lunes, 29 de agosto de 2011

¿Restaurantes Libres de niños?






Mi amigo Miguel Jara, me ha mandado este artículo del diario Público. Está claro, que lo mejor no es el artículo no...lo mejor son los comentarios de los lectores de esta nueva "tercera vía" que tan bien representa el diario, no voy a hacer ningún chiste con esto.




Está claro también, cristalino, que a nadie le gusta que le griten al oído (excepto los fans del Trash y demás...), ni que le molesten y también que todos hemos sido bebés, y niños. También está claro que los blancos y los negros, la polarización tan en boga desde hace unos años (o eres de unos o eres de otros) son peligrosas, hay una preciosa gama de grises sobre la que informarse (primero esto, claro, para poder optar), hablar y reflexionar, aportando opiniones de un lado y de otro y llegando a conclusiones, o no…

Desde que eres madre y más aún si estás sola (sin apoyo logístico o emocional más que el de tu pareja) en una ciudad tan hostil como puede ser Madrid (aunque la cosa va por barrios y no nos podemos quejar) de repente te das cuenta de una cosa, algo grave, muy grave: la civilización industrializada, neoliberal y patriarcal (por si alguno se le escapa su realidad) no está hecha ni para los viejos ni para los niños, y menos aún para los bebés.




Recuerdo que me llenaba de impotencia la primera vez que leí Libertad y Límites, Amor y Respeto de Rebeca Wild, lo del entorno preparado etc etc…es cierto que ella dice que los niños tb. han de aprender a vivir en el lugar en el que les tocó y mirar ellos solitos cuando vayan a cruzar, sí, pero…Ay! cuando somos bebés chillamos, lloramos (es cierto que 4 locos no lo deseamos, pero nos expresamos así y se debería respetar), gateamos (los que tuvieron esa suerte) nos hacemos pis y caca (no lo recuerdan verdad, lectores?). Luego cuando somos niños si somos niños debidamente contenidos, esto es, niños llenos de mirada, de contención, de disciplina con amor, seguimos reclamando nuestro espacio en forma de rabietas, juegos de poder…es algo incontrolable, como lo es la vida misma.

La familia solemos frecuentar solamente un restaurante desde que nuestra hija nació, hemos ido a otros, sin ningún problema, la verdad, pero este nos gusta porque aparte de que la comida está riquísima, es orgánica, y de menú, la gente es respetuosa, no hay jaleo y de fondo casi siempre suena un bonito tema del barroco. Ahí nos sentimos cómodos con nuestra hija, porque los señores y las señoras que hacen los comentarios se olvidan (Ay! Maldición!) de lo mucho que gritan ellos cuando hablan (porque en este país como se berrea madre!), fuman y molestan cuando se van por ahí de restaurantes o de “copas”. Ay la paja en el ojo ajeno!



Hasta el momento ni en este restaurante ni en otros lugares en los que hemos estado con mi hija, nos han llamado la atención, ni mi hija ha montando ningún “numerito”, en algún momento puntual, sí claro, era un bebé y es una niña…y solo es una, claro!

Es cierto que vivimos todos juntos (de aquella manera…) y todos nos debemos respeto, pero también debemos recordar que todos hemos sido bebés y niños, que no se puede optar por la vía fácil, esto es, reprimir, amenazar, pegar “estate quieto o te acuerdas eh?" "vete por ahí a jugar" claro, ese el niño "bien educado", luego, el papá o la mamá se dedicarán a contarse las batallitas (en las que en ningún momento aparecerán sus hijos, claro) y esos niños, pues, intentando cooperar reciben el mensaje de: papá y mamá están hablando, no les molestemos, juguemos nosotros, como podamos. Y claro, hay lugares en los que está claro que así, no se puede estar mucho rato: lugares cerrados, terrazas pequeñas, sitios con coches…Ni siquiera una educación contenedora puede resistirse a lugares así durante mucho rato.

Es aquí cuando retomo el tema de la gama de grises: los papás y las mamás somos conscientes de que tanto se nos puede molestar a nosotros o a nuestro hijo o hija (repito, gritos, follón, humo, agresividad, invasión de su espacio, contacto físico no deseado) como que nuestro hijo puede molestar a otros, claro, por eso a un bebé, niño o niña, se le puede clamar, anticiparse, contener, jugar con él, y si aún así la cosa se descompensa, la señal ha sido dada: este no es el lugar, ni el momento. Aún así me hace mucha gracia que desde una situación de poder el que grita y molesta siempre es el otro, nada mejor que un bebé o un niño, nada mejor que alguien más débil sobre el o la que despositar nuestras frustraciones y hacer uso de ese "poder". Esto como mínimo nos debería hacer pensar.

No criminalicemos a los bebés y a los niños. Mientras tanto si la ley (Ay la ley! qué sobrevalorada está!) ampara el derecho de admisión, que no cuenten con nosotros ni para que nuestro perro les eche una meadilla.

martes, 23 de agosto de 2011

Catuxa cumple tres años, el blog uno.




Es la historia de amor más bonita de mi vida, el sentimiento más intenso, el dolor más grande como cuándo nos dolían las piernas cuando crecíamos, porque te desarmas, se caen las caretas, te das cuenta de la mierda de vínculos que tenías hasta entonces con nadie, así me duele el corazón cuando no te sé querer como quiero. Pero no sufro por ello. Hija mía, esta soy yo y esta eres tú: suave, espigada, de ojos negros, brillantes, llena de imaginación, con la cabecita llena de dudas y de humor, frustrada porque quizás te hubiese gustado nacer en otro lugar, aunque tienes tu lugar todavía que es el pecho de tu madre, tu única patria, la madre que hay. Habrá más cosas hija mía, habrá más cosas y me gustaría acompañarte. Feliz tres años, llenos de por qués?

Felicidades también a “Los Ojitos que brillan” que cumple un año de “vida cibernética”.

viernes, 12 de agosto de 2011

Terapia de Juego



Hay muchas cosas que me fascinan de mi hija, ya no por ser mi hija, si no porque através de ella descubro esa parte de nuestras vidas tan intensa que sucede tan rápida y que debería de ser sagrada que es la infancia, descubro como los niños consiguen sacarnos de nuestro ostracismo y enseñarnos que nosotros, también pasamos por ahí.

Dice Rebeca Wild en “Educar para ser” que muchos niños juegan muchas veces para “depurarse” o curarse. Hacen lo que se llama terapia de juego. En nuestra familia como sabéis por este blog, como en todas, nuestra pequeña vino a “recolocarnos”, a hacernos crecer y através de ella, nuestros días son una aventura maravillosa llena de dudas. Muchas se van disipando porque ves que en efecto ella es más ella y más feliz así, otras están ahí y eso es lo bonito. Muchas veces nos pasa lo contrario, ay! Aquí no lo estamos haciendo bien y ella nos lo hace saber. Sin culpabilidades, gracias a mucho trabajo terapéutico, y sin estudios absurdos y sesgados.

En casa somos muy de representar, nos gusta jugar con ella, quizás más a su papá (a los papás en general?) juego simbólico, y representaciones como digo, desde que era muy pequeñita, quizás algo hiper estimulada, por qué no? pero feliz. Mi hija sigue necesitando mirada y juego con sus figuras de referencia, aunque también empieza a querer espacio, pero como todo va llegando poco a poco y si se está atento, las señales son claras: papá y mamá están ahí, mirándome sin dirigirme (no le gusta nada!) y eso me hace sentir bien, contenida, aunque a veces empiezo a echarlos de más!!

Pero hay algo que no cambia y es la terapia de juego. Gracias a esas representaciones que hace desde muy pequeñita, a esos “roll play” que hacemos su papá y yo, ella reproduce y reprocesa malos momentos vividos (sobre todo entre ella y yo), aunque no todos, eso es cierto. Hay algo que no soporta nuestra hija y es vernos enfadados, a su padre y a mí, entre nosotros (aunque lo disimulemos!) o con ella. Ahí va una escena: Volviendo en coche de O Grove a Ourense estas vacaciones, le entraron ganas de hacer pipí, hacía media hora le había quitado el pañal (que se lo ponemos a veces en viajes largos) y no pensé en reponerlo ya que no pensé que fuera a querer a hacer pipí de nuevo. Ella estaba un poco abrumada por el traslado, ya que desgraciadamente el tema logísitico se me da mejor a mí así que cuando me ve ausente se “dispara”.

El papá ni corto ni perezoso decidió parar en una autovía, es cierto que había arcén grande, visibilidad, no había quitamiedos y tierra, pero aún así no me gustó la idea y me asusté. Así que temiendo por la seguridad de los tres me enojé bastante, luego me tocó llamar a mi hermano y justo en ese momento ella no estaba de humor. Pues ese mismo día a la hora de comer, cogió un aparato que tenemos para ahuyentar mosquitos (que afortunadamente no nos pican casi nunca) y lo consideró un teléfono y así mientras jugábamos mientras otras comían llamó a una mujer (yo) y le dijo:

-Hola hola, sí, qué tal? Bien bien Ah! qué tienes una hija? No me digas! Ah Sí? Y te molesta a veces verdad? Sí, no te deja hablar por teléfono? Ya ya

A mí se me cayó en alma a los pies y me clavó los pies en la tierra.

La maternidad consciente es eso, o al menos creo yo, el saber leer que es lo que pasa, el vernos imperfectas pero no conformistas, el querer aprender, el ser conciente del yo atrapado como un pájaro enjaulado que tenemos dentro, ese carácter que nos forjaron desde pequeñitos, eso que se nos trasmitió, qué difícil es quitárnoslo de encima y no trasmitirlo a su vez. La maternidad no es algo teórico, o una corriente filosófica, es el día a día, y el día y la noche para las que amamantamos. Pero ahí están ellos, para recordártelo, para decirte mamá, por aquí no, mamá, no seas tan permisiva aquí, mamá hazme caso en cuerpo y alma, mamá no seas así conmigo. Estas se pueden recibir o no, depende de cómo tengamos sintonizado el canal y muchas veces, de nuestros propios recursos. Por eso reclamo desde aquí una maternidad tranquila, llena de sonrisas, de mirada, de consciencia y contención para nuestros hijos y para con nosotros mismos.

jueves, 4 de agosto de 2011

Un año sin televisor, un año sin televisión

Recuerdo que cuando comenzamos las sesiones de reflexología podal infantil cuando Catu era una bebé para combatir la dermatitis (lo conseguimos!) Luz, la mujer que se los daba, con 30 años de experiencia en el tema y de vuelta de todo, me dijo un día algo que me hizo reflexionar. Hay cosas que no hay por que verlas, sí saber que pasan y tener conciencia de ello, con eso es suficiente, pero el verlas es innecesario. Me hablaba claro está, de películas y de la TV en general, no de la vida real, la que uno o una vive. Una persona normal (o normópata!) ve al año cientos de asesinatos y muertos en la caja tonta o en el cine mientras casi nadie o ya nadie ve nacer o morir en la vida real, algo tan natural como la vida misma.

Por eso y por más cosas, por ser una fábrica de mentiras como bien dice Lolo Rico en su libro, decidimos en casa prescindir de la TV.

Sí tenemos que admitir que nuestra hija ve a Caillou, a Totoro y cosas al uso ignorando las recomendaciones de Don Joseph Chilton Pearce y su teoría del daño al cerebro de las imágenes en movimiento los primeros años de vida de una persona. (Rebeca Wild recomienda que luego el niño pequeño juegue a lo que ve o que le hablemos de ello, para pasarlo al plano real, lo que tiene mucha lógica) Los vemos con ella, racionados al día y con una hija tan llena de vida como la nuestra es un momento de relax (en incluso me permite mandar algún comentario a blogs que tengo capados en el trabajo ).

Pero en casa no hay TV

-Y no véis pelis o series? Nos pregunta mucha gente extrañada, pensando que nuestra hija estará dormidita (recordemos que el Sr. Estivill dice en la contraportada del “Duérmete niño” que la pareja corre serio peligro si el niño no se duerme cuando ellos quieren, en este caso nuestra pareja lo hace a veces, sí, de puro cansancio) y se quedan alucinados cuando les decimos que Catu tiene cuerda para dar y tomar y que si viéramos alguna peli, la tendríamos que ver con ella, y no es plan.

Yo me levanto a las 6:30 de la mañana todos los días y los fines de semana, las únicas excepciones que hago (mi chico trasnocha más porque es ahí cuando le entra la vena creadora) es por estar los dos juntos un rato que sí es cierto, no lo vamos a negar, nos hace muchísima falta (esto los que tienen a los abuelos cerca, no saben lo que es) si ella ya se durmió (a las 23:00 o más tarde después de estar como mínimo media hora en la cama con ella). Este curso que empieza comenzará a ir a esta escuelita que estamos creando, quizás sus horarios se regulen pero seguiremos sin echarla de menos, si, quizás, alguna peli aquí o allá, algún docu de la 2 (que se pueden ver en RTVE.es,) pero quien echa de menos los anuncios, los telediarios, eurovisión, el “deporte” televisado?

Estando de vacaciones, en el bungalow del camping, había una tele, afortunadamente hay algunos canales que no tiene publicidad, pero los que sí que la tienen…sin comentarios. No tener TV y no comprar prensa generalista te hace mirar a lo inmediato, a lo cercano, a lo local y a lo global pero desde otra perspectiva, la de que las realidades prefabricadas, el casino de los mercados, los anuncios ya no funcionan a no ser desde punto de vista meramente creativo, estético o narrativo.
En el hueco de la TV hay libros de Catu, esperemos que siga así por muchos años.






miércoles, 27 de julio de 2011

Salud mental en la vejez y su relación con la infancia.




Ya estamos de vuelta y ahí van mis refelxiones de últimamente relacionadas con la crianza.


Muchas veces, en la vida, vamos con esa sensación de que nos faltan algunas piezas del puzzle de nuestra existencia. A mí el hecho de ser madre me ha abierto los ojos, me puso el espejo delante y dí el paso para dejar de “autoengañarme” con complacencia sobre mi vida y mis vicisitudes. Dejé de poner un parche aquí, otro allá y escogí el camino del investigador que busca justo esas piezas y de repente, aún sin haber grandes avances, ves que todo encaja. No solo en tu vida, si no en la de los demás. Estos días de vacaciones he podido estar con familiares y padres de amigos muy mayores con dolencias propias de la senectud en este caso relacionadas con la capacidad intelectual y emocional. El tema de cómo acabamos nuestros días y su relación con la primera infancia ignoro si ha sido tratado, me imagino que sí. Veo con perplejidad como muchos neurólogos se pierden en los diagnósticos, los dan para tranquilizar a las familias que necesitan un nombre: demencia, alzheimer, atrofia cerebral y si el paciente tiene algo físico con que justificarlo mejor que mejor, ya tenemos la coartada, atrás queda silenciado lo que hayamos podido sufrir desde que fuimos gestados.


Es cierto que nuestras células se oxidan, que vamos necesitando ayuda sí, pero hay algo todavía más cierto, la forma en que hemos sido “nosotros mismos” o nos han dejado determina nuestra salud mental incluso esos días. Bajo mi humilde punto de vista, creo que la manera en la que acabaremos nuestros días en este mundo está íntimamente relacionada con nuestro sistema límbico y la forma en la que este guarde resquemores de la primera infancia. Toda esa careta social que nos hemos puesto a lo largo de nuestra vida se resquebraja y nacen personas mayores que, progresivamente, van perdiendo en interés por vivir (algo totalmente legítimo) o en el peor de los casos se vuelven agresivos, se abandonan, enferman, se deprimen, pierden la memoria. Me decía una amiga que su padre, de unos 80 años, que sufre una vejez terrible, con muchísimo sufrimiento, ataques de ira...apatía, un hombre de apariencia respetable, abogado intachable, toda una vida de rectitud, padecía depresiones “endógenas” desde siempre. Endógenas, dije yo, qué eufemismo y acto seguido pregunté como había sido su niñez. Muy mala. No tuvimos que seguir hablando, al menos ella lo sabía. También es cierto que este tampoco es un gran país para hacerse viejo.

Se sabe con certeza que en situaciones de estrés crónicas desde que somos gestados y mientras nuestro cerebro racional se completa se segregan las hormonas cortisol y andrenalina. Esto provoca que los circuitos cerebrales, y las sinapsis ante ciertos acontecimientos de la vida o incluso ante nimiedades, recorran caminos “equivocados” esto es, dicho coloquialmente, se sufre una “alergia emocional” (es como si acudiesen los bomberos a apagar una casa que no está en fuego) y se reacciona de forma desmesurada o destructiva para con nosotros mismos o el resto del mundo. Luego está la resiliencia, pero no vamos a centrarnos en las excepciones.

Estas situaciones de estrés, que casi todos ignoramos que pudieron haber sucedido (quién nos habla de estas cosas?) y que se mencionan se nos antojan a veces muy abstractas. Intentaremos concretarlas: un bebé desentendido que llora desesperado buscando brazos y consuelo, un bebé o un niño que es obligado a comer, a estarse quieto, a no tener rabietas, ni deseos, ni emociones, y se reprimen de forma violenta, un niño de año y medio o dos años humillado, vejado, al que se le ponen etiquetas, al que no se le presta atención, al que se le dice que no sirve para nada o al que se le pegan palizas brutales, castigado solo en habitaciones, criado de forma negligente, anulando su YO constantemente en forma de la tan temida amenaza: si te portas como YO quiero te amaré, si no, NO. Todo desde la más mezquina complicidad de nuestra sociedad, que pone una sonrisa de sorna a todo esto y lo interioriza como lo NORMAL, mirando para otro lado.


Cuántos Yoes auténticos perdidos yacen en cada uno de nosotros! Todo hecho “por nuestro bien” y desde el amor, como ese amor que profesa el maltratador a su víctima, le pega porque la quiere, porque no sabe quererla de otro modo, así se lo han enseñado o lo ha visto.

Dice la doctora Christiane Northrup en su libro Madres e Hijas, que los hijos jamás superan la edad emocional de los padres a nos ser que haya de por medio algún trabajo personal duro y constante a lo largo de los años que rara vez funciona si no es de la mano de alguien experto. Nuestra edad emocional la marca nuestra primera herida primitiva, nuestro primer atentado contra nuestra dignidad física o psicológica, contra nuestra humanidad. La antropóloga Margaret Mead entre otros, así como estudiosos de la teoría del apego como John Bowlby calificaron las sociedades entre pacíficas y violentas (contra ellas mismas y los de su especie) de acuerdo con las relaciones entre la madre (o figura de apego primario) y el hijo o hija los primeros años. Los japoneses tienen un término para referirse al amor primario, algo que es, poéticas aparte, un tema químico característico de nuestra especie. Las sociedades patriarcales se encargaron de eliminarlo, sometiendo a hijos y mujeres y haciendo del desamparo y el desapego su bandera, así se manipula mejor y se le da más importancia a lo que se ve. No importa si somos bebés de meses o niños de 5 años, estas agresiones se pueden dar de mil maneras. Y el/la que más o el /la que menos las hemos padecido. Aunque hay casos más graves que otros, sin duda.

Hace relativamente poco tiempo me enteré de que una abuela mía, la paterna, por suerte, si hubiese sido la materna me imagino que el fiasco en mi persona hubiese sido mucho peor, sufrió abusos sexuales reiterados en la infancia por parte de su padre. Los abusos sexuales nunca los había visto de la forma que me propuso Laura Levin, psicoterapeuta del equipo de Laura Gutman: el problema del abuso no es tanto que a una o a uno lo vejen de mil maneras, es que una, o uno, convive en la misma casa con una madre (quizás abusada también) que “tolera” o “entrega” con consentimiento a ese hijo a su marido o a otra persona. Una madre que no nos ama, así lo sentimos en lo más profundo de nuestro ser, aunque nos repitamos lo contrario por pura supervivencia, hasta el final de nuestros días, es ahí cuando viviremos siempre cortocircuitados, neuróticos de por vida: nuestro cerebro racional y nuestro cerebro emocional, nos estarán dando informaciones contradictorias.


Nuestro narcisismo primario no resuelto (etapa egocéntrica castrada) por tanta represión nos hará ser niños eternos , reaccionaremos como esos bebés o esos niños que no nos dejaron ser violando nuestras necesidades primarias de calor, consuelo, respeto, sinceridad, comprensión, presencia real… Buscaremos a esa madre que nunca tuvimos (en amigos, parejas, incluso en nuestros hijos!), y generaremos una dependencia emocional enfermiza hacia su persona, para siempre.

Una madre que fue dañada en su integridad desde su nacimiento es muy poco probable que conserve la capacidad de amar, ella creerá que quiere a sus hijos y se encargará de repetirlo y hacerlo ver desde la moral, la religión o la ética, los hijos crecerán pensando en lo mucho que los “quisieron” sus padres, pero no se podrán explicar esa sensación de vacío, desorden, destructividad, desamparo y falta de autoestima que les acompañará toda la vida y que se precipita como una catarata cuando entramos en la vejez. Como bien dice Alice Miller, ese niño o esa niña se irá a pescar con su amantísimo padre o madre, si saber que este o la otra están arruinando su existencia. Puede haber doctores en filosofía por la Universidad de Harvard con una edad emocional de 2 años como los que caminamos por las calles de cualquier ciudad, cualquier día del año. La "herida primitiva" como se refiere John Bradshaw está ahí, puede agazaparse en las más diversas formas y marcará nuestra salud mental y física el resto de nuestros días. Lo veremos en el trato con nuestros hijos, en nuestras adicciones, en nuestras necesidades que siempre estarán ocultamente por encima de las de los demás, depresiones (tristeza crónica o permanente, incluso en la infancia), problemas de salud, la herida se abre de multitud de formas porque el cuerpo nos pide drenarla.


Es en la vejez cuando se es “dos veces niño” y estaría bien preguntarnos por qué de vez en cuando.

lunes, 11 de julio de 2011

Estamos de vacaciones!


Praia das Pipas, la playa del camping.

Por fin, 15 días seguidos de vacaciones. Llevamos desde el día 11 de julio de vacas entre el campo, carreteras, playa y tiempo regulero. Estamos de prestado en un precioso camping de o Grove. Desde Navidad (10) días, ni mi hija ni mi pareja ni yo hemos podido disfrutar de tanto tiempo de asueto. Estamos descansados, comidos y a gusto a pesar del tiempo, Catu se baña igual todos los días.

Ya habla por los codos, no es muy habladora pero cuando se suelta es maravilloso oír lo que se cuece en su cabecita. Se ha soltado a nadar sola con sus manguitos, se sube al water a hacer pipí ella sola, solo hubo que comprarle un taburete y como siempre, proponer sin forzar nada. cada vez se despega más de mamá, ella sola. Se nos hace mayor.


miércoles, 6 de julio de 2011

Confudir respeto con falta de contención

Estos días prevacacionales, las tan ansiadas vacaciones, entre bricolage casero: Catu ya tiene su propia habitación (aunque falta la cama, como se encarga ella de recordarnos), tardes en el piscina y calores, estamos los papás aprendiendo una cosa nueva. Otra más!. Nuestra hija muestra síntomas de falta de contención. Es duro oírlo sobre todo por parte de alguien que sabe mucho del tema (a pesar de que hubo cosas con las que nos estoy de acuerdo, casi todo coincide en que SÍ) y para unos papás en constante aprendizaje y madurez que han hecho lo mejor que creían para ella, como todos lo que pueblan el mundo. Otro reto más para nosotros.

Confundir respeto con falta de contención y otorgar un excesivo poder al niño sobre el curso de los acontecimientos puede provocar una sensación brutal de falta de contención que se traduce de las más diversas formas.

No es lo mismo tratar al niño como una zapatilla que él o ella, tengan poder de decisión sobre el devenir de la vida en general. Es cierto que lo necesitan y sobre todo en cosas relacionadas con su propia integridad física y psicológica, pero muchas veces se confunde liderazgo con autoritarismo cuando los peques necesitan del primero y nunca del segundo. Necesitan escucha, validación, amor.

La segunda mitad de los dos años han sido todo un reto pues las sombras y los TICS en la crianza se han salido con fuerza, nos ha dejado claro que necesita para seguir siendo esa niña mágica y especial.

Los niños reciben nuestro amor cuando son respetados, educados y contenidos, cuando se les da lo que necesitan y no lo que quieren. Acompañar en este caso va de la mano de guiar.

Así de bien lo expresa Naomi Aldort, en su texto Sobrevivir a los dos años. Educar es una carrera de fondo, no es alegrarlo justo en ese momento si no pensar a largo plazo.



Potenciar la responsabilidad



Mi hijo Oliver, de 2 años, estaba sentado junto a mi lámpara para que le leyera. En cuanto terminábamos de leer un libro, quería otro más. Le besé y le dije: “Pon este libro en su sitio, y trae lo que quieras leer”. Era una tarea sencilla, y lo hizo sonriendo. La vida de Oliver estaba llena de tareas pequeñas que podía realizar fácilmente. Los zapatos se quitan cuando llegamos a casa. Luego se guardan. Cada juguete se guarda antes de elegir otro. Su padre y yo le ayudábamos, en caso necesario, a hacer estas cosas con alegría.
A veces el desorden era demasiado abrumador, y terminaba por hacer yo la mayor parte del trabajo. Mi sentido del orden, la autodisciplina y la responsabilidad entraba en escena, con o sin la participación de mis hijos. Verme limpiar la comida que ha caído por el suelo, o ayudarme voluntariamente a hacer esta tarea (a petición suya) eran herramientas mucho más útiles para Oliver que verse obligado a hacerlo él antes de estar preparado de verdad para ello. De la misma manera, mi tono amable de voz, mi generosidad y amabilidad al responder a sus necesidades, le enseñaban todo lo que un millón de palabras no conseguirían comunicar.
A los 3 años, Oliver me pedía que limpiara si la comida se caía fuera del plato. Ya le interesaba este asunto. Por el contrario, mis otros hijos no internalizaron esta actitud hasta mucho más tarde. Cada niño tiene su propio ritmo y su propia tabla de desarrollo. En una relación construida sobre el apego, los niños internalizan todos los matices de nuestra forma de ser, porque confían en nosotros. Cuando somos autodisciplinados, ellos siguen nuestro liderazgo. Cuando viven la experiencia de nuestra amabilidad y gratitud hacia ellos, se convierten a su vez en niños amables, y cuando nos ven cooperar, aprenden a cooperar.


Proporcionar liderazgo en momentos difíciles.



Una niña de 3 años estaba disfrutando alegremente de un baño en la piscina, en brazos de su madre. Cuando quiso dar por terminado el baño, pidió que le pusieran la ropa para jugar en la hierba. En cuanto estuvo vestida, empezó a lloriquear: “Mamá, quiero irme a casa ahora”. La madre le dijo que ahora le tocaba bañarse a su hermano, y que después de 5 o 10 minutos se irían a casa.
La niña se mantuvo inflexible: “¡AHORA!”, gritó, “¡Quiero irme a casa AHORA!”. Esta madre quería satisfacer las necesidades de ambos niños. Lo que hizo fue validar los sentimientos de su hija, mientras la acariciaba cariñosamente: “Quieres irte a casa ahora, y no podemos hacerlo todavía. Estás triste y lloras”. La niña pidió una vez más ir a casa y contó con la validación de su madre, pero no hubo ningún cambio de planes. Una vez su necesidad de empatía fue satisfecha, dejó de llorar y jugó alegremente el resto del tiempo.
En muchos casos, la historia es al revés: un niño no se quiere ir. El reto es el mismo, no obstante. El niño quiere algo que no es posible, ya sea porque entra en conflicto con la necesidad de otro niño, porque es perjudicial, o por cualquier otro motivo. Los padres pueden sentir ansiedad por proporcionar todo aquello que el niño pide, o pánico de hacer frente a un niño contrariado o que llora. Estar al lado de nuestros hijos no siempre significa que sea posible darles todo lo que quieren. La mayoría de los niños que hablan son capaces de comprender y aceptar los límites de la realidad, siempre y cuando les mostremos que nos interesamos por sus sentimientos y que los comprendemos.
Amamantar a demanda, llevar en brazos, responder al llanto o colechar son solo una parte de la crianza natural. Un niño hablará en un tono amable si escucha que sus padres le hablan con amabilidad, a él y a los demás. Es probable que sea cuidadoso con las cosas si ha observado cómo los demás son cuidadosos con su entorno. Aprenderá a compartir si comparten con él, y si se le respeta cuando no está preparado para compartir. Aprenderá a decir “gracias” cuando reciba y observe expresiones de gratitud. La única forma de saber cuándo cabe esperar el desarrollo de ciertos comportamientos es observar al niño. Mientras tanto, los padres pueden guiarlo, no mediante el control o las órdenes, sino mediante el ejemplo y una orientación clara y amable.




viernes, 1 de julio de 2011

¿Qué es la empatía?




La empatía es esa gran desconocida. Empatizar es simple y llanamente ponerse en el lugar del otro y acogerse a su óptica, sin ir más lejos: acompañar en el sentimiento. Pero Ay! Qué pasa si nosotros mismos estamos absolutamente desconectados de nuestras propias emociones. Como podemos “amar al prójimo como a nosotros mismos” si muchos ni siquiera lo hemos intentado?. ¿Cómo podemos ponernos muchas veces en el lugar de nuestros hijos, o ya ni siquiera eso, ¿cómo podemos hacerles saber, trasmitirles que entendemos lo que les sucede?

Se ha leído mucho sobre la empatía y muchas personas la usan en su vocabulario convencional. ¿Pero que es exactamente la empatía?. Para ilustrarlo de forma práctica y gráfica, me serviré del fantástico ejemplo que proponen Adele Faber y Elaine Mazlish discípulas de Ginott. En su libro "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen"

"Imagínese que está en la oficina. Su jefe le pide que haga un trabajo extraordinario. Lo quiere encima de la mesa al concluir la jornada. Usted tiene intención de ocuparse de él inmediatamente pero, debido a unas urgencias imprevistas se olvida por completo. Tanto se complica todo que apenas le queda tiempo de comer.


Cuando junto a algunos compañeros, se dispone a marcharse a casa, se presenta el jefe y le reclama el trabajo terminado. Intenta explicarle en dos palabras el día excepcionalmente ajetreado que ha tenido. Él le interrumpe. Con una voz fuerte, desabrida, le grita: ¡No me interesan sus excusas! Para que diablos cree que le pago? Para pasar todo el día sentado sobre su trasero?. Al verle abrir la boca dispuesto a hablar dice: ¡Cállese! Y se aleja del ascensor.
Sus compañeros fingen no haber oído nada. Termina de recoger sus papeles del despacho y sale por fin. Camino de casa se encuentra con un amigo. Esta tan trastornado que no puede evitar contarle lo que le acaba de pasar.

Su amigo trata de “ayudarle” de ocho maneras diferentes

1. Negación de los sentimientos:

“No veo por qué te afecta tanto. Es una bobada sentirse así. Probablemente lo que ocurre es que has magnificado todo el asunto. No puede ser tan grave como haces que parezca. Venga, sonríe, cuando lo haces estás mucho más guapo”.

2. La actitud filosófica:

“Mira la vida es así. Las cosas no siempre salen como uno quiere. Tienes que aprender a tomártelo con más calma, en el mundo no hay nadie perfecto”

3. Un consejo:

“¿Sabes lo que deberías de hacer? Mañana por la mañana ve directo al despacho del jefe y dile “Señor tal, admito que estaba equivocado” Luego ponte manos a la obra y termina ese trabajo que has descuidado hoy. No te dejes atrapar por los mil imprevistos que surgen siempre. Y si eres un poco listo y quieres conservar el empleo, procura que no vuelva a sucederte nada parecido.

4. Preguntas:

“¿Qué urgencias has tenido exactamente para olvidar el encargo especial de tu jefe?
“¿No has pensado que se pondría hecho un basilisco si no te dedicabas a ello inmediatamente?”
“¿Te había ocurrido ya alguna vez?”

5. Defensa de la otra persona:

“Comprendo la explosión de tu jefe. Probablemente está sometido a grandes presiones. Tienes suerte de que no pierda los nervios más a menudo”

6. Lástima

“Oh! Pobrecillo. ¡Es horrible! La verdad es que me dan ganas de llorar.

7. Psicoanálisis de aficionado

“Se te ha ocurrido pensar que la auténtica razón por la que te has alterado tanto es que tu jefe representa esa figura “paterna” en tu vida? A lo mejor tu jefe ha despertado esos miedos infantiles al rechazo que te brindaba tu padre si te comportabas mal.

8. Una actitud vehemente (Intento de solidarizarse con los sentimientos del otro):

“Jolines, que experiencia tan desagradable! Soportar un ataque como ese delante de terceras personas debe haber sido terrible”



Cuando estamos dolidos o irritados por algo, lo último que deseamos escuchar es si a alguien le ha ido peor, advertencias, consejos, filosofía, psicología o la opinión de otra persona. Esa clase de argumentos solo consiguen empeorar nuestro estado. La lástima nos deprime, las preguntas nos ponen a la defensiva y lo que más exaspera es oírnos decir a nosotros mismos que no deberíamos de ponernos así.

Pero si alguien me escucha verdaderamente, si se conciencia de verdad de mi dolor interior y me da la oportunidad de hablar más a fondo de lo que me aflige, enseguida comienzo a sentirme menos crispada, menos confundida, mucho más capaz de hacer frente a mis sentimientos y a mi problema.

El proceso no es distinto en nuestros hijos. Ellos también pueden ayudarse a sí mismos si encuentran un oído atento y una actitud solidaria. Pero el lenguaje de la solidaridad no brota naturalmente. No forma parta de nuestra “lengua materna”. La mayoría de nosotros hemos crecido con los sentimientos desestimados o denegados.




La empatía es esa manta calentita que nos acoje en los peores momentos, es todo un arte saber trasmitirla y acojerla.

martes, 21 de junio de 2011

El blog de un papá

Catuxa durmiendo su siesta a los pocos días de nacer.



Hace tiempo me sorprendí gratamente con este blog que os voy a presentar. Son cada vez más los blogs de mamás en la red, ahí compartimos y nos desahogamos ya que por desgracia, muy pocas personas que nos rodean en el día a día piensan como nosotras: los foros, los chats, en facebook (las hay que no lo tenemos por no digitalizar más nuestras vidas)... Las mamás, sí, pero…¿y los papás?




Mi hija va a cumplir tres años en dos meses. Me parece que con los dedos de una mano (quizás alguno más de la otra) podría contar a los papás que realmente he visto implicados en esto de la crianza respetada. Está claro que muchos no están en ello ya que es todo un reto a nivel personal, otros están en la sombra, en este acaso diríamos que "detrás de una gran mujer con bebé hay siempre un gran hombre" y que los primeros años de crianza sabemos lo mucho que esto hace falta.




Las mamás que decidimos criar así, sabemos que no necesitamos a una pareja que llegue del trabajo o de donde sea como un soldado herido pidiendo compasión, si no con alguien empático, que se preocupe de su bebé y de la mamá que observe y actúe, que se comunique y le conceda algo espacio a esta.




Muchos salen de esa sombra y deciden salir a la palestra, pocos pero algunos lo hacen, y es toda una gran labor personal, porque a muchos les cuesta abrir el cajón de su propia infancia y mostrárselo al mundo sin poder evitar el enojo y el dolor inicial: Apoyan redes, forman asociaciones, reclaman una nueva masculinidad sin dejar de ser hombres y se esfuerzan día a día por no caer en el control y el autoritarismo con sus propios hijos y eso ya es un gran mérito.

Desde que nuestra hija nació y en tiempo record ha habido grandes cambios en la vida de su padre y la mía. Cosas y temas sobre los que no teníamos la más absoluta consciencia nos sorprendieron como sumamente importantes y viceversa. De repente empezamos a encontrar un montón de cosas superfluas y otras no tanto. Nuestra generación post-dictadura en este país fue de las primeras en carecer de maternaje profundo, adobarse en televisón y salpimentarse en el consumismo más feroz.

Sobre la marcha nos hemos ido equivocando y aprendiendo, los dos nos dimos cuenta de que nos podíamos enojar con nuestras propias familias, sin culpar a nadie ni victimizarnos por las muchas torpezas cometidas hasta la fecha desde el amor condicional. Todo empezó desde que decidimos concebirla y que viniera al mundo de la forma más respetada posible, no encontramos apoyos ni complicidad pero nos lo debíamos a nosotros mismos y a ella. Después de un embarazo que fue el comienzo del fin para muchas cosas, queríamos empezar bien.




Pasan los años y todo lo aprendido va dejando poso. Es cierto como bien sabéis l@s que leéis este blog que nuestra relación está en un reto constante, ya que muchas veces la díada madre-bebé-niña que optan por una crianza digamos “slow”, a veces y esto será algo que nos suene a muchas, no es suficientemente sustentada. Pero hemos aprendido a pedir el uno del otro a decir lo que necesitamos. Ya que cuando uno escoge este modo de criar, tiene que hacer más equipo, dejar atrás los dictados patriarcales de que la mujer ha de complacer primero al hombre necesitado de cariño y luego a los hijos que serán hombres y mujeres necesitados, a sú vez y así hasta el infinito.



Es cierto también que somos felices viendo a nuestra hija pero estamos aprendiendo a hacer de esto algo más democrático para los tres, mirarnos el uno al otro y descubrir que nos gusta del otro. Sin renunciar nunca a ser nosotros mismos, como padres, porque nosotros somos lo que fuimos más todo esto que nos está pasando, viendo como vamos creciendo, como vamos cambiando nuestras vidas, aprendiendo día a día de nosotros mismos (de ahí nuestro enojo) de nuestras propias reacciones con ella. Ahora estamos aprendiendo a darle espacio a que se abra al mundo, que sepa que tiene el regazo de su madre (lo sigue necesitando mucho, y lo respetamos) y de su padre pero que hay todo un mundo y una tierra por explorar y del que aprender.


Por eso es importante no renunciar a todo lo aprendido, desde nates de ser papás, si no darle una nueva óptica, desde la crítica y desde la autenticidad que es como son los niños, auténticos, con sus alas.

“That fucking attachment parenting” término que conocemos bien, (The Baby book fue el primer libro que compramos y nuestra tabla de salvación ante críticas y presiones externas) es un blog de un padre que decidió salir del armario con su particular “mala leche”. El título del blog "papitoequivoca" viene de la sorpresa que produce en nuestra hija desde los dos años y medio cuando los "mayores" nos equivocamos. Sí, los mayores nos equivocamos, claro que sí.




Una rara avis que dedicó su tiempo con muchísima paciencia todas la mañanas a su hijita de seis meses que lloraba echando de menos a su mamá que era yo.




El blog tiene la huella de un padre que aprende a organizar su vida pero que no quiere dejar se de él mismo con sus gustos y aspiraciones, igual que tampoco queremos criar niños y niñas en serie, quiere hacer ver que se puede amar sin renunciar, aunque muchos de estos gustos estén aparcados o nos hemos sorprendido con otros nuevos. Todos los post los acompaña de un vídeo musical, como no podía ser de otra manera.

Estamos ahora embelesados con los “Pudiós hiciós y haigas” y siempre nos sorprende como va aprendiendo nuestra hija, calladamente, poco a poco y nosotros intentamos acompañarla con toda la alegría que podemos, aprendiendo los unos de los otros, de nuestros errores como confundir respeto con falta de contención, de dar espacio... y muchas cosas más.

Gracias Diego.



domingo, 19 de junio de 2011

Indignación en la Infancia

Nuestro modelo económico, inhumano e insostenible, atenta de lleno contra los más débiles, entre ellos, l@s niñ@s, futuros adultos. ¡Hasta cuándo!



miércoles, 15 de junio de 2011

El Instituto Madrileño del Menor y la Familia se queda sin argumentos.

No puedo dejar de publicar esto en el blog. Aunque sé que la gente que se pasa por aquí está concienciada con estos temas puedo tener la suerte que alguien por curiosidad entre y se entere. Por eso lo publico!

Ha salido a la luz el informe del IMMF sobre la razones de la separación de la joven marroquí Habiba de su hija Alma.

Yo recuerdo cuando Catuxa tenía 15 meses...recuerdo que había días que no podía ir ni al baño sin ella, máxime tratándose de una madre curranta fuera de casa como yo. No me puedo imaginar a Alma y su desesperanza infinita en este momento.

Tres prestigiosos pediatras rechazan con sólidos argumentos este informe, argumentos sustentados por datos oficilales, esto para descreídos del sentido común de que dar amor, comprensión y contacto a un bebé es lo natural y que necesitan cifras, estadísiticas y que venga respaldado por alguna organización internacional.

Por favor, devuélvanle a su madre a la niña.

Aquí se pueden leer las opiniones de estos pediatras, entre los que se encuentra el maravilloso Adolfo Gómez Papí y obtener más información.
http://todossomoshabiba.blogspot.com/

Se puede llamar a la fundación raices y preguntar como ayudar.
http://www.fundacionraices.org/

martes, 7 de junio de 2011

Intervenir o no, esa es la cuestión.



El caso de Habiba nos ha puesto a todo@s los pelos de punta. Conozco a Ibone Olza desde hace años, ella probablemente no se acuerde de mí pero yo me acuerdo bien de ella. La ví en varias ocasiones, en charlas, como la de Prospe a la que fuí con mi incipiente barriga de embarazada, es amiga de la cuñada de una buena amiga que acaba de parir hace poco y con la que habló de como quería que fuese su parto (sin mucho éxito). No la conozco en profundidad pero me merece confianza.

Y por qué digo esto? Porque por lo que tengo entendido los equipos de psicólogos de este tipo de servicios no separan así como así a una hija, tan pequeña, de su madre. Mi cuñada trabaja en estos temas desde hace años, tiene callo, hace visitas a hogares...hace un trabajo que yo jamás podría hacer, o sí, no lo sé. Muchas veces le he preguntado que se hace con un maltrato, dónde acaba ese niño o niña, como saber que es lo "mejor", siempre me contesta lo mismo: que solo en casos extremos se separa a los niños de sus familias. Yo no sé a lo que se refiere con "extremo", claro. También desconozco como actúan estos servicios en la Comunidad de Madrid, que visto lo visto con casos como los de los Centros de Menores y fundaciones como O'Belén o Nuevo futuro me dan pie a la más absoluta desconfianza. Con los años estoy aprendiendo a no fiarme de todo lo que leo y menos aún de la fugaz y efímera red de redes, que ya le hace competencia al televisor, pero no sé por que, no veo porque no he de fiarme de esto que me ha llegado. Con el tema de la lactancia a demanda puede pasar de todo por muchos cerebros dolidos. Como con el homeschooling.

Indignarse y colaborar sentados en la silla delante del ordenador es muy cómodo, y sirve, ya está demostrado que sí. Pero me gustaría abrir un debate, se que mucha gente visita este blog, (no tengo medidor de visitas, no lo tenía en mis blogs anteriores, reconozco que tengo un "EGO 2.0" muy pobre;)) por ello os pido que si podéis me contéis que pensáis y así generar un debate.

Os cuento una historia de hace aproximadamente un año, sucedió en julio del año pasado. Una vecina me contaba que en el patio trasero de mi casa, un patio de manzana muy amplio con árboles y parque de un barrio de clase media-alta de Madrid (no la nuestra!), en varias noches había oído los gritos desesperados de un nene o nena a primera hora de la noche y primera de la mañana, yo le decía que no lo había oído y es que por aquel entonces estaba embotadísima por la falta de sueño y el cansancio de criar a una bebé lactante prácticamente sola y madrugando.

Pero justo el día antes de irnos a Galicia de vacaciones Catu y yo (su papá se quedaba trabajando), ese día de julio, Catu se durmió pronto, algo poco habitual en ella, así que me levanté de la cama después de dormirla y me quedé cerrando la maleta, cuando por suerte o por desgracia oí al peque.

No os podría describir el horror, sin duda era un niño de unos 2-3 añitos (o una niña!) encerrado en su habitación que llamaba desesperado a su padre y a su madre, yo me compungí de tal manera que incluso pensé en despertar a Catu e ir a investigar por lo portales, pero me corté al final. No me podía quedar de brazos cruzados y llamé a la policía, con disgusto, pero la llamé.

Enseguida llegó una patrulla aquella calurosa noche. Subieron a casa, fue algo surrealista porque Catu estaba sopita total y no se enteró de nada ya que incluso entraron en nuestra habitación a ver si se oía también por ahí, pero oh! fatalidad, los gritos, que ya se oían exhaustos, habían cesado. Yo insistí mucho en que no era el llanto de un nene atendido un llanto de rabieta o o por algún dolor o porque simplemente no le apetecía dormir, era el llanto de un niño abandonado, les insistí mucho en esto y me pidieron por favor que los llamase de nuevo si los volvía a oir.

Las luces de la patrulla captaron la atención de los vecinos cuyas terrazas dan a la calle y salimos varios cuando los polis bajaron a investigar (por aquel entonces Catu se despertaba al poco de dormirse así que yo estaba pendiente de eso también) los vecinos me preguntaban que qué hacían ahí así que les expliqué la historia, cual fue mi estupefacción, todos los "asomados" lo habían oído, algunos decían que que niño más pesado otros que cuando España había ganado el mundial había estado gritando más de dos horas. Al menos no había sido yo sola la que lo había oído! ¿Pero qué había hecho la gente? Nada.

Yo preferí no decir nada y me centré en la "investigación". Nada, habían llamado a varios portales y nadie había oído nada. Pero cómo es posible? No daba crédito.

Esa misma noche cuando se fueron (no pegué ojo) preparé unos cartelitos para pegar por el barrio al día siguiente y antes de irnos al norte, puse a Catu en el fulard (por aquel entonces le seguía gustando aunque cada vez menos) y allá que nos fuimos a pegar carteles, intentando que si alguien los volvía a oir que por favor hicieran algo. Aquel mes mi amigo Miguel Jara publicó mi experiencia en su blog.

Ya en otros post hablé de la tolerancia al sufrimiento infantil y a la intolerancia a la expresión de este, que está tan arraigada. No tengo que retrotrarme a julio del año pasado, ese fue un caso extremo, solo tengo que acodarme de ayer, por ejemplo, entrando en el metro, por la mañana, un peque de unos 20 meses con una mochilita andando detrás de su madre, una tía que iba hecha un pincel, lloraba desesperado y ella le amenazaba que le iba a cerrar la puerta si no corría más.

Qué hacéis en estos casos? Sabemos que ante cualquier expresión de violencia entre adultos se reacciona, que empeiza a calar la intolerancia contra la violencia doméstica, pero que pasa con los niños y las niñas? Cómo reaccionáis vosotr@s? Intervenís? Si lo hacéis...¿Cómo? o dejáis que fluya, a lo zen? Yo he ido aprendiendo, ya me concentro más en la estupefacción de mi hija si es que estoy con ella. No sé hasta que punto me gusta exponerla a estas cosas, si no tenemos televisón justo porque he tardado tanto años en entender que la consciencia no tiene por que estar reñida con la innecesariedad de tener que ver tantas cosas desagradables, (aparte de lo poco que aporta) ¿es la calle una excepción?

Este debate lo tuvimos depués de una de las jornadas de la Serrada, en concreto después de la conferencia en la de las raíces de la violencia, no encontré posturas contundentes, si se putualizó que el maltrato físico ensombrecía al resto de ellos, pero encontré mucha confusión con este tema, como la que yo tengo ahora.

Si queréis firmar pidiendo que reúnan de nuevo a Habiba con su hija a través de la WEB Actuable, os dejo el enlace. Más información en la web de Ileana Medina

martes, 24 de mayo de 2011

Evânia Reichert: la OMS anticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!



Os pego esta maravillosa entrevista de la sin par "Contra" de la Vanguardia a la que debería de darse la difusión que se merece y más en los tiempos que corren. Promociona el libro "Infancia, la edad sagrada" de la autora, que que decir...tiene una pinta estupenda.



¿Qué es un niño?
Una persona con todas las posibilidades por desplegar, que podrá ser todo lo que quiera.

Fabuloso.
Si los adultos no lo impiden.

¿Boicoteamos a los hijos?
Los machacamos, les inyectamos complejos de inferioridad, les traspasamos neuras, les cortamos alas, segamos sus talentos, les impedimos desplegar todas sus posibilidades.

Quizá educar sea eso...
¡Discrepo! Educar es guiar, es formar sin castrar las potencias del niño.

¿Dejándole a su aire?
No. Contención, que no represión. Hay que fomentar en el niño su autorregulación: que aprenda a regular sus acciones en cada fase.

Poniendo límites, ¿no?
Las paredes del vientre materno son un cálido límite para el embrión. Los brazos paternos que le mecen son para el bebé un amoroso límite... Por tanto, hay contenciones, ¡pero con afecto y calidez y ánimo formativo!

¿Maltratamos a nuestros hijos?
¿Quién no ha abroncado a su hijo sólo porque en ese momento se sentía irritado, malhumorado? Nos vengamos en ellos de nuestros malos rollos, los humillamos, ¡y hasta llegamos a insultarlos!

Mujer…
Sí, sí: ¡los adultos somos muy cobardes! Lo que no osaríamos decirle o hacerle a un adulto en la calle o en el trabajo, ¡se lo decimos o hacemos a nuestros niños!

¿Tanto?
Los hogares albergan las mayores violencias consentidas.

¿Con qué consecuencias?
Fraguamos niños más inseguros, que no se valorarán, que tenderán a maltratarse o maltratar, a ser agresivos...

¿Cómo evitar eso?
Con conciencia: ayudarlos a autorregularse, evitando fustigarlos con nuestros brotes de rabia y fragilidades. Todo lo que hagamos o digamos debe tener propósito educativo. Pero claro, como es más fácil conducir a un niño reprimido que a un niño sano y libre... ¡tendemos a modelar a niños reprimidos!

¿Y cómo modelar a un niño sano?
Con la vacuna que la neurociencia nos confirma: cariño, afecto, amor.

¿Qué dice la neurociencia al respecto?
Que el afecto estimula la sinapsis, las interconexiones entre neuronas.

¿Sí?
¡Sí! De 0 a 1 año se establece en el cerebro humano el mayor número de interconexiones neuronales de toda su vida. Y se ha constatado que el amor de los padres y cuidadores, el cariño, el afecto expresado en caricias, besos, cosquillas, abrazos, pedorretas, achuchones... ¡fomenta las sinapsis, multiplica las redes neuronales!

O sea, que ese cerebro será más rico.
Tendrá mejores cimientos sobre los que levantar ulteriores capacidades. Haber sido mecido, acunado, besado, acariciado, amado, respetado... ¡te hará más inteligente! A más amor recibido, más inteligencia futura.

¿Qué se entiende por respeto al niño?
Tratarlo según lo que pueda esperarse de él en cada franja de edad.

Ponga un ejemplo.
De los 1,5 a los tres años, el neocórtex infantil es incapaz de procesar más de dos o tres prohibiciones. Si dirigimos 30 ¡noes! al niño... nos parecerá que nos desobedece 27 veces. ¡Y no es eso!

¿Y qué es?
Que no es capaz de grabar las órdenes. Y que decirnos ellos no es un primer paso de su autonomía personal, de perfilar su identidad: es, pues, algo saludable.

¿Y cuándo estará el niño en condiciones de entender los “noes”?
A partir de los 3,5 o cuatro años graban bien cualquier orden. Entonces sí hay que estar vigilante para evitar filiarcados.

¿Qué es eso?
Hay patriarcado (hegemonía del padre), matriarcado (de la madre) y filiarcado (del hijo): ¡busquemos mejor la heterarquía, es decir, que cada cual tenga un lugar!

¿A qué edad aparece en el niño la conciencia de género?
De los tres a los seis años se desarrolla la pulsión sexual a la par que la epistemofílica.

¿Qué pulsión es esa?
Curiosidad de saber, de conocer, de explorar: si reprimes la pulsión sexual de un niño, ¡reprimes su impulso de saber!

¿Qué hicieron mal sus papás?
Vivíamos en el campo y, por ignorancia, me pusieron a trabajar de muy niña, cargaron sobre mí altas responsabilidades familiares... Eso me ha hecho emprendedora, pero también sentirme imprescindible para el bienestar de los demás, cosa muy dañina...

El Gobierno español propone escolarizar a los niños desde su nacimiento...
Eso puede comprometer esa primera fase de formación de la persona, en la que el principal alimento es el afecto. ¡Alerta: la OMSanticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!

Dígame que es optimista y que pronto mejorará la educación de los niños.
Seremos cada día más conscientes de la importancia de las primeras edades de la vida... o estaremos jugándonos el futuro de la humanidad. Nunca antes supimos tanto sobre la infancia: ¡si lo aplicamos, daremos lugar a la única gran revolución de verdad!

¿Sí?
Sí, la paz sobre la Tierra empieza en el vientre de la madre.

jueves, 19 de mayo de 2011

Mi carta a "Democracia Real Ya"


Hace dos días, un compañero mío me pasó los puntos que defendía la plataforma Democracia real ya, que junto con No les votes o Toma la Plaza y otras, forman parte del aire fresco que supone el movimiento 15-M.

Mañana sábado 21 la familia nos acercaremos a esta protesta pacífica en la Puerta del sol que la Junta electoral central ha prohibido, no creo que nos metamos en el meollo pero si iremos a hacer bulto. Los ojitos que brillan no quiere quedarse fuera de esto, como si nada pasara. Estos días me he dedicado a reenviar lo que supone votar en blanco, abstenerse o el voto nulo. Y...por qué lo hago? lo hago por mi niña, cuyos derechos básicos como ser humano se tambalean desde que nació y que es agotador luchar por ellos, su derecho a estar con su mamá y sus papá, a un parto digno, a una educación no mecanizada y más respetuosa, a una alimentación que respete el medio ambiente, a un aire que pueda respirar a un agua que no se privatice y se pueda beber a una tierra en la que se pueda correr y saltar que es lo que le gusta a ella. Por ello, envié esta carta, de parte de una "mamá".




Hola! Os escribo para daros mi apoyo a vuestro movimiento fruto del hartazgo, el desengaño democrático y la indignación. Vivo en Madrid, en pareja y soy madre de una niñita de dos años y medio. Me gustaría que este movimiento significara la recolección de todas la voces que nos alzamos en contra de la connivencia entre los poderes políticos y los económicos, en contra del injusto reparto de la riqueza, en contra de estas crisis calculadas que hacen a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, en contra de la industria armamentísitica y de la destrucción del medio en el que vivimos con nuestra terrible huella ecológica, desde le respeto al individuo como parte de una colectividad que ha de marchar unida, que somos la humanidad. Hay que empezar poco a poco, desde el principio, con una ley electoral que nos represente a todos y todas y no fomente el bipartidismo y pequeñas cosas.

Pero me gustaría aportar mi granito de arena. Ayer me llegó un manifiesto en el que se leía en el Punto 11, dedicado al derecho al cuidado.


Multiplicación de guarderías y residencias de día para enfermos y ancianos.


Pues bien, el que haya guarderías está bien, pero estamos en el infinito debate del Qué y el Cómo. Me gustaría hablaros de necesidades infantiles con todo el rigor y la síntesis que me es posible.
Los seres humanos, somos seres que necesitamos que nos cuiden, nuestro momento de nacer no marca un antes y un después, si no que dado que desde que somos bípedos nacemos "prematuros", necesitamos, para crecer saludablemente tanto física como psicológicamente el contacto directo con la madre, que haya "maternaje" como ha habido hasta hace pocos años. Esto, como bien es sabido, no implica que "la madre" como mujer, se quede fuera de juego socialmente hablando, al contrario, su papel es completísimo, aportando salud a la sociedad a largo plazo y humanizando un mercado laboral caduco, agresivo, destructivo y obsoleto a su incorporación. Tampoco quiere decir que el padre "se lave las manos" ni mucho menos, su papel es importantísimo en esos años decisivos en la vida de una persona, desde su concepción hasta el nacimiento: de apoyo a la madre y de apoyo al bebé.

Los desapegos que genera la sociedad patriarcal en la que vivimos, sus resultados, son palpables: Partos mecanizados, bebés "robotizados" y desamparados, métodos conductistas, madres ausentes y agotadas, poco contacto físico, delegación de la crianza en intituciones masificadas donde no se profesa la atención que se requiere, falta de lactancia natural, son las semillas de la infelicidad futura, un individuo que no tuvo el sustrato necesario en su infancia, necesitará "captarlo" de muy diversas formas, dependencias, compulsiones, agresividad disfuncional. Como la política que tenemos, que es anti ética y agresiva, una democracia que no es tal, si no la dictaudra del neoliberalismo, cuatro niños desamparados, maltratados y tristes al cargo de las más poderosas instituciones globales.

No me lío más, solo deciros que si esto es un germen, no os olvidéis de regarlo con el objetivo de una política más humana, menos patriarcal, con el RESPETO a la propia ecología del ser humano, respetando sus necesidades de atención consciente, y amor desde la concepción y hasta que lo precise. Son los individuos del futuro.

Os mando una gran abrazo y deciros que podéis hacer lo que estiméis conveniente con este mail.

domingo, 15 de mayo de 2011

NO ES PAÍS PARA NIÑOS.




Estos días se estrena la película de Montxo Armendáriz No tengas miedo. No la he visto y no creo que la vea. Está bien que se hable de la violencia sexual o del tipo que sea contra los niños, lo hizo Achero Mañas con El Bola y ahora Armendáriz. Muchas veces me prgunto. Qué pasa con los niños y las niñas, con la violencia hacia ellos, ¿por qué se denuncian los malos tratos domésticos y la sociedad está sensibilizada y sin embargo los niños son "un caso aparte"? Por qué nadie se escandaliza cuando se oyen los llantos desesperados de un bebé o un niño pequeño en una noche de verano durante días, llamando a su padre y a su madre, como me sucedió a mí el año pasado? Por qué es normal? ¿Aún dudamos sobre si vivimos en una sociedad enferma?


Os propongo un experimento. Probad a salir a la calle, a un parque, a una plaza, fijaos en la actitud de muchos padres y madres para con sus hijos de un año, añito y medio, dos, tres, cuatro, seis, siete, diez años, da igual la edad. Observad sus miradas de reprobación, que se clavan como rayos, sus tonos desafiantes, sus ademanes agresivos, sus amenazas continuas, y en ocasiones la agresión física que constato no es, muchas veces, el peor dolor. Hay algo que no me cuadra, que no encaja, que no comprendo, si tratamos con amabilidad, sensiblería, incluso ñoñería y algo de cinismo a las otras madres u otros padres, a los amigos, compañeros de trabajo, vecinos y conocidos, si felicitamos, damos abrazos, damos besos, si sonreímos, ocultando a nuestro niño herido... porque utilizamos tonos de voz, miradas y demás ademanes más propios de un Clint Eastwood cualquiera en el Bueno el Feo y el Malo, o de un domador de leones en un circo con nuestros propios hijos? Es que ellos nos se los merecen? ¿Son ciudadanos de segunda? ¿Gente con menos derechos?


Gritos y broncas a bebés de dos añitos, que se oyen desde la ventanas, llantos desesperados, tonos de voz agresivos y lo peor es que eso si que no hace falta leerlo en ningún periódico, se puede ver en cualquier sitio, en cualquier lugar, en nuestro primer mundo desarrollado en crisis financiera y de valores.

Me queda claro que el modelo educativo vigente es el autoritario, el “desde arriba”, eso es algo que incluso ponerlo en duda puede resultar peligroso. Rara es la ocasión en que se puede ver a alguien tratar con respeto a un hijo, con amabilidad, y si se ve se suele estropear al poco rato de que el niño, “incordie” “nos pida algo” o “haga algo que no queremos que haga” para que enseguida cambie nuestro “chip” y nos salga el Hyde que llevamos dentro. El Hyde que nos es otra cosa que ese niño falto y asustando que hemos sido todas y todos. Es más, no solo son las actitudes, también son las conversaciones entre adultos, llenas de reproches, etiquetas, faltas de respeto e incluso insultos a los propios hijos, el pan nuestro de cada día.


Como ya he contado a veces, sí, cada vez somos más locos y locas los que nos hemos dado cuenta de que aquí hay que cambiar algo cuanto antes, pero seguimos siendo pocos. Hay días que los despropósitos que veo cuando salgo a pasear son tantos que intento concentrarme en mi hija o lo que esté aconteciendo porque sencillamente hay cosas que me duelen y no entiendo, como me dolían y no entendía cuando lo hacían conmigo y no me gustaría perpetuar. Yo soy la rarita que pasea con su perro y su niña, que la lleva en brazos y la deja en el suelo cuando quiere correr o coger algo o andar, a la que le da teta, la que juega con ella mientras lo siga necesitando, la que se tira al suelo, la que le habla, la que se ríe con ella, la de las ojeras. Y lo más gracioso es que hay gente que me ve aparecer y como que disimula, se nota mucho, sé con absoluta certeza que genero antipatías, que me importa un bledo y en el fondo me cuesta entender por qué.


No todo es tan negro, si es cierto que muy de vez en cuando ten encuentras con padres y madres con una sensibilidad especial, que son de otra pasta, pero es muy de vez en cuando . Gente con la que intercambias " que si se despierta por las noches" "que si no quiere hacer esto o lo otro" " que si llora en la "guarde".

Son muchas pequeñas historias las que me rodean, muchos niños y bebés que sé que están pasándolo mal, sufriendo, y los niños y niñas mandan señales constantementre, señales que no sabemos captar con nuestras antenas rotas, con ese llanto de hartura, dolor y cansancio, reclamando sus espacio, su desarrollo y su dignidad.


Hablemos de oficialismos:


La Convención sobre los Derechos del Menor, creada en 1989 y ratificada por España el año siguiente, es el primer tratado internacional sobre este tema jurídicamente vinculante. En esta convención se reconoce que los menores de edad son individuos con derecho al pleno desarrollo físico, mental y social, y ofrece un modelo integral sobre salud, educación, bienestar social y participación que los Estados deben garantizar. En el último examen realizado a España se han sacado las siguientes conclusiones sobre salud mental

Salud mental infantil. Muestra inquietud porque existe una alta prevalencia de trastornos emocionales y psicosociales que no son abordados adecuadamente, así como por el aumento, en un plazo corto de tiempo, de la prescripción de psicoestimulantes a niños y niñas diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). “Nos encontramos con el problema de la doble marginación que sufre en España la atención de la salud mental de los niños y adolescentes (la que, por un lado, padecen en el ámbito de la Sanidad y, por otro, en el de la salud mental de adultos)”, según afirma la Asociación Española de Neuropsiquiatría en su Informe sobre la Salud Mental de Niños y Adolescentes presentado en 2010.
Por estas razones, emplaza a que se elabore una política nacional de salud mental infantil, que debe incluir la promoción de la salud mental positiva y el bienestar emocional, la prevención de los problemas comunes de salud mental en las escuelas, el tratamiento de atención primaria de salud y el desarrollo de equipos especializados en los servicios ambulatorios y de hospitalización. También emplaza a examinar cuidadosamente el fenómeno de la prescripción excesiva de medicamentos a los niños y niñas diagnosticados con TDAH y otros trastornos del comportamiento y a que se revisen los recursos psicológicos y educativos con los que cuentan sus padres y maestros.

Entre eso, y el último informe sobre pobreza infantil de la OCDE llegamos a la conclusión de que España, no es un país para niños.

lunes, 9 de mayo de 2011

VOTA ECOLOS!




Quisiera utilizar "los ojitos" para echar un cable a unos amigos. Yo pensaba no votar o votar en blanco pero...:



Hola a todas y todos los que estéis aburridos, desencantados e indignados con este circo político que tenemos, aquejado del mal de la corrupción y lleno de connivencias con el poder económico, cuyos males son palpables.


Os escribo para contaros sobre Ecolo Verdes y su candidatura a las elecciones municipales y autonómicas en Madrid y resto de España, (no son Los verdes que van con IU que se han apropiado del nombre!!!) Ecolo Verdes, es la plataforma electoral de la Coalición (por fin!) de partidos verdes en toda España, la Coordinadora Verde, al "estilo" de European Greens.




Su programa político y más información lo podéis ver en estas webs que os adjunto abajo. Tienen grupos de trabajo como el de Ecoféminas que lucha por el respeto a la maternidad y a los bebés y niños!.



En las próximas generales se coalicionarán con EQUO, fundación que preside Juantxo López de Uralde (ex director de Greenpeace). Deciros que Diego y yo les hemos querido echar un cable presentándonos en las listas a la Comunidad y el Ayuntamiento y ahí estamos, nos gustaría participar más activamente pero en este momento de nuestra vida nos es difícil.

No quisiera contaros más cosas, solo invitaros a que entréis en la web electoral de Ecolo Verdes y en la de la Coordinadora Verde y echéis un vistazo a sus posturas. Os mando una foto de algunos de los candidatos (no están todos/as) con Catu en primer plano, en plena puerta del sol, dueña de la situación!








Os adjunto también una web que se llama Voota, donde se puede votar (a favor o en contra) a partidos y candidatos y dejar comentarios. (para registarse solo es necesario el e-mail y una contraseña) http://voota.es/partido/ECOLO-VERDES Podéis reenviar esta información a quién creáis conveniente!


No votes en BLANCO, Vota en VERDE!!!

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viernes, 6 de mayo de 2011

El mejor y el peor lugar del mundo para ser madre en 2011




Os pego el informe de Save the Children sobre las condiciones de las mamás en 168 países del mundo. El mejor y más valorado, Noruega, el peor Afganistán. Esta es mi aportación al desafortunado comentario del Sr. Valeriano Gómez, Ministro de Trabajo en España esta primavera de 2011, que sinceramente parece que le han afectado mucho en su juventud las novelas de Orwell. Como ve Sr. Ministro, el informe de "Save the Children" organización que lucha por lo derechos de la infancia, considera los mejores paises, aquellos donde existe un permiso por maternidad extenso, necesario para la crianza saludable de los hijos.


Por cierto...desde el trabajo no puedo abrir el blog Amor Maternal, blog pionero en iniciativas como esta: con lo que no puedo poner el enlace de otros blogs! Si alguien sabe como hacerlo...Gracias...

Ummm. Conseguido!






martes, 3 de mayo de 2011

Lo que nos preocupa a las mamás europeas.












Querida Madre Europea,



Tenemos el placer de publicar los resultados de la "Gran Encuesta Europea de las Madres" a la que usted participó el año pasado, junto con otras 11.000 madres europeas.


Nuestro objetivo era transmitir sus realidades, preocupaciones y opiniones en cuanto al bienestar de sus familias.


Hemos intentado resumir lo mejor posible sus mensajes en un documento llamado
"Lo que importa a las madres en Europa" (descargable aquí : English, Français, Svenska, Español) y lo hemos enviado a más de 700 parlamentarios europeos así como a 250 organismos.
Un comunicado de prensa se ha enviado hoy mismo a más de 10.000 periodistas en Europa y en el mundo.


No dude en transmitir lo que es importante para usted a los políticos y a los periodistas que conozca: con esta cadena podemos ayudar a que la sociedad mejore.



Le agradecemos una vez más su confianza,


El equipo MMM Europa.
http://www.mmmeurope.org/


Os pego los resultados de esta encuesta ya que he tenido el privilegio de participar en ella, en un momento de mi vida, además, en el que estaba muy "quemada" con las políticas laborales totalmente inhumanas (lo sigo!).

martes, 26 de abril de 2011

Vuelta con las pilas cargadas

Ay! una no se da cuenta de la falta que le hacía desconectar de la cotidianía delirante hasta que se va.
Esta vez el papi, por motivos de salud y de estudio no nos acompañó y nos fuimos hija y madre en el tren hasta Puebla de Sanabria (con la silla del coche incluída!) para "refugiarnos" del mundanal ruido a un pueblito donde había estado hace ya unos cuántos años. Un paraje mágico. La Sierra de la Cabrera, en León.

Estuvimos alojadas en casa de Pilar una amiga de mi tía, antigua maestra del lugar que se enamoró del lugar y de un lugareño. En ella viven todo el año dos chicas maravillosas con una calidad humana con la que no me encuentro desde hace mucho tiempo. La casa, auténtica, al lado del río, con cuadras, huertas. Hicimos un poco de todo, sí, nos llovío, pero hubos tiempo para los paseos, para hacer un espantapájaros, para cantar, para ver al corderíto recién nacido, perseguir gatos...

Catu estuvo muy a gusto, nuestra habitación era preciosa, amplia, con una vista espectacular que os pongo aquí a la derecha.

Losadilla de la Cabrera está aislado, bellísimo y lleno de historias terribles (guerra, maquis, aislamiento, explotación de la pizarra sin ton ni son) y hermosas de sus parajes mágicos.

Perteneciente a la provincia de Léon, linda con el Caurel y está lleno de valles glaciares. Los rebollos estaban a punto de echar la hoja y aún así aquello era ya una belleza.


Vuelvo con muchas preguntas en mi cabeza, con muchas ideas también. Ni mi hija ni yo queríamos volver, ella me preguntaba con razón porque volvíamos si no queríamos. Nos merecíamos unos días así ella y yo, desde hacía tiempo. De turista la vida en el campo es muy bonita pero, cuidado! se trabaja y mucho, pero es muy satisfactoria. Al lado de esta casa vivía una familia que también habían optado por darles a sus hijos una infancia en la campo, la mejor que hay.

Os escribo desde mi nueva oficina, un lugar aséptico que estrenamos mis queridos compañeros y yo. Echo de menos compartir mis mañanas con mi hija, que sé que me sigue necesitado mucho y hace lo que puede por compensar mis ausencias. Con ella me lo paso muy bien, me encanta meterme en su mundo, en sus descubrimientos...te echo de menos mi vida!!!
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