa. Nos estamos en nuestro mejor momento. Ninguno de los tres. Ni entre nosotros.


De repente se me ha acumulado mucho cansancio, estoy cansada de la lactancia, de las noches, de irme a la cama tan tarde y despertarme tan pronto y algo ha cambiado en mí. Yo se lo achaco a una regresión que he hecho hace poco con mi terapeuta de mamás (ya me avisó de que podría pasar), algún día os hablaré de ella. Eso y que en casa nos inunda una especie de incertidumbre con todo en general. Prueba de ello es que Catu que casi nunca se pone malita y hace una semana caímos las dos, por pura tristeza. Por un "esto que ha sido así hasta ahora, ya no vale"


Estas semanas he cambiado con ella, me he convertido en una borde, he dejado de prestarle atención y por un momento quería que se pareciera a esos niños buenecitos que no expresan absolutamente nada. Nuestra hija nos está dando una lección:


Hey! sigo aquí! Aunque hable sigo necesitando que me hagáis caso, soy muy pequeña todavía! qué no me riñáis!


Ella reacciona de forma agresiva o enfadándose, porque necesita entender y a veces no se cuida en absoluto la interacción.


Puede que haya quien piense que exagero. No, mi intuición no me dice eso, me dice que tarde o temprano sale esa niña herida que tengo dentro que no me permite ser coherente y que me hace caer en la prueba y error. Sobre la coherencia me gustaría escribir algo algún día, ¿qué es ser coherente? Seguir una línea errónea pero seguirla o es mejor dudar? por qué nos falta determinación a algunos padres? ¿porque somos unos descreídos? ¿Por qué la consciencia a veces es tan dolorosa, saber por qué suceden las cosas y que repercusiones tienen? ¿Se vive mejor sin ella o duelen mucho más las cosas?


Estos días estuvo aquí mi madre. Es increíble lo tranquilamente que le dije sin reproches ni nada que sonara como tal, que tuve que ser madre para darme cuenta de lo dañada que había sido de muy pequeñita, por tantos desamparos, tanto mal ambiente en casa, historias desgarradoras en la vida de mi padre, y me doy cuenta de eso, precisamente ahora que soy mamá y no quiero repetir ad infinitum. Qué dificil eh! Con que poco convencimiento se hacen a veces las cosas! Cómo pesa lo vivido! Cómo! Es duro cambiar, cuando además te rodean por todos lados.


Mi hija tiene un grandísimo potencial: es comprensiva y lo capta absolutamente todo y tanto mi chico como yo nos vemos abrumados a veces, cansados, derrotados, no no dejamos "absorber" porque nos acecha ese papel de víctima, de querer parecernos a todos, de no desentonar, cuando ella es pura libertad, puro ingenio, pura vida, pura salud, pura creatividad y ella se rebela, claro, además se rebela con esas "armas" terribles que nosotros le hemos ido mostrando porque son las que tiene, desgraciadamente. También somos conscientes de que tenemos algo que ver en esas cosas tan formidables, pero no hay justificación posible. Por ello voy a copiar el enorme post de mi queridísima Viole. Viole, no lo puedo leer aquí porque me llega tanto...Gracias


LO SIENTO HIJA.


No voy a pedirte disculpas, porque no voy a ponerte en la obligación de perdonarme. Solo quiero que sepas que lo siento, por todas aquellas veces en las que me miraste buscando amor y mis ojos no supieron entregártelo, porque el amor siempre está ahí. Soy yo con mis años de aprendizaje y corazas, mis heridas y carencias, soy yo la que aún no termina de entender que un segundo de amor puede disolver y prevenir años de dolor y enojo, soy yo la que aún no comprende la fuerza de la fragilidad y va por la vida con la armadura puesta. Lo siento hija, por todas aquellas veces que te he hecho sentir que tu eras el problema, cuando he sido yo, he sido siempre yo, con mis miedos, mis vacíos, mi mundo adulto y sus mezquindades. Yo con mi historia vivida, mis "verdades" aprendidas, mis defensas construidas. Soy yo hija, con mi paradigma viejo y obsoleto donde solo es posible ganar o perder. Yo que sigo creyendo a veces que tener la razón vale más que generar el encuentro. Lo siento por todas las veces en que no he sabido transitar mis límites e impaciencias y la escena ha terminado en grito, cuando además es tan fácil subirse a lomos de tus sueños e irme por un rato a vivir en otro cuento.

Por todos los momentos en los que en vez de un juego puse un ¡ahora no! Por marcarte límites donde debería haber un mundo por explorar y descubrir, un asombroso universo donde reinventarnos y reinventar el mundo. Por creer a veces que contención y seguridad es igual a comodidad personal

Por las horribles veces en las que he puesto lágrimas en tus ojos en vez de risas en tus labios. Lo siento por encerrarme en mi mundo, con mis afanes de protagonismo, mis miedos de abandono, mis egoísmos y yoísmos; cuando el tuyo es el nuevo, el inclusivo que me invita a crear y descubrir.

Por todas las veces que he impuesto sobre ti mis expectativas y sueños. Soy yo que aún arrastro sueños incumplidos, mis “podría haber sido” y no me hago cargo de mis anhelos profundos.

Hija, llegaste a mi con toda la fuerza de la vida nueva que se abre paso sin pedir permiso, rompiendo todos mis esquemas y desmontando mis cimientos y yo aún a veces siento vértigo al cambio, miedo a saltar en tu revolucionario universo.Este mundo lo camino desde hace algunos años más que tú y desafortunadamente las heridas y tristezas todavía se me agolpan en la garganta, los ojos, los brazos y el corazón. Y lo que es peor, las creencias heredadas, las verdades acatadas aún me impiden ver lo obvio de tu vida y el mundo que con tu amor y presencia propones construir.

No soy culpable ni tampoco víctima de nada de esto, solo responsable y es desde ahí, con todo lo bueno y lo no tan bueno que hay en mi, desde donde te digo: lo siento hija, sigo aprendiendo.
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