jueves, 22 de diciembre de 2011

Reconocer la maternidad y la paternidad consciente.






¿Cómo expresar que es la maternidad y la paternidad conscientes? Tratando de responder a esta pregunta he encontrado la respuesta a través de mi hija en estos, hoy, 40 meses.

La RAE, con la que no siempre estoy muy de acuerdo, define consciencia como:

1. Conciencia

2. f. Conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones.

3. f. Capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento

Los niños vienen con una misión clara y directa: hacer observar a sus padres su propia existencia, son redentores, ellos nos ha elegido a nosotros.

De repente nace un niño y comenzamos a abrir puertas, unos antes, otros después, otros nunca. La puerta de nuestros antepasados, los vemos, sin juzgar, en prudente lejanía emocional, sus vidas, su sufrimiento, sus carencias, sus alegrías, nos vemos a nosotros, nuestra gestación, nuestro parto, nuestra infancia marcada por los designios de la destructividad y el patriarcado al que no debemos estar agradecidos ni agradecidas, nuestra falta de mirada, nuestro desamparo, nuestros vínculos, pobres, materialistas, inseguros, sustentados en una moral que si bien a veces es benévola otras no lo es tanto.

Y ahí están ellos y ellas, más allá del discurso ilustrado "de libro" parto+ lactancia+colecho+porteo+respeto, para hablarnos de lo esencial no ya por ellos, si no por la humanidad entera, cuánto tenemos que aprender para trascender, para ir más allá, buscar más que nuestra humanidad, nuestra divinidad, para llenarnos de amor y alegría, la alegría de vivir. Ahí están ellos para decirnos: papá, mamá, estoy sufriendo, me pongo malito continuamente por todo, tengo alergias, qué pasa con mi sistema inmune? tengo síndromes, tengo problemas, miedos, no sonrío, lloro con frecuencia y para conseguir cosas, me accidento con frecuencia, como porquerías, pego, me pegan, respiro aire contaminado, me hago pipí por la noche, me conformo, me adapto a esto ¿qué te ha pasado a tí para que yo esté así? ¿Por qué no miras más allá? ¿Qué ha pasado con tu instinto?

Los niños nos ayudan a reconocernos, a reconocer el mundo y el planeta en el que vivimos, el aquí y el ahora y reconocerlos a ellos, educarlos con ejemplo y amarlos como son porque ya nos están haciendo el enrome favor de darnos millones de pistas sobre nosotros mismos: de repente vemos el paisaje de nuestras vidas de modo diferente cuando están aquí. Nos ayudan a aprender que es SER y la consciencia es un camino sin retorno.

Por eso no gusto de llamar a esto ma-paternidad con apego o crianza natural o corporal porque es algo del plano de las palabras, intelectual. Prefiero referirme a ma-paternidad consciente, desde nuestras sombras y limitaciones, no desde el derrotismo de sabernos imperfectos si no desde la filosofía feliz de la superación y el avance, que nacen muchas veces del lodo, como el loto y que hacen que cada amanecer sea distinto. La ma-paternidad consciente es conocernos, ser conscientes del costo de nuestras propias crianzas, todo lo que hemos tenido que tenemos que “pagar” a nivel corporal, espiritual y emocional, y del costo que tienen nuestras decisiones para con ellos, asumiéndolas con amor hacia nosotros mismos y ellos, pero con consciencia, sin culpa, no es incompatible.

Nos damos cuenta de que no valía de nada el “creer que pensábamos” ni el “pensar que sentíamos” si no que tenemos que sentir de verdad todo lo que no hemos sentido hasta ahora (enojo, rabia, tristeza, violencias, desamparo) por ellos y por el mundo, y, desde la consciencia, intentar ser felices y hacerlos felices a ellos. Nuestras lágrimas, cuando son bebés, nuestro cambio, profundo muchas veces, son la puerta a su liberación y plenitud de vida.

Recoger sus señales, recoger sus signos, por sus padres y sus madres o quien esté a su cargo es la gran responsabilidad que tenemos en la vida, va poniendo los ladrillos, pocos, pesados, dolorosos y muy despacio y sin pausa de una vida mejor, para hacer de ellos personas plenas, con capacidad de criterio, inconformistas, felices, disfrutando en el intento, para crear un mundo mejor, empezando por nosotros mismos: sus padres y sus madres. No desaprovechemos esta oportunidad este año que comienza, comienza todos los años.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Imitando a los hombres




Hace unos meses comentaba con un amigo, un tío ya con sus 60 años, que no entendía el empeño de muchas mujeres en querer parecer hombres en un mundo de hombres, me decía concretamente estas palabras:

Me dan ganas de gritar a las mujeres: ¿Por qué nos seguís? ¿No véis que nos hemos equivocado?

Es cierto que hemos evolucionado, que una mujer puede vibrar igual que un hombre ante un Caravaggio o una sinfonía de Beethoven, nos hemos reído con Groucho Marx, pero poco más hemos conseguido, a fin de cuentas buscar la representación en una sociedad carcomida por el mercado ha servido de poco.

El patriarcado enjendra horrores aberraciones e insatisfacciones, Peggy O'Mara directora de la fantástica revista Mothering lo expresa así:

...Sin embargo, estoy convencida de que las mujeres jamás nos sentiremos satisfechas con una vida que sea la imitación económica de la vida de los hombres. LAs mujeres tenemos que encontrar un camino nuevo, un camino espritual, e insistir en una realidad económica que de cuenta de las preocupaciones del corazón. Si las mujeres nos conformamos tan solo con el éxito al estilo masculino, con los logros del mercado, tana alejados del hogar, nunca crearemos un mundo mejor, Cuando las mujeres se polarizan en torno a cuestiones como guarderías o las madres en casa, lo haces segñun el modelo masculino de división de trabajo y familia, un modelo que no ha funcionado para ellos y que tampoco funciona para nosotras. Y no funciona no porque necesitemos más guarderías, si no porque la realidad social que queremos emular, carece de corazón. Tenemos que buscar soluciones más amplias para la economía familiar y tenemos que tener mucho cuidado de no caer en la trampa de definirnos a nostras mismas solo de acuerdo con los valores de una sociedad en fase de transición.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Sobre la sumisión


Sí, lo sé, tengo el blog abandonado, pero es que no doy abasto, muchos frentes (por más que no quiera tener...) todos poco, digamos, "banales", que capatan toda mi atención.

Tengo ganas de compartir algo, es una carta que en verano envié (otra más) al periódico Diagonal. La carta es la réplica a un artículo sobre un congreso de psicología lacaniana internacional, sobre la naturaleza de la sumisión en nuestra sociedad, en ningún momento mencionaban la primera infancia del ser humano, ¿cómo es posible que todavía sigamos " con estos pelos"?.

Espero que os guste y que no me haya repetido ya!

Sobre la sumisión

Lunes 4 de julio de 2011
Patricia Soto Ramos

Leo vuestro artículo a colación del foro sobre dominación de la Asociación Mundial de Psicoanálisis del pasado 11 de junio. A pesar de que comparto todo lo que se dice de la estandarización y los “premios” me voy a la génesis del ASUNTO y hecho muchas cosas de menos que intentaré transmitir desde la más pura intención constructiva.

Se habla de la escuela como primer ámbito dónde se empieza a obedecer, pero… ¿Qué ha pasado ANTES de la escuela? ¿Qué pasa en las gestaciones, en los partos y en la primera infancia? ¿Por qué se obvian en este tipo de discursos los primeros capítulos de la existencia humana?

Un individuo que no tuvo lo que necesitó en su momento será un individuo carente-sumiso y quizás no sepa por qué: sumisión al mercado, a las personas, adicto-compulsivo, agresivo. Cuándo nacemos necesitamos calor, contacto físico, presencia emocional, respeto (muchos lo confunden con permisividad), necesitamos que nos consuelen (no que nos compensen), que sepamos que se nos ama sí o sí. Hay muchos tipos de maltrato que contentan a las sociedades católicas y patriarcales porque producen personas moldeables y manipulables. Malos tratos psicológicos y físicos: el desapego, la falta de presencia, la falta de empatía. Se supone que en nuestra especie, los primeros años, es la madre la que cría y el padre el que apoya con su atención y su amor a esa madre, algo que el sistema creado por el poder patriarcal impide con alevosía y premeditación. La otra opción es un sistema laboral creado por y para hombres. No nos engañemos.

Autores como Humberto Maturana, Alice Miller o nuestra Casilda Rodrigañez y su enfoque antropológico nos ayudan a entender: sociedades desapegadas, bebés y niños que sufren = sociedades dominantes y violentas. Es cierto que la escuela influye, pero no es más que marear la perdiz. Solo hay que leerse las biografías de personajes como Hitler para entenderlo. ¿Cuándo va a incluirse este discurso en el ámbito revolucionario?


jueves, 10 de noviembre de 2011

Ftalatos, niños y bebés


Lo prometido es deuda, aquí está el resumen de los últImos datos recabados sobre los Ftalatos y su incicencia en la salud. En poco tiempo (esperamos?) el Ministerio de Sanidad español , como hizo esta primavera con el mercurio, sacará un informe inspirado en investigaciones recientes publicadas a nivel oficial sobre los ftalatos, y su efectos en la salud del ser humano.

Os paso un pequeño adelanto através de estas fuentes que menciono como, que son, entre otras:
  • El European Council of Plasticiser and Intermediates
  • El National Toxicology Program. (1982a) Carcinogenesis bioassay of di(2etylhexyl)phthalate(CAS No. 103-23-1) in F344 rats and B6C3F1 mice (feed study). Tech. Rep. Ser.212. Research Triangle Park (NC), USA: National toxicology Program; 1982.
  • El European Scientific Committee on Toxicity, Ecotoxicity, and the Environment. Opinion on phthalate migration from soft PVC toys and childcare articles.
  • La ECHA (Agencia Europea de Químicos)

Atención sobre todo a lo que dice sobre la reacción con la hormona testosterona en la formación del feto varón!


LOS FTALATOS

Estos compuestos fueron sintetizados por primera vez en la década del 1920; no obstante, su venta a gran escala empezó en el año 1950 con la aparición de la industria del cloruro de polivinilo, PVC por sus siglas en inglés (KemI, 2000). El DEPH es el compuesto más ampliamente utilizado en Europa y EEUU, seguido por el DINP y DIDP y posteriormente por los ftalatos especiales que tienen un mercado más restringido (European Council of Plasticiser and Intermediates, ECPI por sus siglas en inglés, 2001).

Los ftalatos se utilizan para proporcionar flexibilidad a los plásticos y por sus propiedades disolventes. Se utilizan en una amplia variedad de productos de consumo, incluyendo tubería de PVC, cosméticos, productos de cuidado personal, productos farmacéuticos, dispositivos médicos, juguetes, envases de alimentos, y materiales de limpieza y de construcción (Schettler 2006).



Exposición infantil y en niños

Los datos de la encuesta nacional de salud (National Health and Nutrition Examination Survey-NHANES, por sus siglas en inglés) demuestran que las concentraciones de metabolitos en orina en niños de 6-11 años han sido más altas que en adolescentes y adultos (CDC 2005). Otros estudios apoyan también las conclusiones que los niños tienen concentraciones más altas que los adultos de los siguientes ftalatos: DBP, BBP, and DEHP (Brock et al. 2002; Koch et al. 2004, 2005a). Las diferencias entre niños y adultos en la cantidad de orina producida por unidad corporal puede contribuir a diferencias en concentración urinaria de metabolitos espécificos. Es todavía poco claro si la diferencia de concentración de estos metabolitos se debe a la exposición o en las diferencias de metabolismo. Estudios recientes en muestras de orina de infantes (Sathyanarayana et al. 2008) han demostrado una exposición temprana a multiples ftalatos. Estudios de muestras de orina de mujeres embarazadas (Adibi et al. 2008; Wolff et al. 2008) han sugerido que también los feto pueden estar expuestos a múltiples ftalatos.
Algunos factores son únicos en niños e infantes y pueden influenciar en la exposición. La ingestión es una de las vías principales, especialmente para ftalatos existentes en embalaje de alimentos (Shea et al. 2003; Kueseng et al. 2007). Los infantes y niños pequeños consumen más calorias por unidad de peso corporal y consumen más alimentos grasos, como por ejemplo leche, especialmente leche de fórmula que se ha demostrado contener ftalatos (Sorensen 2006). Además los niños por llevarse a la boca objetos entre los cuales juguetes de goma y otros objetos hechos con polímeros plasticizados tienen más fuentes de exposición1.
El aire interior es otra fuente de ftalatos por una multitud de fuentes: aerosoles de clorura de polivinilo generados por suelo de polivinilo y cortinas de ducha o ambientadores (Adibi et al. 2003; Rudel et al. 2003). El ritmo respiratorio más rápido propio de los niños pequeños hace que estos puedan inhalar más ftalatos todavía. Los infantes y niños por todas las características fisiológicas y comportamentales enumeradas anteriormente están incluidos en la población más vulnerable.

……….

Población con alto riesgo de exposición

Este sector de la población puede llegar a tener concentraciones de metabolitos en la orina que muchas veces superan el percentil 95 de la población general. Especialmente expuestos son los neonatos que reciben tratamiento médico en las unidades de cuidado intensivo por el contacto con el material médico muchas veces hecho de clorura de polivinilo que puede contener ftalatos (Sjoberg et al. 1985; Green et al. 2005). Los trabajadores en hospitales representan otro sector expuesto a este tipo de contaminación.


El líquido amniótico: compartimento fetal

El líquido amniótico puede ser utilizado para estimar la exposición del feto y se compone en gran parte de orina fetal, especialmente al final de la gestación (Gabbe et al. 2007). Sólo hay un estudio publicado en metabolitos de ftalatos en el líquido amniótico humano, basado en 54 muestras recogidas de forma anónima. Las concentraciones de líquido amniótico de MEP, MBP, y MEHP superaron el límite de detección en el 93%, 39% y respectivamente 24% de las muestras (Silva et al. 2004). MBZP se detectó en una sola muestra. Los metabolitos oxidados DEHP MEHHP y MEOHP, que generalmente se encuentran en concentraciones más altas que el MEHP en la orina materna (Barr et al.2003), no fueron detectados en el líquido amniótico (que puede deberse a la inmadurez de ciertas enzimas). Del mismo modo, en ratas, el MEHP y el MBP fueron los metabolitos predominantes en el líquido amniótico (Calafat et al. 2006).

…………


Efecto combinado de ciertos ftalatos

El Comité sobre el Riesgo de los ftalatos en la salud del Consejo Nacional de Investigación de EEUU llama la atención en un estudio del año 2008 sobre el efecto combinado de ciertos ftalatos.

La primera razón es porque existe un potencial mayor para la exposición, ya que los ftalatos existen en una variedad amplia de productos de consumo (juguetes, cosméticos, fármacos, materiales de construcción, material médico etc). NHANES (National Health and Nutrition Examination Survey) ha documentado exposición simultánea a múltiples ftalatos en la población general, encontrándose una concentración mayor de metabolitos de ftalatos en la orina de niños que de adultos. La diferencia se puede deber a una mayor exposición o a diferencias metabólicas.

Además, después de varios estudios, el Comité sobre el Riesgo de los Ftalatos ha llegado a la conclusión que existen efectos adversos comunes de los ftalatos, puntuando que no todos son equivalentes en la severidad de sus efectos. Los ftalatos más potentes para modificar el desarrollo del sistema reproductivo masculino son generalmente aquellos con una cadena de cuatro a seis átomos de carbón, mientras que los demás tienen menos efecto.

La mayoría de los estudios se han llevado a cabo en ratas, los animales de laboratorio más sensibles a estas sustancias.

El protocolo en los primeros estudios de teratología requería administrar ftalatos a las hembras embarazadas desde el día 6 hasta el día 15 (el periodo principal de la organogénesis), lo que no incluía el periodo de diferenciación sexual que ocurre entre los días 12-21 en ratas. Si el protocolo se modifica para incluir la exposición durante el periodo crítico y los animales están examinados después de nacer, no justo antes de término como en los estudios anteriores, entonces varios efectos en el desarrollo del sistema reproductivo pueden ser observados en machos a dosis más bajas que las anteriores. El grupo de efectos observado en ratas macho es conocido como el síndrome de los ftalatos e incluye infertilidad, recuento de espermatozoides por debajo de lo normal, testículos no descendidos y otras malformaciones del tracto reproductivo. Algunos efectos sobre el desarrollo reproductivo recuerdan el síndrome de disgenesia testicular en seres humanos aunque no existe ningún dato que relacione directamente este síndrome en humanos con la exposición a ftalatos.

Además del tipo de ftalato, la edad del animal en el momento de la exposición es muy importante. El feto es la etapa más sensible.

Es recomendable realizar una evaluación cumulativa del riesgo de exposición y que incluya otros antiandrógenos. Es decir agrupar químicos que producen efectos adversos comunes y no centrarse en exclusiva en similitudes estructurales o en mecanismos de acción similares. Los efectos de la mezcla están bien apreciados con métodos “dose-addition”.

Aunque los datos sobre los efectos de los ftalatos en la salud humana son escasos, se ha demostrado una relación entre la exposición a ftalatos y una reducción en la calidad del semen en varones (Duty et al 2003;. Hauser et al 2006).

Al igual que los estudios en animales, los estudios en humanos encontraron asociaciones entre la concentración de MBP en orina y reducción en la calidad del semen. Al contrario no se ha podido establecer una relación entre MEHP y la calidad reducida del semen, y este resultado es incompatible con los datos obtenidos en animales.

Otros pequeños estudios han vinculado la exposición materna a metabolitos de los ftalatos, encontrados sea en leche materna, sea en orina, con resultados adversos en los niños, incluyendo acortamiento en la distancia ano-genital (AGD) (Swan et al 2005;. Marsee et al.

2006; Cisne 2006) y disminución de las concentraciones de testosterona libre en niños pequeños (Main et al. 2006). Las asociaciones son similares a las conclusiones señaladas anteriormente en ratas, pero no siempre los resultados son análogos en animales y en humanos. Las diferencias pueden reflejar una exposición conjunta a otros ftalatos además u otros factores biológicos. Los resultados obtenidos hasta ahora son interesantes, pero se necesita investigación adicional para confirmar.

Los efectos de los ftalatos en la función reproductiva femenina han recibido mucha menos atención que los efectos en el hombre sobre todo debido a las altas dosis necesarias para inducir efectos funcionales. Una serie de estudios probaron los efectos de varios

ftalatos en el ovario, particularmente en la producción de esteroides en el ovario (Davis et al, 1994a, b; Lovekamp y Davis 2001; Lovekamp-Swan y Davis

2003) que llevó a la perdida de ovulación en altas dosis de DEHP. Sin embargo, un estudio reciente (Gray et al. 2006) indicó que la exposición a largo plazo a DBP a 500

mg / kg-d puede inducir la imposibilidad de mantener el embarazo por una disminución en la producción de progesterona ovárica, a una dosis bastante inferior a la de DEHP de 2 g / kg-d, necesaria para inducir la perdida de ovulación. Algunos pocos efectos adversos en el sistema reproductor femenino se han reportado en no-roedores. Algunos estudios en humanos están disponibles, pero no han sido replicados, por ejemplo uno que relaciona la exposición a ftalatos con la presencia de endometriosis (Reddy et al. 2006).

Además de los efectos en el aparato reproductivo, se ha demostrado que la exposición a ftalatos puede desarrollar cáncer hepático y cáncer en otro tipo de células: en células Leydig testiculares y en células del páncreas. Los ftalatos relacionados con estos tipos de tumores han sido DEHP (Klaunig et al. 2003) y BBP (NTP 1997).


Evaluación de Riesgo

En realidad, la conclusión de la evaluación del riesgo de DEHP es que hay una necesidad de implementar medidas específicas para limitar los riesgos para todas las categorías de población:

- en los trabajadores:

Hay una preocupación por los efectos testicular, de fertilidad y de toxicidad en los riñones en la exposición repetida y de toxicidad del desarrollo como consecuencia de la inhalación y exposición cutánea durante la producción, transformación y uso final industrial de los preparativos o materiales que contienen DEHP.

- en los consumidores:

a) la preocupación por los niños con respecto a los efectos testicular, de fertilidad y de toxicidad en los riñones en la exposición repetida, como consecuencia de la exposición oral en la utilización de juguetes y artículos de cuidado de niños;

b) preocupación por los niños sometidos a transfusiones de sangre en repetidas ocasiones y recién nacidos que reciben transfusiones, por la eventual toxicidad testicular e influencia en la fertilidad como consecuencia de la exposición a materiales en los equipos médicos que contienen DEHP.

c) preocupación por los adultos sometidos a hemodiálisis a largo plazo por los posibles efectos de toxicidad en los testículos, en la fertilidad, toxicidad en los riñones etc. como consecuencia de la exposición a materiales en los equipos médicos que contienen DEHP. ……..

Conclusiones

Para la población general las fuentes principales de exposición son los alimentos, seguidos del ambiente interior. Esto ocurre por la facilidad que tienen de liberarse con el tiempo y el uso de la matriz del plástico, especialmente al ponerse en contacto con sustancias lipofílicas o cuando los productos que contienen ftalatos se exponen a altas temperaturas.

Además de los efectos en el aparato reproductivo, se ha demostrado que la exposición a ftalatos puede desarrollar cáncer hepático y cáncer en otro tipo de células: en células Leydig testiculares y en células del páncreas y también teratogenicidad, pero estos efectos, o bien no han sido demostrados en primates no humanos, o aún no se han estudiado, tal como afirma el CDC (Centre for Disease Control and Prevention) en su cuarto informe: National Report on Human Exposure to Environmental Chemicals.

Estos potenciales efectos son plausibles en el hombre, por lo tanto es necesaria la investigación de otras fuentes y determinar la exposición total a través de biomarcadores. Se necesita avanzar en los conocimientos sobre la base biológica de la variabilidad en la exposición relacionada con edad, sexo, raza y otros factores para entender las diferencias de susceptibilidad a la toxicidad, así como en el efecto acumulativo de diferentes ftalatos y otros compuestos antiandrógenos.

Estudios recientes han demostrado una amplia exposición humana a múltiples ftalatos, incluyendo la exposición en el útero. Sin embargo los efectos de los ftalatos sobre la salud humana en dosis ambientales bajas o a niveles biomonitorizados de exposición ambiental son desconocidos.

La Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA) debe examinar si la exposición combinada a los ftalatos puede causar efectos adversos en la salud de los seres humanos, según un nuevo informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Además, este análisis, llamado evaluación del riesgo acumulativo, debería considerar la posibilidad de otros productos químicos que pueden causar los mismos efectos como los ftalatos, en lugar de centrarse en los productos químicos que son similares en estructura, que es la práctica actual de la EPA.

Las conclusiones de la Comisión recomiendan tomar medidas de seguridad en cuanto a la exposición a ftalatos, sobre todo en los grupos de mayor riesgo: neonatos que necesitan tratamiento en las unidades de cuidado intensivo, trabajadores en fábricas en las que se manipulan este tipo de sustancias, niños y mujeres embarazadas. También se hace hincapié en el efecto combinado que pueden tener junto con otras sustancias químicas.

En conclusión, según la literatura de especialidad, existe un potencial riesgo para el ser humano que debería seguir siendo investigado y evaluado, utilizando y completando las bases de datos científicas ya existentes.

la Comisión propone algunas estrategias para limitar el riesgo para la salud humana y del medio ambiente:

-para los trabajadores se recomiendan establecer valores de exposición ocupacional límite para el DEHP de acuerdo con la Directiva del Consejo 98/24/EC (3).;

-para los consumidores:
a) reducir el uso de DEHP en el embalaje alimentario (material plástico en contacto con tacto con alimentos (Directiva 2002/72/EC).
b) considerar limitar el uso de DEHP en material médico que puede suponer una exposición a neonatos y otros grupos predispuestos a este tipo de exposición según el procedimiento indicado en la Directiva del Consejo 93/42/EEC sobre material medico teniendo en cuenta alternativas más seguras.

La legislación actual, particularmente la Directiva 76/769/EEC sobre publicidad y uso de sustancias CMR y la Directiva 2005/84/EC del Parlamento Europeo y el Consejo sobre ftalatos en juguetes y niños se considera suficiente para proteger a los consumidores del riesgo en la exposición de ftalatos.














miércoles, 2 de noviembre de 2011

Los Sears, Nobel de la Paz?


El primer libro de crianza que compramos en casa fue “The Baby Book” escrito por William y Martha Sears, pediatra y enfermera, marido y mujer, estado unidenses…8 hijos entre biológicos y adoptados.

Gracias a The Baby Book nos quitamos muchas preocupaciones de encima a pesar de todas las cosas que acontecieron que te descolocan igualmente.

En su Baby Book, “El bebé de los 0 a los 2 años” se promociona y valora la crianza con apego, de la forma más natural, no como una moda si no como algo que nace del corazón, de nuestra parte humana, sin connotaciones de temporalidad, ni culturales ni sociales.


El Dr. Sears’ desde entonces se convirtió en una autoridad en casa. Hay cosas en las que no estamos muy de acuerdo pero creo que ahí está lo bonito y lo que nos hace únicos, que somos un poco de aquí y de allá.

A través de sus libros y de su página web aconseja de forma totalmente altruista a los papás y mamás de bebés y niños. Abanderados de la lactancia materna y la crianza en brazos, son el contrapunto en Estados Unidos al Dr. Ferber o al Dr. Spock (y su réplica en España, Eduard Estivill). Cuando las legiones de conductistas “atacan” William Sears está ahí para decir que los bebés se merecen ser mecidos, llevados y amados.

Había una cosa en el baby book que me gustaba, la humildad con la que está escrito, en casi todos los capítulos hablan de sus 8 hijos, de cada uno de ellos, del tipo de personas (dos de ellos pediatras, como ellos) y bebés que fueron y son, de las dificultades que se le fueron presentando, hablan de ellos, de su relación, de las veces que metieron la pata y de cómo se fueron dando cuenta de que hay cosas que con amor son reversibles. Reclaman el reconocimiento y el espacio de la diferencia, y de la bendición que es tener hijos “diferentes”, unos más activos, otros más tranquilos, todos igual de valiosos como personas. Su mirada amplísima a la infancia llena de respeto y comprensión. Hablan también de las ventajas de la alimentación biológica para la mamá, el bebé y el planeta, es un libro muy completo.

A pesar de que muchos padres y madres tenemos que luchar diariamente con nuestras propias sombras que nos acechan en el lugar y el momento más inesperado, tenemos la suerte, nosotros y nuestros bebés de encontrarnos con autores así, que iluminan y apoyan…que comprenden y comparten.

Os enlazo dos vídeos extraídos de su web.

En uno Bill Sears da consejos sobre como dormir a un bebé. Comienza diciendo que los papás y mamás tenemos que dormir, admite esa necesidad y que los bebés también, luego nos dice que es saludable para el bebé reconocer el momento de irse a dormir, con una rutina (ojo, habla de rutinas no de horarios, los que hemos lactado a demanda sabemos lo que significa) y que el bebé se dormirá en nuestros brazos mejor que en ningún lado, dándole teta, cantándole, acunándole, invita al papá a participar de esto. La frase colofón es : ponte en el lugar de tu bebé.




En el otro Martha Sears habla de las grandísimas ventajas de la lactancia materna


a.



¿Por qué no se propone a esta gente como Nobel de la Paz?Sus vídeos y discurso tienen mucha difusión, afortunadamente, esto de debería de considerar no?

Y otra cosa, ahora en plan malévolo: no son más guapos y elegantes que nuestro ex obeso mórbido Eduard Estivill?

viernes, 21 de octubre de 2011

27 cosas que deben haber experimentado los niños antes de cumplir los seis años.




Aunque se me antoja demasiado “Norteño” me gustaría pegaros aquí esta lista realizada por educadores daneses de escuelas infantiles verdes y extraída del blog del Grupo de juegos saltamontes. Digo norteño porque echo de menos pisar la arena de la playa (de todas: mediterránea, atlántica, volcánica…) bañarse en el mar, sentir las olas, bañarse en un río…

La semana pasada estuvimos por la Vera, visitando a unos amigos, disfrutando de la naturaleza en una casa sin muchas comodidades pero sí con calidad de vida, que muchas veces se confunde una cosa con otra.






Pensando en que algún día quizás, demos el salto. Arriba unas fotitos, antes de la recolección de fresas de otoño y de bañarse en un río (a mediados de Octubre!)

martes, 11 de octubre de 2011

Genialidad y Aprobación paterna


Hay algo que me ronda la cabeza últimamente. No hago más que leer en biografías de genios y grandes creadores la siguiente coincidencia: Einstein: su madre le repetía que era retrasado, Mozart su padre le obligaba a ensayar horas y horas lo castigaba y amenazaba, Nietzche no gozó nunca del amor espontáneo de su madre, Bergman era sucesivamente azotado por su padre con la connivencia de su madre, Steve Jobs: fue dado en adopción por sus padres biológicos… las gentes del mundo del deporte y los grandes logros físicos tampoco se salvan.

Ninguno o casi ninguno disfrutaron del amor y aprobación de sus padres biológicos o adoptivos en su infancia. No me quiero poner demasiado psicoanalítica , pero no puedo evitar que me huela a reacción causa-efecto. Nace la creación y la genialidad, el progreso del hombre blanco, como una forma de reivindicación del amor que no se tuvo? el tesón y el sacrificio como un modo de que nos acepten? ¿De que el mundo nos reconozca? ¿de que nos aprueben? de gritar! Hey! Existo! Queredme!!

Puede ser que sí…puede ser que no. Da para pensar y reflexionar. Sería el mundo en el que vivimos distinto de no existir la represión patriarcal? habría llegado el hombre a la luna? Existiría el requiem de Mozart?

"Según la opinión preponderante, estas personas-orgullo de sus padres- deberían tener una autoconciencia sólida y estable. Pero ocurre precisamente lo contrario. Todo cuando emprenden les queda entre bien y excelente, son admirados y envidiados, cosechan éxitos allí donde los consideran importante, pero de nada les sirve todo esto. Detrás acechan la sensación de vacío y autoextrañamiento, de vivir una existencia absurda, en cuanto se esfuma la droga de la grandiosidad, en cuanto dejan de estar on top. De tener la seguridad de la superestrella o cuando los invade el repentino sentimiento de haber fallado ante cualquier imagen ideal se sí mismos. Y entonces son ocasionalmente torturados por miedos o serios sentimientos de culpa o vergüenza."

Alice Miller en el Drama del niño dotado

lunes, 3 de octubre de 2011

Aquí no se tira nada...






Una mamá que tiene a un bebé


Circuito para bolitas y barra de poliestireno para pintar



Cocodrilo de cartón

Barra de poliestireno para clavar puntas y sacarlas



...o como echarle imaginación a las tardes ...

Por la conciliación, si es que existe los primeros años.




¡En la semana mundial de la lactancia materna que en España se celebra del 2 al 9 de Octubre!

Gracias a Ira por esta inicativa con la que mi hija y yo nos sentimos plenamente identificadas.


Tardé mucho tiempo en poder escribir sobre esta etapa de mi vida, la recuerdo como una de las más dolorosas, si no, la más, de mucho sufrimiento más que dolor, de brusco encuentro con una misma y con la sociedad en la que vivo, como dejé plasmado en las primeras entradas de este blog. Recuerdo con horror la presión de la incorporación a mi trabajo, horror del que tomé conciencia más adelante. Después de prolongar como pude, con vacaciones y horas de lactancia mi permiso de maternidad, me incorporé un 23 de febrero, cuando mi hija contaba con seis meses recién cumplidos.

Las primeras noches, que pasaba yo sola con ella fueron muy duras, yo me ausentaba por las mañanas y aquellas cuatro horas que dormía del tirón pasaron a convertirse en tres, o incluso dos o una. Noches interminables llenas de despertares reclamando mi presencia física y emocional. Madurgones, agotamiento y mi cuerpo lleno a rebosar de porlactina y progesterona, en resumen, atravesando mi puerperio. Muchas veces me preguntaba si estaba sola en eso. Veía y veo a mujeres a mi alrededor en mi misma situación que no parecían, digo parecían, estar pasando por nada similar, o resignadas a este respecto. Oía hablar de Estivill, o de cunas en otras habitaciones, Biberones, Ibuprofeno y te preguntas si al final en el lote “madre trabajadora fuera de casa” iba incluido todo eso y yo no estaba más que volando demasiado alto, aspirando a demasiado en esta sociedad. En este sentido y al cabo de unos meses encontré en Internet mi tabla de salvación, los foros. De repente me percaté que no estaba sola, que había mucha gente como yo, exactamente con mis mismos problemas, compartirlo me ayudó muchísimo.

Me sentía sola, enfadada, agotada, sorprendida de que criar con un mínimo de apego trabajando fuera fuese tan desgarrador y de repente me dí cuenta del enemigo que tenía delante, esta sociedad que hemos creado, en un país que se supone progresista y avanzado.

En vez de aceptar o asumir, luché y viví en tensión muchos meses, comencé a cogerle manía a mi hija por las noches, ya que además tardaba en dormirse y vivimos episodios muy desagradables. Recuerdo bien su carita de bebé inteligente y desconcertado ante mis salidas de tono, mi rabia y mi nerviosismo, apenas tenía paciencia y la tensión era tal que era ya incapaz de dormirme porque sabía que al poco se iba a despertar. Tampoco ayudó el hecho de que mi menstruación ahora dolorosas y acompañadas de un síndrome premenstrual muy marcado aparecieran al disminuir la demanda. Algo a lo que pensé que nunca me acostumbraría, ahora miro atrás y me sorprendo de la capacidad que he desarrollado para entender todo lo que le sucede, aún así siempre me he debatido entre mi bienestar que estuvo al límite y está durante largo tiempo, y el suyo.

Ninguna teníamos ni tenemos a culpa de nada, al final somos todos, la sociedad, la que poco a poco debería de entender que eso que llaman conciliación, no existe, al menos los primeros años de vida de una criatura. O se renuncia por un lado, o se renuncia por otro, de repente me dí de bruces con la cruda realidad, llena de necesidades creadas, entendí porque se somete a los bebés y a los niños a torturas conductistas a la hora de alimentarse o dormir, entendí porque se les manda a las guardería, y se les despierta tan temprano, actitudes que nacen muchas veces hechas desde el amor, siempre desde la ceguera o la sumisión.

Sí podría caber un trabajo por horas, dónde no se tuviera que madrugar o a donde se pudiera ir con el bebé. Si hubiese voluntad política… se sabe que un permiso por maternidad prolongada, constituye una inversión social a largo plazo en un país, así nos luce el pelo a nivel global. Mi hija tuvo la bendita suerte, de hecho estaba premeditado, de quedarse con su padre por las mañanas, pero esos momentos de angustia se nos han quedado ahí clavados. Y un sentimiento de culpa que tardé tiempo en desembarazarme de él, no entendí la dinámica en la que vivíamos, por qué hay que generar tanto sufrimiento en las madres y en los bebés.



Pero no cayó en saco roto, gracias a ese momento comencé a desempolvarme a mi misma, a la infancia que me había tocado vivir y al mundo en el que me tocó crecer.








viernes, 30 de septiembre de 2011

¡36 horas sin teta!

Después de 37 meses de "teta continua", la verdad se me hizo raro. Fue una sensación agridulce: Agria porque sentía que me faltaba alguien y dulce porque sabía que ese alguien estaba bien así, o al menos lo parecía.

Resulta que este jueves 22 vino la abuela de Catu, mi madre. Ya este verano pudimos comprobar que las dos tienen buena relación, curiosamente coincidió con la jubilación de mi madre que pudo dedicarle a su nieta las poquísimas horas que se ven algo de tranquilidad, de atención mínimamente concentrada, ya que cuando Catu era bebé mi madre no le hacía demasiado caso (no hay que perder de vista que estas personas se criaron en la firme convicción de que los bebés “no se enteraban de nada”)

Ahora es diferente, claro, Catu ya habla, ya se expresa, deja muy claro que lo que quiere, lo que le gusta, así que ya no hay “escapatoria” y parece que la relación fluye, a base de helados, dulces, parque etc etc, preguntándome a veces quien cuida de quien. Además Catu siempre supo que quería a su abuela y su amor si es incondicional.

Así que a pesar del tremendo trancazo y la migraña que me atenazaron estos últimos días el papá de Catu y yo, viendo que no pintábamos nada como “no compradores de helados” nos fuimos a dar una vuelta la noche del viernes 23, la primera en más de 3 años. Ese día dado que yo estaba muy cansada y mi madre andaba por casa, Catu no pidió teta, también durmió con mi madre las dos noches. Le encanta! Así que me pasé 36 horas sin darle teta a mi hija, que ni mucho menos me tomé como un destete, ya que hemos vuelto a la carga con fuerza.

Ya digo que la sensación fue rara, se me hizo extraño y definitivamente me percaté de que mi hija se empieza a “separar” de su mamá y digo empieza porque aún nos queda un largo camino que recorrer juntas!

Curiosamente me disponía a traducir un fantástico artículo sobre destete, pero Eloísa me ha sorprendido con este, completísimo!. Yo siento que mi hija sigue teniendo “agujero de madre” y es que hacemos lo que podemos con lo que nos ha tocado vivir a nosotras, como madres. La lactancia es ese momento fantástico que ayuda a taparlo, no lo es todo, claro que no, puede haber problemas de vínculo auténtico muy duros, pero no lo vamos a negar, su valor físico y emocional son muy grandes.


miércoles, 28 de septiembre de 2011

No a la violencia obstétrica

La lucha contra la violencia obstétrica se libra en muchas plazas, para mí, la mejor y la más dura es la del día a día, hablando, compartiendo información, preguntando a embarazadas como van a parir…

Así me doy cuenta de que todo está relacionado, hay violencia obstétrica porque los partos son algo mecánico, masificado y sujeto a un protocolo. A pesar de que pagamos unos 60 euros al mes de nuestro sueldo a la Seguridad Social (institución que produce sarpullidos entre los mercados y magnates neoliberales) nos encontramos con profesionales e infraestructuras que nos invitan a hacernos una idea de lo que le va a esperar el resto de la vida a nuestro bebé. Una sociedad fría y dura que parchea problemas de salud mental y física de mil formas cuando ya es demasiado tarde.

¿Qué tendríamos que hacer para conseguir partos respetados, ¿qué podríamos aportar mujeres y hombre para que este sea así? Luchamos las mujeres que dormíamos en nidos ya desde la primera noche de nuestra vida con otros bebés que lloraban por su madres, mujeres que nacimos ya bajo absurdos protocolos, que solo se saltaban porque la madre era muy joven y paría ella sola. No queremos que esto sea así, con nosotras ni nuestros hijos. Tampoco queremos el “si lo le gusta, váyase” así que habrá que ir cambiando las cosas, con valentía, por parte de nostras mismas (también es un trabajo interior no dejarse poner en manos de estos métodos) y de los profesionales, poco a poco.

No me gustan que algo se ponga “de moda” porque significa que sea bueno o malo tiene los días contados. Pero sí entiendo que hay momentos en los que se tiene que gritar y difundir de algún modo u otro, no me gustaría que esto quedara entre "las de siempre" así que creo que se impone reenviar esta "anécdota de la SEGO" entre nuestros conocidos y allegados. La violencia obstétrica es un gusano interiorizado en la sociedad, en nosotros y nosotras mismas, hasta que adquirimos consciencia de ella, como todas las violencias, tolerado e incluso bien visto como bien muestran las viñetas de la SEGO, contras las que se puede firmar aquí.

Para ello Jesusa Rico ha creado esta iniciativa y Prepapá esta preciosa rosa que aquí pego. Al blog se pueden enviar todas la experiencias (rosas) que se puedan haber sufrido en un parto. Por lo que a mí respecta sé con absoluta certeza que me libré de una inne-cesárea.


A pesar de no disponer de infraestructura para poder presentarme hoy en el Paseo de la Habana sede de la SEGO (hoy mi hija se va de excursión con sus compañeros de NIDIA y su papá, con tres trasbordos de metro mediante, y no la voy a “someter” a otra “tortura” urbana con su mamá, esta vez) estaré allí de corazón y me encantaría poder ir. Mientras tanto dedico una rosa a todas esas mujeres entre las que me incluyo (cambié de ginesaurio 5 veces!) y pego una carta escrita por Mónica Delgado, pediatra de Catu, publicada en la web de EPEN que resume la desazón desde la consciencia.


A veces los médicos necesitamos oír las cosas de una determinada manera para creérnosla.... hay tanta desconfianza aún en la naturaleza y en los procesos de la vida.... y el parto-nacimiento se maneja con tanto miedo en muchas ocasiones, que distorsionamos el momento único, sagrado, especial en el que un nuevo ser nace.
Mi experiencia como neonatóloga durante 6 años, en los que he trabajado en diferentes hospitales de Tenerife, Lanzarote, Madrid... intentando quitar barreras mentales y físicas en las infraestructuras que no apoyan ni se detienen en la importancia del vínculo madre-hijo, es que aún hay mucho camino por hacer.
Me he visto tantas veces condicionada por el resto del personal que corriendo me entregaba al bebé, cuando yo lo único que he querido siempre es observarlo mientras respira encima de su madre. He sentido en mi piel el dolor de su respiración al cortarle antes de tiempo el cordón, el estado de agotamiento en el que a veces llegan a mis manos tras tantas agresiones innecesarias, la violencia que reciben nada más nacer, "para que llore"... como si vivir y llorar fueran sinónimos...la angustia de las personas que me rodeaban en una reanimación, cuando yo quería darle su tiempo al bebé y que se recuperara a su ritmo... He sido feliz cuando no he tenido que hacer nada, cuando he encontrado a matronas sensibles que me han apoyado y han permitido que les ausculte su corazón encima de sus madres, o que les controle el pulso mientras aprendían a respirar encima de sus madres... han sido en contadas ocasiones...
Cada bebé que se separa de su madre sin motivo, yo lo he sentido en mi piel... he pedido perdón a tantos recién nacidos por cosas con las que no estoy de acuerdo, y que he hecho y he visto hacer, vitamina K intramuscular, tomarles medidas nada más nacer, aspiraciones gástricas innecesarias, meterles en incubadoras para darles un "calentón", las primeras 2-3 horas de vida, glucemias y biberones de fórmula artificial sin control... cuantas veces he tenido que soportar el llanto intenso, profundo, desgarrador, de un recién nacido totalmente despierto, disponible, expectante, que no comprende ESE VACÍO, en el que le hemos metido y ESAS AGRESIONES que está recibiendo continuamente...
Mis preguntas siempre han sido ¿POR QUÉ? ¿PARA QUÉ?
Ser responsables del dolor que generamos, de las consecuencias de nuestros actos, es una necesidad apremiante para salir de la ignorancia, de los "aquí siempre se ha hecho así" o de los "porque sí" que han poblado mis años de formación y práctica médica.
Pedir perdón también... por a veces nuestra falta de valor de decir hasta aquí, el miedo a las críticas entre el personal, no definirnos por falta de tiempo, porque hay demasiado trabajo, porque estamos cansados, porque la dirección no cambia las cosas, porque "aquí eso no se puede hacer"...
Hay cosas que sinceramente no deberíamos permitir, y ese dolor en mayor o menor medida, todos los que trabajamos en paritorios y en unidades neonatales lo llevamos dentro.
Esto es algo que SIEMPRE he pensado, pero que con los años de vivencias ha arraigado más profundamente en mí, y ya el revivir la experiencia de mi propio nacimiento en varias ocasiones, me hizo sentir muchas cosas, que me han llevado a abandonar mis lugares de trabajo y buscar a profesionales que compartan y vivan esta visión del parto-nacimiento.
Desde aquí me gustaría invitar a una reflexión personal y a solas con uno mismo, a las personas que trabajamos en el mundo del nacimiento, a encontrar nuestros miedos, a sanar nuestras vivencias de cómo nos recibieron al nacer, a ponernos en la piel de un bebé, para poder ESTAR en un paritorio con la sensibilidad, el amor y el respeto que cada ser que viene al mundo merece.
Gracias
Mónica Delgado Guerrero, pediatra neonatóloga. Madrid

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Frutas y verduras contaminadas

El otro día vistando el blog de la linda Yasmin, recordé cuan abandonada tengo mi sección "ecología" del blog.




Pues bien, me gustaría dar difusión a una web, de las muchas que hay ya afortunadamente, donde se explica claramente cuales de las frutas y las verduras que se pueden adquirir en cualquier tienda convencional o en grandes superficies (a las que le tengo mucha manía) y su contenido en biocidas.





Hay unas más "sucias" que otras, aunque por las informaciones que tengo cambiaría algunas de una lista a otra. En casa desde hace ya unos 8 años el 80% de nuestra alimentación es ecológica, compramos através de una web desde que estaba en el 7º mes de embarazo ya que antes íbamos a una cooperativa presencial de quien guardo grandes amigos... La garbancita ecológica es una cooperativa de consumo autogestionada y feminista, con precios muy competitvos. También en una tienda de Madrid completamos nuestras compras.


Andamos escasos de ingresos es cierto pero con ese tema no nos importa pagar "un poco más" (sé que hay tiendas cuyos precios son un escándalo!) compramos productos de temporada...de producción cercana, no como esas manzanas que viene de Chile!, pensando en nosotros y en todo el resto del mundo (recomiendo ver el documental "Hambre de soja" para que ver cuales son los efectos a corto plazo del abuso de pesticidas en Argentina y Uruguay, por no hablar a largo plazo), no consumimos leche de vaca, salvo algún queso muy de vez en cuando o los inevitables helados del verano y carnes, que consumimos muy de vez en cuando, tb. ecológicas.


Otro día retomaré la etiqueta "Ecología" con el tema de los ftalatos en juguetes para niños y bebés (al parecer se ha descubierto que están en casi todos) y con la buena noticia de que ya se comercializan productos contra la contaminación electromagnética, en casa hemos comprado una tela para hacernos una cortina para la habitación dónde dormimos...Solo queda la contaminación atmosférica, pero eso es otro cantar, como todo, de intereses comerciales.

viernes, 16 de septiembre de 2011

El hombre con una oreja verde

Un día, en el Expreso Soria - Monteverde
vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo la oreja, que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno, bien mirado.
Le dije: “Señor, usted tiene cierta edad;
dígame, esa oreja verde ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: “Yo ya soy persona vieja,
pero de joven sólo tengo esta oreja”.
“Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan;
oigo también a los niños cuando cuentan cosas,
que a una oreja madura parecerían misteriosas…”
Así habló el señor de la oreja verde,
aquel día, en el Expreso Soria-Monteverde.

Gianni Rodari

lunes, 12 de septiembre de 2011

Aaaaarrancamooooosssssssss con NIDIA



Ay! bueno, pues ya estamos en marcha, nuestro proyecto pedagógico, y digo nuestro de las tres familias de locos que visto que llegaban los tres años no nos resignamos a que nuestros peques se vieran sin poder ir al baño, dejar de usar pañales, estar 8 horas metidos en una habitación o volver con deberes a casa. Nuestro, porque como cada uno de nostros es único, inspirado en muchas pedagogías pero único por ser nuestro y de todos los que quieran acompañarnos, de mucho aprendizaje y esfuerzos, emocionales, burocráticos, de organización, de tiempo, pero hecho con mucha ilusión.


Aprovecho para hacer promoción en Los Ojitos que Brillan.








lunes, 29 de agosto de 2011

¿Restaurantes Libres de niños?






Mi amigo Miguel Jara, me ha mandado este artículo del diario Público. Está claro, que lo mejor no es el artículo no...lo mejor son los comentarios de los lectores de esta nueva "tercera vía" que tan bien representa el diario, no voy a hacer ningún chiste con esto.




Está claro también, cristalino, que a nadie le gusta que le griten al oído (excepto los fans del Trash y demás...), ni que le molesten y también que todos hemos sido bebés, y niños. También está claro que los blancos y los negros, la polarización tan en boga desde hace unos años (o eres de unos o eres de otros) son peligrosas, hay una preciosa gama de grises sobre la que informarse (primero esto, claro, para poder optar), hablar y reflexionar, aportando opiniones de un lado y de otro y llegando a conclusiones, o no…

Desde que eres madre y más aún si estás sola (sin apoyo logístico o emocional más que el de tu pareja) en una ciudad tan hostil como puede ser Madrid (aunque la cosa va por barrios y no nos podemos quejar) de repente te das cuenta de una cosa, algo grave, muy grave: la civilización industrializada, neoliberal y patriarcal (por si alguno se le escapa su realidad) no está hecha ni para los viejos ni para los niños, y menos aún para los bebés.




Recuerdo que me llenaba de impotencia la primera vez que leí Libertad y Límites, Amor y Respeto de Rebeca Wild, lo del entorno preparado etc etc…es cierto que ella dice que los niños tb. han de aprender a vivir en el lugar en el que les tocó y mirar ellos solitos cuando vayan a cruzar, sí, pero…Ay! cuando somos bebés chillamos, lloramos (es cierto que 4 locos no lo deseamos, pero nos expresamos así y se debería respetar), gateamos (los que tuvieron esa suerte) nos hacemos pis y caca (no lo recuerdan verdad, lectores?). Luego cuando somos niños si somos niños debidamente contenidos, esto es, niños llenos de mirada, de contención, de disciplina con amor, seguimos reclamando nuestro espacio en forma de rabietas, juegos de poder…es algo incontrolable, como lo es la vida misma.

La familia solemos frecuentar solamente un restaurante desde que nuestra hija nació, hemos ido a otros, sin ningún problema, la verdad, pero este nos gusta porque aparte de que la comida está riquísima, es orgánica, y de menú, la gente es respetuosa, no hay jaleo y de fondo casi siempre suena un bonito tema del barroco. Ahí nos sentimos cómodos con nuestra hija, porque los señores y las señoras que hacen los comentarios se olvidan (Ay! Maldición!) de lo mucho que gritan ellos cuando hablan (porque en este país como se berrea madre!), fuman y molestan cuando se van por ahí de restaurantes o de “copas”. Ay la paja en el ojo ajeno!



Hasta el momento ni en este restaurante ni en otros lugares en los que hemos estado con mi hija, nos han llamado la atención, ni mi hija ha montando ningún “numerito”, en algún momento puntual, sí claro, era un bebé y es una niña…y solo es una, claro!

Es cierto que vivimos todos juntos (de aquella manera…) y todos nos debemos respeto, pero también debemos recordar que todos hemos sido bebés y niños, que no se puede optar por la vía fácil, esto es, reprimir, amenazar, pegar “estate quieto o te acuerdas eh?" "vete por ahí a jugar" claro, ese el niño "bien educado", luego, el papá o la mamá se dedicarán a contarse las batallitas (en las que en ningún momento aparecerán sus hijos, claro) y esos niños, pues, intentando cooperar reciben el mensaje de: papá y mamá están hablando, no les molestemos, juguemos nosotros, como podamos. Y claro, hay lugares en los que está claro que así, no se puede estar mucho rato: lugares cerrados, terrazas pequeñas, sitios con coches…Ni siquiera una educación contenedora puede resistirse a lugares así durante mucho rato.

Es aquí cuando retomo el tema de la gama de grises: los papás y las mamás somos conscientes de que tanto se nos puede molestar a nosotros o a nuestro hijo o hija (repito, gritos, follón, humo, agresividad, invasión de su espacio, contacto físico no deseado) como que nuestro hijo puede molestar a otros, claro, por eso a un bebé, niño o niña, se le puede clamar, anticiparse, contener, jugar con él, y si aún así la cosa se descompensa, la señal ha sido dada: este no es el lugar, ni el momento. Aún así me hace mucha gracia que desde una situación de poder el que grita y molesta siempre es el otro, nada mejor que un bebé o un niño, nada mejor que alguien más débil sobre el o la que despositar nuestras frustraciones y hacer uso de ese "poder". Esto como mínimo nos debería hacer pensar.

No criminalicemos a los bebés y a los niños. Mientras tanto si la ley (Ay la ley! qué sobrevalorada está!) ampara el derecho de admisión, que no cuenten con nosotros ni para que nuestro perro les eche una meadilla.

martes, 23 de agosto de 2011

Catuxa cumple tres años, el blog uno.




Es la historia de amor más bonita de mi vida, el sentimiento más intenso, el dolor más grande como cuándo nos dolían las piernas cuando crecíamos, porque te desarmas, se caen las caretas, te das cuenta de la mierda de vínculos que tenías hasta entonces con nadie, así me duele el corazón cuando no te sé querer como quiero. Pero no sufro por ello. Hija mía, esta soy yo y esta eres tú: suave, espigada, de ojos negros, brillantes, llena de imaginación, con la cabecita llena de dudas y de humor, frustrada porque quizás te hubiese gustado nacer en otro lugar, aunque tienes tu lugar todavía que es el pecho de tu madre, tu única patria, la madre que hay. Habrá más cosas hija mía, habrá más cosas y me gustaría acompañarte. Feliz tres años, llenos de por qués?

Felicidades también a “Los Ojitos que brillan” que cumple un año de “vida cibernética”.

viernes, 12 de agosto de 2011

Terapia de Juego



Hay muchas cosas que me fascinan de mi hija, ya no por ser mi hija, si no porque através de ella descubro esa parte de nuestras vidas tan intensa que sucede tan rápida y que debería de ser sagrada que es la infancia, descubro como los niños consiguen sacarnos de nuestro ostracismo y enseñarnos que nosotros, también pasamos por ahí.

Dice Rebeca Wild en “Educar para ser” que muchos niños juegan muchas veces para “depurarse” o curarse. Hacen lo que se llama terapia de juego. En nuestra familia como sabéis por este blog, como en todas, nuestra pequeña vino a “recolocarnos”, a hacernos crecer y através de ella, nuestros días son una aventura maravillosa llena de dudas. Muchas se van disipando porque ves que en efecto ella es más ella y más feliz así, otras están ahí y eso es lo bonito. Muchas veces nos pasa lo contrario, ay! Aquí no lo estamos haciendo bien y ella nos lo hace saber. Sin culpabilidades, gracias a mucho trabajo terapéutico, y sin estudios absurdos y sesgados.

En casa somos muy de representar, nos gusta jugar con ella, quizás más a su papá (a los papás en general?) juego simbólico, y representaciones como digo, desde que era muy pequeñita, quizás algo hiper estimulada, por qué no? pero feliz. Mi hija sigue necesitando mirada y juego con sus figuras de referencia, aunque también empieza a querer espacio, pero como todo va llegando poco a poco y si se está atento, las señales son claras: papá y mamá están ahí, mirándome sin dirigirme (no le gusta nada!) y eso me hace sentir bien, contenida, aunque a veces empiezo a echarlos de más!!

Pero hay algo que no cambia y es la terapia de juego. Gracias a esas representaciones que hace desde muy pequeñita, a esos “roll play” que hacemos su papá y yo, ella reproduce y reprocesa malos momentos vividos (sobre todo entre ella y yo), aunque no todos, eso es cierto. Hay algo que no soporta nuestra hija y es vernos enfadados, a su padre y a mí, entre nosotros (aunque lo disimulemos!) o con ella. Ahí va una escena: Volviendo en coche de O Grove a Ourense estas vacaciones, le entraron ganas de hacer pipí, hacía media hora le había quitado el pañal (que se lo ponemos a veces en viajes largos) y no pensé en reponerlo ya que no pensé que fuera a querer a hacer pipí de nuevo. Ella estaba un poco abrumada por el traslado, ya que desgraciadamente el tema logísitico se me da mejor a mí así que cuando me ve ausente se “dispara”.

El papá ni corto ni perezoso decidió parar en una autovía, es cierto que había arcén grande, visibilidad, no había quitamiedos y tierra, pero aún así no me gustó la idea y me asusté. Así que temiendo por la seguridad de los tres me enojé bastante, luego me tocó llamar a mi hermano y justo en ese momento ella no estaba de humor. Pues ese mismo día a la hora de comer, cogió un aparato que tenemos para ahuyentar mosquitos (que afortunadamente no nos pican casi nunca) y lo consideró un teléfono y así mientras jugábamos mientras otras comían llamó a una mujer (yo) y le dijo:

-Hola hola, sí, qué tal? Bien bien Ah! qué tienes una hija? No me digas! Ah Sí? Y te molesta a veces verdad? Sí, no te deja hablar por teléfono? Ya ya

A mí se me cayó en alma a los pies y me clavó los pies en la tierra.

La maternidad consciente es eso, o al menos creo yo, el saber leer que es lo que pasa, el vernos imperfectas pero no conformistas, el querer aprender, el ser conciente del yo atrapado como un pájaro enjaulado que tenemos dentro, ese carácter que nos forjaron desde pequeñitos, eso que se nos trasmitió, qué difícil es quitárnoslo de encima y no trasmitirlo a su vez. La maternidad no es algo teórico, o una corriente filosófica, es el día a día, y el día y la noche para las que amamantamos. Pero ahí están ellos, para recordártelo, para decirte mamá, por aquí no, mamá, no seas tan permisiva aquí, mamá hazme caso en cuerpo y alma, mamá no seas así conmigo. Estas se pueden recibir o no, depende de cómo tengamos sintonizado el canal y muchas veces, de nuestros propios recursos. Por eso reclamo desde aquí una maternidad tranquila, llena de sonrisas, de mirada, de consciencia y contención para nuestros hijos y para con nosotros mismos.

jueves, 4 de agosto de 2011

Un año sin televisor, un año sin televisión

Recuerdo que cuando comenzamos las sesiones de reflexología podal infantil cuando Catu era una bebé para combatir la dermatitis (lo conseguimos!) Luz, la mujer que se los daba, con 30 años de experiencia en el tema y de vuelta de todo, me dijo un día algo que me hizo reflexionar. Hay cosas que no hay por que verlas, sí saber que pasan y tener conciencia de ello, con eso es suficiente, pero el verlas es innecesario. Me hablaba claro está, de películas y de la TV en general, no de la vida real, la que uno o una vive. Una persona normal (o normópata!) ve al año cientos de asesinatos y muertos en la caja tonta o en el cine mientras casi nadie o ya nadie ve nacer o morir en la vida real, algo tan natural como la vida misma.

Por eso y por más cosas, por ser una fábrica de mentiras como bien dice Lolo Rico en su libro, decidimos en casa prescindir de la TV.

Sí tenemos que admitir que nuestra hija ve a Caillou, a Totoro y cosas al uso ignorando las recomendaciones de Don Joseph Chilton Pearce y su teoría del daño al cerebro de las imágenes en movimiento los primeros años de vida de una persona. (Rebeca Wild recomienda que luego el niño pequeño juegue a lo que ve o que le hablemos de ello, para pasarlo al plano real, lo que tiene mucha lógica) Los vemos con ella, racionados al día y con una hija tan llena de vida como la nuestra es un momento de relax (en incluso me permite mandar algún comentario a blogs que tengo capados en el trabajo ).

Pero en casa no hay TV

-Y no véis pelis o series? Nos pregunta mucha gente extrañada, pensando que nuestra hija estará dormidita (recordemos que el Sr. Estivill dice en la contraportada del “Duérmete niño” que la pareja corre serio peligro si el niño no se duerme cuando ellos quieren, en este caso nuestra pareja lo hace a veces, sí, de puro cansancio) y se quedan alucinados cuando les decimos que Catu tiene cuerda para dar y tomar y que si viéramos alguna peli, la tendríamos que ver con ella, y no es plan.

Yo me levanto a las 6:30 de la mañana todos los días y los fines de semana, las únicas excepciones que hago (mi chico trasnocha más porque es ahí cuando le entra la vena creadora) es por estar los dos juntos un rato que sí es cierto, no lo vamos a negar, nos hace muchísima falta (esto los que tienen a los abuelos cerca, no saben lo que es) si ella ya se durmió (a las 23:00 o más tarde después de estar como mínimo media hora en la cama con ella). Este curso que empieza comenzará a ir a esta escuelita que estamos creando, quizás sus horarios se regulen pero seguiremos sin echarla de menos, si, quizás, alguna peli aquí o allá, algún docu de la 2 (que se pueden ver en RTVE.es,) pero quien echa de menos los anuncios, los telediarios, eurovisión, el “deporte” televisado?

Estando de vacaciones, en el bungalow del camping, había una tele, afortunadamente hay algunos canales que no tiene publicidad, pero los que sí que la tienen…sin comentarios. No tener TV y no comprar prensa generalista te hace mirar a lo inmediato, a lo cercano, a lo local y a lo global pero desde otra perspectiva, la de que las realidades prefabricadas, el casino de los mercados, los anuncios ya no funcionan a no ser desde punto de vista meramente creativo, estético o narrativo.
En el hueco de la TV hay libros de Catu, esperemos que siga así por muchos años.






miércoles, 27 de julio de 2011

Salud mental en la vejez y su relación con la infancia.




Ya estamos de vuelta y ahí van mis refelxiones de últimamente relacionadas con la crianza.


Muchas veces, en la vida, vamos con esa sensación de que nos faltan algunas piezas del puzzle de nuestra existencia. A mí el hecho de ser madre me ha abierto los ojos, me puso el espejo delante y dí el paso para dejar de “autoengañarme” con complacencia sobre mi vida y mis vicisitudes. Dejé de poner un parche aquí, otro allá y escogí el camino del investigador que busca justo esas piezas y de repente, aún sin haber grandes avances, ves que todo encaja. No solo en tu vida, si no en la de los demás. Estos días de vacaciones he podido estar con familiares y padres de amigos muy mayores con dolencias propias de la senectud en este caso relacionadas con la capacidad intelectual y emocional. El tema de cómo acabamos nuestros días y su relación con la primera infancia ignoro si ha sido tratado, me imagino que sí. Veo con perplejidad como muchos neurólogos se pierden en los diagnósticos, los dan para tranquilizar a las familias que necesitan un nombre: demencia, alzheimer, atrofia cerebral y si el paciente tiene algo físico con que justificarlo mejor que mejor, ya tenemos la coartada, atrás queda silenciado lo que hayamos podido sufrir desde que fuimos gestados.


Es cierto que nuestras células se oxidan, que vamos necesitando ayuda sí, pero hay algo todavía más cierto, la forma en que hemos sido “nosotros mismos” o nos han dejado determina nuestra salud mental incluso esos días. Bajo mi humilde punto de vista, creo que la manera en la que acabaremos nuestros días en este mundo está íntimamente relacionada con nuestro sistema límbico y la forma en la que este guarde resquemores de la primera infancia. Toda esa careta social que nos hemos puesto a lo largo de nuestra vida se resquebraja y nacen personas mayores que, progresivamente, van perdiendo en interés por vivir (algo totalmente legítimo) o en el peor de los casos se vuelven agresivos, se abandonan, enferman, se deprimen, pierden la memoria. Me decía una amiga que su padre, de unos 80 años, que sufre una vejez terrible, con muchísimo sufrimiento, ataques de ira...apatía, un hombre de apariencia respetable, abogado intachable, toda una vida de rectitud, padecía depresiones “endógenas” desde siempre. Endógenas, dije yo, qué eufemismo y acto seguido pregunté como había sido su niñez. Muy mala. No tuvimos que seguir hablando, al menos ella lo sabía. También es cierto que este tampoco es un gran país para hacerse viejo.

Se sabe con certeza que en situaciones de estrés crónicas desde que somos gestados y mientras nuestro cerebro racional se completa se segregan las hormonas cortisol y andrenalina. Esto provoca que los circuitos cerebrales, y las sinapsis ante ciertos acontecimientos de la vida o incluso ante nimiedades, recorran caminos “equivocados” esto es, dicho coloquialmente, se sufre una “alergia emocional” (es como si acudiesen los bomberos a apagar una casa que no está en fuego) y se reacciona de forma desmesurada o destructiva para con nosotros mismos o el resto del mundo. Luego está la resiliencia, pero no vamos a centrarnos en las excepciones.

Estas situaciones de estrés, que casi todos ignoramos que pudieron haber sucedido (quién nos habla de estas cosas?) y que se mencionan se nos antojan a veces muy abstractas. Intentaremos concretarlas: un bebé desentendido que llora desesperado buscando brazos y consuelo, un bebé o un niño que es obligado a comer, a estarse quieto, a no tener rabietas, ni deseos, ni emociones, y se reprimen de forma violenta, un niño de año y medio o dos años humillado, vejado, al que se le ponen etiquetas, al que no se le presta atención, al que se le dice que no sirve para nada o al que se le pegan palizas brutales, castigado solo en habitaciones, criado de forma negligente, anulando su YO constantemente en forma de la tan temida amenaza: si te portas como YO quiero te amaré, si no, NO. Todo desde la más mezquina complicidad de nuestra sociedad, que pone una sonrisa de sorna a todo esto y lo interioriza como lo NORMAL, mirando para otro lado.


Cuántos Yoes auténticos perdidos yacen en cada uno de nosotros! Todo hecho “por nuestro bien” y desde el amor, como ese amor que profesa el maltratador a su víctima, le pega porque la quiere, porque no sabe quererla de otro modo, así se lo han enseñado o lo ha visto.

Dice la doctora Christiane Northrup en su libro Madres e Hijas, que los hijos jamás superan la edad emocional de los padres a nos ser que haya de por medio algún trabajo personal duro y constante a lo largo de los años que rara vez funciona si no es de la mano de alguien experto. Nuestra edad emocional la marca nuestra primera herida primitiva, nuestro primer atentado contra nuestra dignidad física o psicológica, contra nuestra humanidad. La antropóloga Margaret Mead entre otros, así como estudiosos de la teoría del apego como John Bowlby calificaron las sociedades entre pacíficas y violentas (contra ellas mismas y los de su especie) de acuerdo con las relaciones entre la madre (o figura de apego primario) y el hijo o hija los primeros años. Los japoneses tienen un término para referirse al amor primario, algo que es, poéticas aparte, un tema químico característico de nuestra especie. Las sociedades patriarcales se encargaron de eliminarlo, sometiendo a hijos y mujeres y haciendo del desamparo y el desapego su bandera, así se manipula mejor y se le da más importancia a lo que se ve. No importa si somos bebés de meses o niños de 5 años, estas agresiones se pueden dar de mil maneras. Y el/la que más o el /la que menos las hemos padecido. Aunque hay casos más graves que otros, sin duda.

Hace relativamente poco tiempo me enteré de que una abuela mía, la paterna, por suerte, si hubiese sido la materna me imagino que el fiasco en mi persona hubiese sido mucho peor, sufrió abusos sexuales reiterados en la infancia por parte de su padre. Los abusos sexuales nunca los había visto de la forma que me propuso Laura Levin, psicoterapeuta del equipo de Laura Gutman: el problema del abuso no es tanto que a una o a uno lo vejen de mil maneras, es que una, o uno, convive en la misma casa con una madre (quizás abusada también) que “tolera” o “entrega” con consentimiento a ese hijo a su marido o a otra persona. Una madre que no nos ama, así lo sentimos en lo más profundo de nuestro ser, aunque nos repitamos lo contrario por pura supervivencia, hasta el final de nuestros días, es ahí cuando viviremos siempre cortocircuitados, neuróticos de por vida: nuestro cerebro racional y nuestro cerebro emocional, nos estarán dando informaciones contradictorias.


Nuestro narcisismo primario no resuelto (etapa egocéntrica castrada) por tanta represión nos hará ser niños eternos , reaccionaremos como esos bebés o esos niños que no nos dejaron ser violando nuestras necesidades primarias de calor, consuelo, respeto, sinceridad, comprensión, presencia real… Buscaremos a esa madre que nunca tuvimos (en amigos, parejas, incluso en nuestros hijos!), y generaremos una dependencia emocional enfermiza hacia su persona, para siempre.

Una madre que fue dañada en su integridad desde su nacimiento es muy poco probable que conserve la capacidad de amar, ella creerá que quiere a sus hijos y se encargará de repetirlo y hacerlo ver desde la moral, la religión o la ética, los hijos crecerán pensando en lo mucho que los “quisieron” sus padres, pero no se podrán explicar esa sensación de vacío, desorden, destructividad, desamparo y falta de autoestima que les acompañará toda la vida y que se precipita como una catarata cuando entramos en la vejez. Como bien dice Alice Miller, ese niño o esa niña se irá a pescar con su amantísimo padre o madre, si saber que este o la otra están arruinando su existencia. Puede haber doctores en filosofía por la Universidad de Harvard con una edad emocional de 2 años como los que caminamos por las calles de cualquier ciudad, cualquier día del año. La "herida primitiva" como se refiere John Bradshaw está ahí, puede agazaparse en las más diversas formas y marcará nuestra salud mental y física el resto de nuestros días. Lo veremos en el trato con nuestros hijos, en nuestras adicciones, en nuestras necesidades que siempre estarán ocultamente por encima de las de los demás, depresiones (tristeza crónica o permanente, incluso en la infancia), problemas de salud, la herida se abre de multitud de formas porque el cuerpo nos pide drenarla.


Es en la vejez cuando se es “dos veces niño” y estaría bien preguntarnos por qué de vez en cuando.
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