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lunes, 3 de octubre de 2011

Aquí no se tira nada...






Una mamá que tiene a un bebé


Circuito para bolitas y barra de poliestireno para pintar



Cocodrilo de cartón

Barra de poliestireno para clavar puntas y sacarlas



...o como echarle imaginación a las tardes ...

viernes, 12 de agosto de 2011

Terapia de Juego



Hay muchas cosas que me fascinan de mi hija, ya no por ser mi hija, si no porque através de ella descubro esa parte de nuestras vidas tan intensa que sucede tan rápida y que debería de ser sagrada que es la infancia, descubro como los niños consiguen sacarnos de nuestro ostracismo y enseñarnos que nosotros, también pasamos por ahí.

Dice Rebeca Wild en “Educar para ser” que muchos niños juegan muchas veces para “depurarse” o curarse. Hacen lo que se llama terapia de juego. En nuestra familia como sabéis por este blog, como en todas, nuestra pequeña vino a “recolocarnos”, a hacernos crecer y através de ella, nuestros días son una aventura maravillosa llena de dudas. Muchas se van disipando porque ves que en efecto ella es más ella y más feliz así, otras están ahí y eso es lo bonito. Muchas veces nos pasa lo contrario, ay! Aquí no lo estamos haciendo bien y ella nos lo hace saber. Sin culpabilidades, gracias a mucho trabajo terapéutico, y sin estudios absurdos y sesgados.

En casa somos muy de representar, nos gusta jugar con ella, quizás más a su papá (a los papás en general?) juego simbólico, y representaciones como digo, desde que era muy pequeñita, quizás algo hiper estimulada, por qué no? pero feliz. Mi hija sigue necesitando mirada y juego con sus figuras de referencia, aunque también empieza a querer espacio, pero como todo va llegando poco a poco y si se está atento, las señales son claras: papá y mamá están ahí, mirándome sin dirigirme (no le gusta nada!) y eso me hace sentir bien, contenida, aunque a veces empiezo a echarlos de más!!

Pero hay algo que no cambia y es la terapia de juego. Gracias a esas representaciones que hace desde muy pequeñita, a esos “roll play” que hacemos su papá y yo, ella reproduce y reprocesa malos momentos vividos (sobre todo entre ella y yo), aunque no todos, eso es cierto. Hay algo que no soporta nuestra hija y es vernos enfadados, a su padre y a mí, entre nosotros (aunque lo disimulemos!) o con ella. Ahí va una escena: Volviendo en coche de O Grove a Ourense estas vacaciones, le entraron ganas de hacer pipí, hacía media hora le había quitado el pañal (que se lo ponemos a veces en viajes largos) y no pensé en reponerlo ya que no pensé que fuera a querer a hacer pipí de nuevo. Ella estaba un poco abrumada por el traslado, ya que desgraciadamente el tema logísitico se me da mejor a mí así que cuando me ve ausente se “dispara”.

El papá ni corto ni perezoso decidió parar en una autovía, es cierto que había arcén grande, visibilidad, no había quitamiedos y tierra, pero aún así no me gustó la idea y me asusté. Así que temiendo por la seguridad de los tres me enojé bastante, luego me tocó llamar a mi hermano y justo en ese momento ella no estaba de humor. Pues ese mismo día a la hora de comer, cogió un aparato que tenemos para ahuyentar mosquitos (que afortunadamente no nos pican casi nunca) y lo consideró un teléfono y así mientras jugábamos mientras otras comían llamó a una mujer (yo) y le dijo:

-Hola hola, sí, qué tal? Bien bien Ah! qué tienes una hija? No me digas! Ah Sí? Y te molesta a veces verdad? Sí, no te deja hablar por teléfono? Ya ya

A mí se me cayó en alma a los pies y me clavó los pies en la tierra.

La maternidad consciente es eso, o al menos creo yo, el saber leer que es lo que pasa, el vernos imperfectas pero no conformistas, el querer aprender, el ser conciente del yo atrapado como un pájaro enjaulado que tenemos dentro, ese carácter que nos forjaron desde pequeñitos, eso que se nos trasmitió, qué difícil es quitárnoslo de encima y no trasmitirlo a su vez. La maternidad no es algo teórico, o una corriente filosófica, es el día a día, y el día y la noche para las que amamantamos. Pero ahí están ellos, para recordártelo, para decirte mamá, por aquí no, mamá, no seas tan permisiva aquí, mamá hazme caso en cuerpo y alma, mamá no seas así conmigo. Estas se pueden recibir o no, depende de cómo tengamos sintonizado el canal y muchas veces, de nuestros propios recursos. Por eso reclamo desde aquí una maternidad tranquila, llena de sonrisas, de mirada, de consciencia y contención para nuestros hijos y para con nosotros mismos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

MARIPOSITA

Aquí tenéis otra manualidad de los cinco minutos, como yo las llamo, y es que Catu lleva mal que me ponga a hacer cosas que lleven demasiado tiempo, pero, sabía que esto le iba a gustar y lo repartí en días. Un día calqué a Rita la mariposita (de un libro que cogimos en la biblio) en tela con unas ceras, al otro (creo que fue dos o tres semanas después, la recorté y la cosí a un palillo chino y ale, a volar! Muevo el palito y la voy posando por aquí y por allá, la tela ayuda a que realmente parezca una mariposita y a Catu le encanta el hecho de perseguirla. Cuando hacemos juegos representativos me encanta ver su carita y como quiere creer y cree que es una mariposa de verdad!


jueves, 9 de septiembre de 2010

PINTANDO EN LA TERRAZA

Catu en su "salsa"

La semana pasada, una de esas tardes "imposibles" de siestas "imposibles" de cansancio infinito nos liamos la manta a la cabeza, preparé el terreno y ale, a pintar y guarrear con la pintura de dedos! Cuando me queda alguna neurona después de las noches, la soledad, el madrugón y “salvar al planeta”, he descubierto que la creatividad nos rescata a las dos casi siempre y la cosa, a pesar del cansancio (que a veces provoca hasta mareos) es mucho mejor. Compensa estar activas!



Es el cuarto intento en lo que va de verano y he observado una “involución-evolución” del dedito que pinta a la mano que arrampla la pintura y la reparte por todos lados. La próxima vez y gracias a unas recomendaciones Waldorf lo haré de otro modo: se trata de ofrecerle los colores básicos en porciones menos escandalosas e ir cambiando con el tiempo.


Es curioso porque hace tiempo vengo observando que el tema de las alternativas “parece” que funciona porque lo tiene interiorizadísimo (lo veréis en el vídeo), sabe que en la pared a mamá no le gusta que pinte porque luego hay que limpiarlo (confieso que en el fondo me da igual, no sé si ella lo percibe, parece que no) y es un rollo. Pero en ella y el papel…El final ya os lo imagináis, acabamos las dos en la bañera en medio de un agua con un color algo sospechoso, luego nos embadurnamos con aceitito de almendras porque salimos un poco resecas de tanta agua!
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